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Valor agregado. A Dubái, a Perú y a Brasil: la láctea cordobesa que en octubre exportó quesos por aire, tierra y mar

En un contexto global donde la exigencia de calidad y la búsqueda de nichos específicos marcan el pulso del comercio internacional, la empresa láctea Capilla del Señor, con sede en la ciudad cordobesa de Villa María, logró concretar un hito estratégico durante el mes de octubre: la apertura del mercado de Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos.

La firma pyme, integrada por 35 colaboradores, protagonizó una operativa logística singular al enviar sus productos de manera simultánea por "tierra, cielo y mar", alcanzando un volumen mensual de exportación cercano a las 75 toneladas.

Por vía terrestre, la firma despachó cargamentos hacia Perú y el sur de Brasil; por vía marítima, abasteció al norte de Brasil, y por vía aérea ("cielo"), envió su primer embarque de prueba hacia los Emiratos Árabes.

"Para Capilla del Señor y para nuestro grupo asociativo, octubre fue un mes extraordinario porque logramos salir por las tres vías", destacó Álvaro Ugartemendía, presidente de la compañía.

Por tierra: se enviaron camiones hacia Perú y hacia el sur de Brasil. A Perú se despachó una variedad que incluyó queso dambo, mozzarella, provolone y la línea sin lactosa (prato, mozzarella y provoleta). En el caso del sur de Brasil, los cargamentos incluyeron Mozzarella tradicional y la línea sin lactosa.

Por mar: se consolidaron envíos en contenedores marítimos dirigidos al norte de Brasil con variedades tradicionales y sin lactosa.

Por cielo (vía aérea): se concretó el primer embarque de prueba hacia Dubái (Emiratos Árabes Unidos). Consistió en una carga aérea de 1.000 kilogramos orientada a validar todo el circuito administrativo, sanitario y de aduana en el destino, compuesta por quesos funcionales de alto valor agregado: mozzarella, provoleta y prato; todos en su versión sin lactosa.

El desembarco en Dubái: innovación funcional y sinergia institucional

Llegar con lácteos argentinos a un destino tan exótico como Dubái representó un desafío técnico, comercial y burocrático de envergadura.

Entre los productos enviados, destacan especialidades de alto valor agregado y diferenciación, particularmente su línea de quesos sin lactosa (mozzarella sin lactosa, provoleta/provolone sin lactosa y queso prato sin lactosa).

Ugartemendía explicó que, a diferencia de los grandes actores mundiales que compiten por volumen o del mercado europeo que domina la provisión de quesos tradicionales en Medio Oriente, una pyme argentina debe apostar a nichos de valor funcional.

"Nosotros no tenemos la escala para solucionar los problemas de los grandes compradores de commodities, por eso buscamos productos diferenciados fuera de América del Sur que nos permitan salir de la histórica dependencia del mercado brasileño", afirmó el empresario.

El proceso de habilitación requirió años de trabajo y una articulación constante entre el sector privado y el ecosistema público de ciencia y técnica.

Al no existir antecedentes directos o protocolos fluidos entre los organismos sanitarios de Emiratos Árabes y la Argentina, la apertura demandó la intervención coordinada del Inta, el Inti, universidades, el Senasa, la Dirección de Lechería de la Nación y Cancillería.

En el destino receptor, la clave comercial fue la alianza estratégica con la empresa distribuidora Las Pampas, liderada por argentinos radicados en Dubái desde hace más de tres décadas, quienes comercializan productos de alta gama, como carnes y golosinas tradicionales.

Una vez superadas las inspecciones en las aduanas emiratíes, las primeras cajas ingresaron con éxito a los depósitos locales para iniciar la presentación formal en cadenas gastronómicas y de retail.

Identidad pyme, marca propia y perfil exportador

Capilla del Señor es una pyme láctea que nació con vocación internacional. Desde sus inicios, ha mantenido un perfil exportador activo: en sus primeros años, colocó productos en Corea y, a finales de 2011, se convirtió en la primera pyme argentina en exportar queso a China.

A lo largo de su trayectoria, la participación de las exportaciones sobre la producción total de la planta ha experimentado oscilaciones drásticas, con picos superiores al 80% y pisos cercanos al 10%.

