Los Grobo Agropecuaria, vale recordar, ya redujo de 700 a 400 personas su plantel en un proceso de achique. En ese marco dio su Molino Cánepa, ubicado en Chivilcoy (Buenos Aires), en alquiler a Molinos Fénix. Y se retiró del negocio de la producción propia de granos que hacía con productores asociados e implicaba la siembra de 100.000 hectáreas.
“El procedimiento preventivo de crisis también permite sacar gente, pero no es la idea. Va a ser un ahorro importante, se usará una herramienta legal”, contaron fuentes al tanto de la decisión, votada por el Directorio de la compañía. El grupo Los Grobo es controlado por el fondo inversor Victoria Capital Partners en un 90% y en un 10% restante por Gustavo y Matilde Grobocopatel.
En este contexto, se conoció un nuevo acuerdo de la empresa con el grupo brasileño AMaggi, un gigante del negocio de granos. Además de operar juntos en soja y en maíz por los negocios que se presentan, ahora trabajarán en el rubro fertilizantes. Según pudo saber este medio. Las sucursales de Los Grobo Agropecuaria, que suman 26, comenzarán a vender fertilizante de la compañía de Brasil.
“Ellos [por AMaggi] están incursionando en fertilizantes. Es una propuesta de valor. Los Grobo es el distribuidor y AMaggi el proveedor”, dijeron a este medio. En concreto, AMaggi facilitará el capital de trabajo y Los Grobo su logística, sucursales, depósitos y clientes. “Es 50 y 50 de lo que se gane. La temporada empieza ahora”, indicaron. Según trascendió, este negocio podría generar unos US$20 millones al año.
Los Grobo había dejado de vender fertilizantes luego de entrar en el concurso de acreedores en febrero pasado. En tanto, en agroquímicos se encuentra comercializando glifosato, 2,4D y Atrazina. También semillas de trigo y cebada que quedaron en stock.
Después de incumplir pagarés en diciembre pasado, en febrero la compañía pidió su concurso de acreedores, que quedó a cargo del juez Hernán Papa, titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 12. Arrastra una deuda concursal de US$220 millones [achicó el pasivo desde los US$320 millones con compensaciones y cancelación de compromisos].
Su último balance, de nueve meses al 31 de marzo pasado, arrojó pérdidas por$36.619,1 millones. Había sido negativo en $18.973,3 millones al 31 de marzo de 2024.
La Nación – Fernando Bertello


