PANORAMA AGRÍCOLA SEMANAL
La semana en la que el USDA publicó su nuevo informe mensual terminó con bajas generales para los precios de los granos. Las mayores pérdidas las padeció el trigo, con quitas que superaron el 5% en Chicago y en Kansas, producto de la competencia que no lo tiene al producto estadounidense entre los ganadores de licitaciones internacionales. Para el maíz las bajas superaron el 1% por la presión de la cosecha y por las complicaciones que todavía restringen las exportaciones desde el Golfo de México. En cuanto a la soja, las pérdidas no superaron el 0,5% y sus fundamentos, como en el caso del cereal, estuvieron sobre todo en la inminencia del inicio de la cosecha y en las trabas para cargar y despachar barcos. Los cambios mínimos en la revisión de áreas con granos gruesos hecho por el USDA el viernes generaron alivio entre los operadores, pese al incremento previsto para las cosechas y para las existencias finales de soja y de maíz. En el mercado doméstico los precios se mantuvieron sostenidos y las bajas externas sólo afectaron en modo muy parcial los precios en el Matba Rofex.
Indicadores exógenos que impactan sobre los precios
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Viernes 10 |
Viernes 3 |
Variación en % |
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Petróleo |
69,72 |
69,29 |
+0,62 |
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Dólar/Euro |
1,1816 |
1,1893 |
-0,65 |
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Real/Dólar |
5,2454 |
5,2001 |
+0,87 |
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Peso/Dólar* |
97,89 |
97,66 |
+0,24 |
*Tipo de cambio Comprador (cotización divisa) del Banco Nación
SOJA
Mayormente firme terminaron la semana los precios de la soja en el mercado disponible local, donde las ofertas de los compradores se mantuvieron en 340 dólares por tonelada (por efecto de la devaluación, la transición fue de 33.204 a 33.283 pesos) para la zona del Gran Rosario y en 335 dólares para Necochea, mientras que para Bahía Blanca las propuestas crecieron de 335 a 340 dólares por tonelada.
Para el viernes el FAS teórico de la soja fue calculado por el Ministerio de Agricultura de la Nación en $ 33.042, mientras que para el inicio de la nueva semana comercial fue fijado en 33.209 pesos. En su última referencia semanal, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) relevó el FAS teórico de la soja para la industria aceitera exportadora en 332,50 dólares por tonelada, equivalentes a 32.599 pesos. El valor FOB del poroto de soja en los puertos argentinos pasó de 542 a 547 dólares por tonelada; el del aceite, de 1310 a 1270 dólares, y el de la harina, de 386 a 403 dólares por tonelada.
En el Matba Rofex el balance semanal fue levemente bajista para la soja, dado que los ajustes de las posiciones noviembre y mayo perdieron un 0,29 y un 1,17%, tras pasar de 344 a 343 y de 317,20 a 313,50 dólares por tonelada.
Acerca de la soja de la próxima cosecha y de las ofertas para negocios forward, la transición semanal fue de 310/315 a 310/316 dólares por tonelada para la zona del Gran Rosario y de 310 a 308 dólares para Necochea. Para Bahía Blanca las propuestas por el grano para las entregas entre abril y mayo se mantuvieron en 310 dólares por tonelada.
En su informe semanal sobre carga de buques programada para el período del 8 de septiembre al 5 de octubre, la BCR marcó que deben salir desde el Gran Rosario 104.500 toneladas de poroto de soja, 1.725.400 toneladas de harina y 247.152 toneladas de aceite; desde Bahía Blanca, 357.908 toneladas de poroto; desde Necochea, 173.203 toneladas de poroto y 15.000 toneladas de aceite, y desde otros puertos, 56.546 toneladas de harina y 48.000 toneladas de aceite.
Acerca de los cultivos, el miércoles la BCR señaló en su informe mensual que aunque en principio se esperaba un retroceso de la superficie de soja 2021/2022 de 500.000 hectáreas, el recorte del área de siembra que se estima en setiembre es mayor y trepa a 700.000 hectáreas. “Para este nuevo ciclo se estima una intención de siembra de 16,20 millones de hectáreas, lo que resulta en una baja interanual del 4,1%. De esta manera se confirma que será la siembra más baja de los últimos 15 años en Argentina. Las razones: los márgenes actuales menores que los del maíz y los rindes que en los últimos dos ciclos consecutivos se han comportado peor que los del cereal ante la falta de agua y frete el mayor peso impositivo con el que carga la oleaginosa. Con la siembra estimada se proyecta una cosecha de 48,80 millones de toneladas”, indicó la entidad.