Dicha variabilidad obedeció a un giro estratégico fundamental: la empresa decidió dejar de fabricar marcas blancas para terceros y pasó a impulsar decididamente su marca propia, Lombarde.

Junto con esta transformación, incorporó desarrollos tecnológicos de vanguardia, como la línea de quesos sin lactosa formulada junto al Inti, quesos con perfil saludable para la reducción de colesterol codesarrollados con el Inta y la certificación de empresa de triple impacto, la cual mantiene por cuarto año consecutivo.

Actualmente, el 60% de la producción de Capilla del Señor se destina a los mercados de exportación.

Sin embargo, Ugartemendía aclara que la filosofía de la empresa es mantener su foco principal en el mercado interno argentino por una cuestión de cercanía y valorización de la marca, utilizando la exportación como un mecanismo de equilibrio.

"Pensando en una lechería en crecimiento, la exportación es la herramienta que nos permite absorber y salvaguardar las altas y bajas estacionales en la producción de materia prima durante el año", precisó.

Materia prima, inversiones en marcha y proyección de crecimiento

En el plano operativo, la planta procesadora ubicada en Villa María recibe diariamente un volumen de entre 80 mil y 90 mil litros de leche. Fruto de un plan integral de inversiones en infraestructura y en tecnología que la firma tiene en ejecución, se proyecta elevar el procesamiento a un rango de 100 mil a 110 mil litros diarios.

Este incremento en el ingreso de leche será canalizado hacia los mercados internacionales.

En forma paralela, la firma complementa su aprovisionamiento con un tambo propio robotizado a campo (sistema de la empresa holandesa Lely) de 170 vacas en ordeñe que pasará a 230 animales, con una producción proyectada de 8 mil litros diarios, sustentada en el bienestar animal y la gestión del confort.

Apoyo asociativo: Apymel, Sensaciones Queseras y cargas compartidas

Un pilar central en la estrategia comercial de Capilla del Señor es el trabajo en red. La empresa fue cofundadora del Consorcio Exportador de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (Apymel) y actualmente impulsa el grupo regional Sensaciones Queseras.

Este espacio asociativo busca incorporar a pequeñas fábricas lácteas de la región para ayudarlas a nivelar sus estándares de calidad, compartir inteligencia comercial, acceder a rondas de negocios y consolidar operaciones logísticas conjuntas.

El mayor logro normativo de este esquema asociativo fue el cambio procedimental impulsado junto al Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba, a través de la Agencia ProCórdoba, el Senasa y la Aduana.

A partir de las gestiones del grupo, se lograron adecuar los sistemas informáticos y regulatorios nacionales para autorizar formalmente las exportaciones en cargas compartidas (embarques en donde dos o más pymes completan un mismo contenedor o camión).

Esta innovación logística, que antes no estaba coordinada en los sistemas fiscales, hoy es utilizada por empresas lácteas de diversas provincias para enviar productos consolidados hacia destinos como Brasil.

Al evaluar la competitividad del sector, Álvaro Ugartemendía marca una distancia conceptual respecto de la queja empresaria tradicional.

Bajo un modelo de gestión interna horizontal –donde no existen jefaturas ni estructuras jerárquicas rígidas y los errores se capitalizan como oportunidades de aprendizaje– sostiene que la competitividad depende, en primer lugar, de un cambio cultural puertas adentro.

"Frente a una nueva macroeconomía, el stock dejó de ser un refugio financiero para convertirse en un costo, y la productividad pasó a ser determinante. Nuestro principal enemigo suele estar dentro de nosotros mismos cuando nos quedamos en el discurso y no transformamos la gestión de nuestras empresas", enfatizó el dirigente.

A partir de su experiencia, Ugartemendía instó a la industria láctea argentina a abandonar la dependencia exclusiva de las commodities básicas.

"El mundo está perdiendo competitividad frente a los commodities y avanza decididamente hacia el agregado de valor en las proteínas e innovaciones funcionales. No podemos pensar que nuestro único valor agregado consiste en transformar la leche en un queso tradicional; debemos dar valor al suero y desarrollar productos diferenciados", razonó.

Y concluyó: "Casos como el de Dubái demuestran que, con articulación entre el Estado, la ciencia y las pymes, es perfectamente posible colocar alimentos argentinos de alta calidad en las góndolas más exigentes del planeta".

La Voz del Interior – Alejandro Rollán