SUPLEMENTOS RURALES

El Niño no tendrá un desarrollo parejo en todo el país

“El Niño es un proceso que se desarrolla como una película, no como una foto y tiene un ciclo de 12 meses que comienza en marzo-abril de cada año. El origen es un calentamiento del Pacífico ecuatorial, pero los efectos sobre la atmósfera no son inmediatos”, afirma el climatólogo Eduardo Sierra.

“Entonces, que en 2026 se esté en presencia de un evento El Niño fuerte no quiere decir que llueva de manera extraordinaria en todas las zonas de la Argentina, ni de golpe; es un fenómeno que no cambia el régimen de lluvias de cada región, sino que lo acentúa”, distingue.

En estos días, el evento se está instalando en el territorio nacional con un incremento de lluvias irregular hasta ahora: hay efectos fuertes en el litoral fluvial, pero en el centro del país su intensidad decrece.

“En la región pampeana está más atrasado y traerá más lluvias de lo normal en lo que queda de la primavera, para luego pasar a un verano con tendencia a registros corrientes, aunque con tormentas importantes en febrero, y después hacia un otoño muy llovedor.”, anticipa Sierra. Con esa perspectiva hacia adelante, no habría que descartar que la cuenca del Salado sea candidata a inundarse nuevamente”, conjetura.

“El litoral fluvial tiene grandes riesgos de que sigan las inundaciones por los aportes de agua que realizan las represas de Yacyretá e Itaipú, que liberan los excedentes para no comprometer sus estructuras. También influye negativamente el dragado que se hizo en el pantanal brasileño para permitir el tránsito de barcazas”, subraya el especialista. Es decir, al efecto climático del evento El Niño se le suma la acción del hombre con sus obras.

Estas determinan que, aunque llueva lo normal en las costas santafesina, chaqueña y formoseña cercanas al Paraná, haya posibilidades de inundación de los campos aledaños por el aporte de la crecida provocada aguas arriba. El pantanal era un humedal que retenía agua frente a lluvias abundantes, algo que se perdió con las obras realizadas.

Leonardo de Benedictis coincide en que un evento El Niño fuerte no es sinónimo de super lluvias en todo el territorio. “Está teniendo máxima expresión en la zona de los ríos, con las consecuencias negativas que se viven diariamente, pero puede ser un factor positivo en algunas provincias pampeanas al generar acumulados que pueden beneficiar a los cultivos estivales”, adelanta.

Campo – La Nación – Carlos Marin Moreno