En su reporte mensual sobre oferta y demanda de granos el viernes el USDA mantuvo sin cambios sus estimaciones sobre las cosechas argentinas de soja 2020/2021 y 2021/2022, en 46 y en 52 millones de toneladas, respectivamente.
Con bajas y subas alternadas durante las cuatro ruedas de negocios, la soja terminó la semana con leves quitas para sus precios en Chicago, donde las posiciones noviembre y enero resignaron un 0,43 y un 0,50%, al pasar de 474,73 a 472,71 y de 478,13 a 475,74 dólares por tonelada. El mercado de la oleaginosa comienza a sentir la influencia bajista del inminente inicio de la cosecha, un sentimiento que, además, se ve potenciado por las restricciones para exportar desde la zona del Golfo de México que persisten luego del paso destructivo del huracán Ida.
En ese sentido, si bien se van reestableciendo actividades en el polo de terminales ubicado en Nueva Orleans, la conjunción de la entrada del maíz y de la soja demandará que las tareas de descarga, embarque y despacho funcionen en forma plena para evitar contratiempos, que implican dinero y que podrían derivar en baja de precios.
Como se vio en la rueda del viernes, el informe mensual del USDA resultó positivo para los precios y para el estado emocional del mercado de soja. Esto fue así pese a que el organismo marcó un aumento en el volumen de producción. Ocurre que la tensión de los operadores estaba centrada en las posibles sorpresas que el reporte podría contener en cuanto a la revisión del área sembrada. Entonces, al ver que el trabajo oficial no elevaba, sino que reducía levemente la superficie que llegaría a la cosecha, el mercado respiró aliviado.
En detalle, el USDA relevó en baja las cifras de área sembrada y superficie que llegaría a la cosecha, de 35,45 a 35,29 y de 35,09 a 34,96 millones de hectáreas. Ese último dato quedó debajo de los 35,09 millones previstos por los privados. El rinde promedio fue elevado de 33,63 a 34,03 quintales por hectárea, un resultado que superó los 33,89 quintales calculados por los operadores. Con todas estas modificaciones, proyectó la cosecha en 119,04 millones de toneladas, por encima de los 118,08 millones de agosto y casi en línea con los 119,12 millones esperados por el mercado. En el resto de las variables comerciales estadounidenses, y teniendo en cuenta el incremento del stock inicial, de 4,34 a 4,76 millones de toneladas, el USDA redujo las importaciones de 950.000 a 680.000 toneladas; la molienda, de 60,01 a 59,33 millones, y el uso total, de 63,24 a 62,57 millones, pero elevó de 55,93 a 56,88 millones de toneladas su previsión sobre las exportaciones. Así, las existencias finales fueron proyectadas en 5,04 millones de toneladas, por encima de los 4,21 millones del mes pasado, pero levemente debajo de los 5,17 millones pronosticados por los privados.
El alivio también provino por el hecho de que las existencias finales siguen en un nivel muy ajustado, que ante una eventualidad –todavía hay que pasar la etapa de la cosecha– volvería a poner al mercado en alerta y a los precios en alza. Esta situación prolongará la vigencia de la volatilidad en Chicago hasta tanto concluya la recolección de la soja.

En su informe mensual el USDA corrigió al alza el volumen de las importaciones chinas 2020/2021, de 97 a 99 millones de toneladas, en tanto que mantuvo en 101 millones la demanda para el ciclo 2021/2022.
En cuanto al estado de los cultivos, el martes el USDA relevó un 57% de la soja en estado bueno/excelente, por encima del 56% de la semana pasada, pero por debajo del 65% vigente un año atrás. Formó vainas el 96% de los cultivos, contra el 93% del reporte anterior, el 98% de 2020 y el 96% promedio. Está perdiendo hojas en 18% de las plantas, en comparación con el 9% de la semana pasada, el 18% de 2020 y el 15% promedio. En el reporte semanal del lunes 20 se prevé que el USDA comience a relevar el avance nacional de la cosecha de soja.
