Producción de maíz. Alimentos, zapatillas y nafta: una cadena que puede generar más inversiones y empleo
En el Congreso Maizar 2023, realizado esta semana, se destacó la importancia que tiene el cereal para impulsar el crecimiento del país, tanto por su carácter territorial (se siembra desde Jujuy hasta Chubut) como por su capacidad de incrementar el desarrollo industrial en un mundo que demanda sostenibilidad; se reclamó el fin de los cupos a la exportación y la brecha cambiaria, entre otras trabas
Bajo el lema “Cocreando la bioeconomía”, el Congreso Maizar 2023 llamó a aprovechar las oportunidades que presenta la cadena del maíz para atraer inversiones, generar trabajo y aumentar las exportaciones en un contexto global que mantiene elevada la demanda de alimentos y que presenta nuevos desafíos de tipo ambiental.
El presidente de Maizar, Pedro Vigneau, destacó que “el mundo mira lo renovable”, y enfatizó que “el maíz es una planta carbono 4, que captura mucho más carbono y tiene mucha eficiencia fotosintética. Hay que contar la historia”, dijo, en referencia a sus ventajas ambientales. Según Vigneau, “hay una enorme oportunidad de desarrollo federal con el maíz; hoy se hace desde Chubut hasta Jujuy, de los Andes a la Mesopotamia”, y consideró que es preciso aprovechar el agua dulce que se va al mar sin aprovechamiento.
Como hizo en el congreso de Maizar del año pasado, Vigneau se vistió con un traje confeccionado sobre la base polímeros de maíz, pero esta edición lo combinó con zapatillas elaboradas con el mismo material. “Deberían fabricarse no en China o Estados Unidos, sino en Venado Tuerto o Río Cuarto, ya que es más eficiente agregar valor al maíz donde se produce, y el maíz argentino tiene el mejor balance de carbono del mundo”. Por otra parte, señaló que hay en el mundo más de 4000 productos elaborados sobre la base del cereal. “La Argentina tiene una gran oportunidad, desde bioplásticos para envases hasta biocombustibles para aviones”, dijo. “Si certificamos que tenemos el maíz con menor huella ambiental del mundo, van a venir a invertir. Pongámonos de acuerdo y salgamos de las falsas grietas y prejuicios”.
Por otra parte, Vigneau destacó la necesidad de que el área de Agricultura vuelva a ser un ministerio. Además, dijo que este año, por la sequía, es muy “duro” para el sector y señaló que lo ocurrido con el clima potenció otros problemas, como la brecha cambiaria, las retenciones y los cupos para exportar que impiden vender al exterior más de lo que define el Gobierno.
A su vez, el presidente del Congreso Maizar 2023, Fernando Vilella, dijo que “hoy el maíz es el cultivo más cosechado en el mundo, en el orden de los 1150 millones de toneladas anuales, poco menos que la suma del trigo con 770 y el arroz con 513 que les siguen en importancia. Es clave su gran potencial de rendimiento donde combina su metabolismo C4 con un mejoramiento genético que lleva siglos y un paquete tecnológico actual muy sofisticado”, dijo.
El presidente del Congreso destacó el impacto en el empleo en la Argentina: “Solo la cadena del maíz genera 236.000 puestos, más del doble que toda la automotriz de 96.000. Pero si incluimos a las cadenas asociadas, como las de las proteínas animales como bovina, avícola, leche, cerdo, etanol es decir el gran maíz, son 680.000, es decir más que la suma de los 400.000 de a construcción y los 250.000 metalúrgicos”.
Vilella también ponderó la potencia del cultivo, desde el costado de los biocombustibles. En las naftas, que llevan un 12% de etanol, un 6% viene del maíz y el otro 6% de la caña de azúcar.
“Con el 60% de la producción, unos 30 millones de toneladas, se podría abastecer el 100% de las naftas de todos los vehículos argentinos. Y con el 20% restante duplicar la actual producción de proteínas. Esa es la enorme potencia de la biomasa de granos de maíz que obtienen nuestros productores gestionando adecuadamente la fotosíntesis”, afirmó.
