En paralelo, el mercado muestra señales de mayor cautela. Portis sostuvo que, ante un escenario desafiante, el productor “puso el freno en muchas actividades” debido a una combinación de tres o cuatro factores.
“Uno de ellos es la situación de los precios de las commodities, que en general se encuentran en pisos bajos de tendencia. No se espera una suba en el corto ni mediano plazo, al menos no según las variables habituales de oferta y demanda”, advirtió Portis.
Por otro lado, la complejidad del mercado de insumos, afectado por la alta volatilidad del petróleo, influye directamente en los precios de los fertilizantes. Además, la baja considerable de precios desde China en el segmento de soluciones para la agricultura genera distorsiones en el mercado.
“Ahora los precios se han estabilizado y se ubican en niveles similares a los del año pasado. Sin embargo, esto obliga al agricultor a asegurarse completamente de que está tomando la mejor decisión antes de avanzar”, explicó. Indicó que muchas veces espera hasta 48 horas antes de sembrar, fertilizar o aplicar un herbicida o fungicida.
Esa conducta, si bien racional, representa un desafío logístico importante para las compañías del sector. “Para las empresas representa una situación difícil de manejar, ya que debemos contar con inventarios distribuidos de forma eficiente en todo el país y con una logística lo suficientemente rápida”, apuntó. Agregó: “Eso es lo que veo en el mercado como sensibilidad, pero no veo un mercado agro, en general, que mejore sus números macro. Veo un 2025 muy similar a 2024″.
En este contexto donde la eficiencia vuelve a ocupar un rol central, Portis consideró que, si bien cada tipo de productor reacciona de manera distinta, hay ciertas estrategias para llevar adelante. “Aquellos con capacidad de respaldarse financieramente tienen, a mi entender, tres o cuatro aspectos sobre los que trabajar. En primer lugar financieramente, ya sea a través del canje de granos, herramientas bancarias u otras alternativas, de forma tal que puedan planificar en función de la productividad y no solo desde lo financiero”, apuntó.
En ese camino, Portis señaló que las herramientas digitales aparecen como una “tendencia” cada vez más necesaria, ya que permiten tomar decisiones basadas en datos, integrando información agronómica con una mirada holística del cultivo. “No es lo mismo sembrar el mejor híbrido, pero sembrarlo en un ambiente que yo lo conozca con una herramienta que me dé la posibilidad de diferenciar si pongo más kilos que menos kilos en función del potencial de rendimiento. No solo estoy siendo eficiente en la cantidad de semilla que voy a usar, que es un costo para el agricultor, sino que también voy a explorar el tipo de suelo y cultivo de la mejor manera para buscar crecimiento mayor”, indicó.
Respecto a la nueva campaña agrícola, Portis fue optimista en lo agronómico. Dijo que, tras dos ciclos muy malos, se abre la posibilidad de un año productivo que permitiría “sanear cuentas”. Aclaró que su análisis se centra exclusivamente en lo productivo y diferenció ese aspecto del económico.
“Estamos con buen perfil de agua, los momentos para la siembra vienen siendo oportunos. Salvo por una pequeña inundación —que fue grande en impacto para quienes la sufrieron, pero acotada en superficie, especialmente en el norte de Buenos Aires—, el escenario es muy favorable”, señaló.
El ejecutivo destacó que, salvo algunos lotes puntuales con demoras, el resto de las zonas productivas se encuentran en condiciones “de buenas a muy buenas” para encarar la campaña. Incluso valoró el efecto de las últimas heladas, que ayudaron a cortar ciclos de enfermedades y a controlar plagas como la chicharrita. “Está siendo un gran año desde el punto de vista agrícola, climático y del suelo”, resumió. Aclaró: “Desde el punto de vista financiero me gustaría que los precios internacionales estén un poquito más acomodados. Eso le permitiría al agricultor obtener la rentabilidad necesaria para seguir invirtiendo, que es lo que le gusta hacer y lo que impulsa el crecimiento”, explicó.
Sobre la situación financiera del sector, Portis consideró que la preocupación por la cadena de pagos es menor que en años anteriores, aunque advirtió que existen focos de atención, especialmente en el norte argentino. Recordó que esa región ha sido golpeada por sequías, ataques de chicharrita y bajos rendimientos, lo cual obliga a seguir la situación con cautela. Aun así aseguró que para BASF “hoy no hay una situación crítica”.
El conflicto en Medio Oriente y la logística
Portis también se refirió a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y su posible impacto en la logística. Indicó que, si bien podrían generar complicaciones si se prolongan, por ahora no afectan el abastecimiento de productos en la Argentina.
Explicó que la mayoría de los insumos necesarios para la producción ya se encuentran en el país o en etapa de elaboración en plantas regionales. Precisó que “entre la Argentina y Brasil tenemos solucionado el 90% de nuestra situación”.
La Nación – Pilar Vazquez