Y respecto de la demanda, en su reporte semanal sobre las exportaciones de los Estados Unidos –del 27 de agosto al 2 de septiembre–, el viernes el USDA relevó ventas de soja 2021/2022 por 1.471.900 toneladas, por debajo de las 2.132.500 toneladas del trabajo anterior, pero dentro del rango previsto por los privados, de entre 1 y 1,6 millones de toneladas.
Además, entre el miércoles y el viernes el USDA confirmó tres nuevas ventas de soja a China, por un total de 370.000 toneladas.
MAÍZ
Con mayoría de subas se negoció el maíz disponible en el mercado local, donde las propuestas crecieron de 225 a 230 dólares por tonelada (de 21.974 a 22.515 pesos) para el puerto de Bahía Blanca y de 193 a 195 dólares para la zona del Gran Rosario. Para Necochea las ofertas se mantuvieron estables, en 225 dólares por tonelada. Como puede verse, se mantiene la amplia brecha entre los valores asignados a las terminales fluviales, donde se sigue lidiando contra la bajante del Paraná, y los precios vigentes para los puertos marítimos, donde se multiplican las necesidades de mercadería para completar buques.
Para el viernes el FAS teórico del maíz fue calculado por Agricultura en $ 18.661, mientras que para el inicio de la nueva semana comercial fue fijado en 18.831 pesos. El valor FOB del maíz en los puertos argentinos pasó de 233 a 238 dólares por tonelada.
La semana de negocios en el Matba Rofex dejó altibajos como saldo para los precios del maíz. En efecto, mientras la posición diciembre sumó un 1%, al pasar de 200 a 202 dólares por tonelada, el contrato abril resignó un 0,26%, luego de variar de 190,50 a 190 dólares por tonelada.
La misma firmeza vista para el maíz disponible se replicó para el maíz de la próxima cosecha, dado que las propuestas de los exportadores se mantuvieron sostenidas en 210 dólares por tonelada para Bahía Blanca y en 190 dólares para el Gran Rosario, mientras que para Necochea crecieron de 200 a 210 dólares por tonelada.
En su informe semanal sobre carga de buques programada para el período del 8 de septiembre al 5 de octubre, la BCR marcó que deben salir desde el Gran Rosario 1.248.700 toneladas de maíz; desde Bahía Blanca, 770.854 toneladas; desde Necochea, 122.548 toneladas, y desde otros puertos, 74.188 toneladas.
Respecto de los cultivos, en su informe mensual la BCR indicó que las recientes lluvias son el mejor inicio para una campaña que se augura inédita para el maíz por un nuevo incremento en la intención de siembra. “A nivel nacional, un mes atrás se esperaba un 6% más de área respecto del año pasado, pero ahora se llega a un incremento de 100.000 hectáreas, lo que implica una suba en la intención de siembra del 7,3%. ¿La tendencia a sumar más maíz puede fortalecerse? El comportamiento de las lluvias tiene buena parte de la respuesta. Por eso es tan importante lo que ha pasado en esta primera semana de septiembre: tras las lluvias se han fortalecido las decisiones y se piensa en sumar más lotes tempranos que el año pasado. De todas maneras, después de los excelentes resultados de las siembras tardías, estas son una opción muy importante para un año en el que el escenario Niña sigue fortaleciéndose”, explicó la entidad. En cuanto al clima, el doctor en Ciencias Meteorológicas, José Luis Aiello, señaló en el reporte de la BCR que “ya es casi seguro que transitaremos el semestre cálido bajo la influencia de otra Niña, probablemente de menor intensidad. Puede que sus efectos negativos no sean demasiado intensos, pero no habrá aportes adicionales de humedad desde el oeste. Esto limitará el desarrollo pluvial de la campaña gruesa al desempeño de las circulaciones de escala regional y a los aportes de humedad que pueda proveer el Atlántico”. Bajo ese escenario, y con 7,90 millones de hectáreas que se sembrarían, de las cuales 6,90 millones se destinarían a grano comercial, “se espera una producción que oscilarían de 55 a 56 millones de toneladas, cifra inédita para la Argentina”, concluyó el trabajo.
