SUPLEMENTOS RURALES

Estrategias de fertilización. Juego propio para cada región

Las regiones productivas de Argentina presentan distintos desafíos para la producción de la campaña 2024-25. Si bien los precios de los commodities y de los granos muchas veces son similares, las condiciones del clima, por ejemplo, la humedad del suelo, las condiciones sanitarias o la distancia de los puertos, que incluye los costos de los fletes de los fertilizantes y los granos, modifican las condiciones y los escenarios que afrontan los productores en cada decisión de campaña.

Al respecto, distintos referentes de las regiones pampeana, pampeana oeste, sudeste de Buenos Aires, y de NOA y NEA analizaron las perspectivas tienen de acá en adelante para el uso de fertilizantes en los sistemas de producción.

Adrián Rovea, asesor y productor explica que en la zona núcleo un crecimiento sostenido en el rendimiento de los cultivos, del 1,5 al 2% anual. “El trigo y maíz son muy dependientes del uso y aporte de fertilizantes. Hoy ambos tienen casi la misma demanda de N-P-S-ZN, ya que lo que se aplica para trigo es en la práctica para el doble cultivo trigo/soja”, dice.

Respecto del escenario de la próxima campaña lo describe como complejo. “Se juntan varios factores agronómicos: pronóstico Niña, el efecto napa quedó reducido a un porcentaje muy chico del área, con lo cual se precisan más lluvias para terminar de cargar los perfiles y adversidades en las últimas campañas como heladas sobre el trigo o la chicharrita en maíz generan dudas al momento de sembrar”, señala.

Además, afirma que hay factores económicos que inciden en las decisiones de la campaña. “Esto hace pensar que la fertilización se verá afectada y por ende el potencial de rendimiento de las gramíneas, o lo que es peor se vislumbra una nueva caída del área de siembra de las mismas con respecto a soja. En estas condiciones la reposición de nutrientes a los suelos puede verse afectada”, sostiene

No obstante, considera que el “optimismo es algo que caracteriza al productor, pero sin dejar de lado la realidad” y enfatiza: “en esta campaña habrá que balancear optimismo con realidad a través de una correcta gestión agronómica”.

En la zona pampeana oeste, un trabajo de Cristian Álvarez, Matías Saks, Romina Fernández Alberto Quiroga y Néstor Peinetti, investigadores y productores, señala que el “El fósforo (P) es esencial para la productividad de los cultivos en la región pampeana, donde los niveles suelen ser bajos (los umbrales de respuesta se ubican entre 15 y 20 mg/ kg de P Bray en el suelo), lo que indica una alta probabilidad de respuesta a la fertilización”. Por otra parte, “en experimentos a largo plazo, la aplicación de P en la siembra, especialmente en rotaciones con gramíneas, ha mostrado diferencias significativas en el rendimiento acumulado”, aseguran y puntualizan que “las estrategias en nutrición con P, sin limitantes de nitrógeno, azufre y zinc, representan un aumento en producción de grano por cada mm de agua consumida de 31 a 46% mayor, respecto al testigo”.

Los especialistas destacan que, en general, “el manejo de la fertilización en los distintos cultivos en la Región Semiárida Pampeana tiene importancia para incrementar y/o estabilizar el rendimiento y optimizar la calidad del producto cosechado”.

Sin embargo, puntualizan que “a fin de establecer estrategias de manejo resulta clave considerar aspectos relacionados con la capacidad de retención del agua (genética de suelo y manejo previo), el régimen de precipitaciones y disponer de métodos de diagnóstico para la fertilización en lo posible calibrados regionalmente”.

En tanto, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, Guillermo Divito, asesor y miembro de Aapresid”, sostiene que aunque los fertilizantes muestran una tendencia bajista “los márgenes ajustados nos obligan a maximizar la eficiencia en la nutrición”.

Divito recuerda que el trigo y cebada son pilares de la rotación. “En general, los productores tecnificados realizan muestreo de suelos y ajustan la dosis nitrógeno a partir del resultado del análisis. En la mayoría de los planteos se fracciona la dosis a aplicar entre inicio y fines de macollaje, lo que reduce las pérdidas”, explica.

“Además, aunque la deficiencia a azufre ya ha sido ampliamente reportada, aún queda una proporción cercana al 30% de los lotes que no incorporan este nutriente”, sostiene y recomienda: “deberíamos también empezar a considerar al zinc, ya que trabajos recientes han reportado respuestas en trigo”.

El norte

En el NEA, el investigador y docente Nicolás Stahringer, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE, diferencia que en la región hay una diferencia marcada entre el este (noreste de Santa Fe y Corrientes) donde hay deficiencias de fósforo, potasio y otros, además de nitrógeno; y el oeste (sudoeste de Chaco, este de Santiago del Estero y noroeste de Santa Fe) con faltante de N y en menor medida, azufre y zinc. “La mayor parte de los cultivos están en el oeste, lo que implica que los fertilizantes nitrogenados son los más usados”, sostiene

Respecto de las perspectivas de uso de fertilizantes en la 2024/25 reconoce que son muy inciertas. “En principio, muchos todavía no saben si sembrar maíz, y menos si fertilizarán: los números son “finos” (insumos y alquileres caros, precios de grano bajos) y se optaría por planteos “defensivos” (no fertilizar muchos lotes), aunque la experiencia reciente indica que los lotes fertilizados se comportan mejor ante espiroplasma. Si sigue lloviendo y se recarguen perfiles, crece la intención por el trigo y es probable que se fertilice con N, dado que el precio de la urea es bajo”, indica.

Sobre la situación en Salta, Ezequiel Moreno, asesor, afirma que “en comparación con otras regiones del país, e inclusive con otras provincias del NOA, la fertilización de cultivos extensivos en la provincia no es una práctica tan generalizada, aunque viene creciendo en los últimos años con resultados muy interesantes y desafiantes”.

Más allá de las cuestiones económicas, que en el caso de Salta pesan por la lejanía con los puertos, “hay muchos otros factores en interacción” que definen las decisiones de fertilización.

“Nuestra zona es “relativamente nueva en agricultura” con un promedio general de 20 años (+/-15). La mayor parte del área agrícola actual se desarrolló bajo siembra directa, y en los cinco últimos años la participación del cultivo de maíz en la rotación estival se estabilizó entre el 30 y el 50% según cada empresa”, describe.

“Aunque queda muchísimo por hacer, empezamos a encontrar respuestas muy relevantes -con nitrógeno en maíz y fósforo en soja donde antes no las podíamos ver y/o atender”, afirma y concluye: “El conocimiento evoluciona, los desafíos aumentan y la tecnología se adopta cuando da resultados. Imaginamos un uso creciente y más eficiente de los fertilizantes.

Campo – La Nación