En otro orden, Vilella se refirió al sector como la “vaca viva” y reflexionó: “Para la bioeconomía, la potente vaca viva nacional, tan injustamente denostada e ignorada, las cadenas del maíz y sorgo argentinos son un pilar insoslayable”.
En tanto, Víctor Accastello, subgerente general de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), sostuvo que “En la actualidad, se destinan 16 millones de toneladas de maíz a cinco industrias de proteína animal (avícola, huevos, carne porcina, bovina y los productos lácteos). Según las proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, se estima que para 2033 esta cifra aumentará a 25 millones con ese destino”, dijo.
“Con nueve millones de toneladas de maíz y nueve millones de bioetanol estaríamos duplicando prácticamente el maíz que hoy se transforma en la Argentina. Solamente con esos dos sectores”, agregó.
El directivo de ACA además, dijo que el país podría llegar a producir unos 80 millones de toneladas de maíz.
Por su parte, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), Gustavo Idígoras, dijo que en la Argentina hay más expertos en cerrar mercados que en abrirlos. Según explicó, el país se tiene que parecer a sus competidores, donde ninguno tiene derechos de exportación, poseen un solo tipo de cambio y libertad para operar. Criticó las restricciones del Gobierno para exportar y dijo qué debería hacer la próxima administración para el sector.
Además, mencionó que el maíz es el primer producto de exportación nacional en volumen, y dijo que es el que llega a más mercados en el mundo. “La Argentina estuvo más presente en el mundo con el maíz que con el fútbol”, expresó y contó que el cereal se envía a 117 países.
Por eso, planteó, la Argentina se tiene que parecer a sus competidores. “Cada embarque que sale de maíz al exportador se le cobra un 12%, Estados Unidos y Brasil, no. Cada intención de exportar al mundo tenemos que registrarla obligatoriamente en un mes determinado que no podemos cambiar, hasta con un año de anticipación pagando un derecho de exportación de manera anticipada hasta 360 días, arriesgándonos a un precio que en un año puede cambiar de condiciones”, mencionó.
“En la Argentina, por ingresar divisas 15 días más tarde de la operación los directores de una empresa exportadora pueden ir presos, si te pasaste dos días después del tiempo. Mientras tanto, en el resto del mundo tienen libertad para operar con las divisas, no hay restricción alguna y ningún tipo de limitaciones”, mencionó.
“Ninguno de estos países tiene derechos de exportación, ninguno de esos países cuotifica sus exportaciones. La Argentina tiene cuotas anuales; este año de 20 millones de toneladas”, agregó.
Condiciones
Idígoras, además, enumeró las condiciones que tendrá que cumplir el próximo Gobierno el día que asuma. “El 11 de diciembre deberíamos parecernos al resto del mundo, todas estas cosas que les estoy diciendo hay que eliminarlas con un decreto en el Boletín Oficial, donde se establezcan las primeras condiciones para abrir mercados. ¡Es fundamental!”, apuntó. Recordó que hoy no se puede exportar todo el maíz que se quiera por los volúmenes de equilibrio vigentes.
A su vez, Marisa Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación, contó que durante su paso por la cartera abrieron más de 350 mercados para los productos argentinos. “Esa oportunidad está, sigue estando y buscamos tener una fuerte presencia sin intervenir en absolutamente nada”, dijo y contó que recordaba cuando abrieron el mercado de cítricos dulces en Indonesia, por lo que los empresarios y los productores saben cómo exportar.
“Hoy se están planteando desafíos ambientales que no dejan de ser en algunos casos restrictivos y eso nos prende una alarma. Ahí aparece un acuerdo suspendido que es el de Mercosur con la Unión Europea, donde aparece una cláusula ambiental mucho más exigente que la negociada en 2019”, afirmó. Dijo, además, que hoy hay una situación geopolítica altamente compleja.
“Tenemos que negociar desde un esquema mucho más complejo y hay que abrirnos al mundo. Lo que viene es desarrollar esos mercados en los que hubo una apertura. Es desarrollar, potenciar el crecimiento de la Argentina”, finalizó.
Campo – La Nación – Belkis Martínez y Fernando Bertello