En su reporte mensual, el viernes el USDA elevó sus estimaciones sobre la cosecha y las exportaciones de maíz argentino 2020/2021, de 48,50 a 50 y de 36,50 a 37,50 millones de toneladas, mientras que para la campaña 2021/2022 las incrementó de 51 a 53 y de 36 a 38 millones de toneladas, respectivamente.
Con tres de cuatro ruedas en baja, el maíz concluyó la semana con saldo negativo para sus precios en Chicago, donde las posiciones diciembre y marzo perdieron un 1,24 y un 1,27%, al pasar de 206,29 a 203,73 y de 209,93 a 207,27 dólares por tonelada. El peso de la cosecha ya está presente en el mercado del cereal, como así también las complicaciones vigentes para operar las terminales de Nueva Orleans, desde donde sale el mayor volumen de granos al mundo, y las escasas novedades positivas desde el lado de la demanda, interna y externa.
En cuanto al informe mensual que el USDA publicó el viernes, sus cifras respectivas a EE.UU. no sorprendieron al mercado y por eso fue la reacción positiva de los precios en la última rueda de la semana, que ya habían asimilado en las jornadas precedente un aumento en la producción respecto de lo sostenido hasta el mes pasado. Y al igual que en el caso de la soja, el hecho de que no hubiera sorpresas en la revisión de áreas alivió a los operadores, que no descartaba un incremento mayor al finalmente plasmado sobre el reporte oficial.
En el detalle del trabajo, en la revisión de las cifras del ciclo comercial 2020/2021, que finalizó a fines de agosto en Estados Unidos el USDA estimó el stock final en 30,15 millones de toneladas, por encima de los 28,37 millones del reporte anterior y de los 29,69 millones previstos por los privados. Ese incremento fue consecuencia de un ajuste del volumen destinado a la industria del etanol, de 128,91 a 127,89 millones de toneladas, y de las exportaciones, de 70,49 a 69,73 millones.
Acerca de la nueva campaña estadounidense, el USDA elevó de 37,51 a 37,76 millones de hectáreas la superficie sembrada y de 34,20 a 34,44 millones de hectáreas el área que llegaría a la cosecha, un dato este último que quedó en absoluta sintonía con la expectativa de los operadores. En cuanto al rinde promedio, fue elevado de 109,59 a 110,66 quintales por hectárea, por encima de los 110,34 quintales calculados por los privados. En función de estas modificaciones, el organismo proyectó el volumen de la cosecha en 380,93 millones de toneladas, por encima de los 374,68 millones del trabajo precedente y de los 379,54 millones calculados en promedio por el mercado.
En el resto de las variables comerciales estadounidenses, el uso forrajero fue elevado de 142,88 a 144,79 millones de toneladas y el uso total, de 311,16 a 313,07 millones, con el volumen destinado a la industria del etanol sin cambios, en 132,09 millones. Las exportaciones también fueron previstas en alza, de 60,96 a 62,87 millones. Todos estos datos, más el incremento del stock inicial de 28,37 a 30,15 millones, dieron lugar a existencias finales de 35,77 millones de toneladas, superiores a los 31,56 millones calculados el mes pasado y a los 35,10 millones pronosticados por los operadores.
Es cierto que el volumen del stock final quedó arriba de las estimaciones privadas, pero no parece que 670.000 toneladas más puedan ser consideradas bajistas respecto de lo que los operadores imaginaron antes de la revelación de las cifras oficiales.

El potencial bajista, más bien, continúa vinculado a cuestiones domésticas, como el panorama incierto que sigue afectando al mercado del etanol, sin precisiones sobre la política que la Administración Biden ejecutará hacia el sector, que todavía no sabe cuáles serán los mandatos de corte para el presente y –menos– para el próximo año. Entonces, quizás el mercado comience a cuestionarse más temprano que tarde si realmente la demanda de maíz para la producción de etanol logrará alcanzar el objetivo de 132,09 millones de toneladas fijado por el USDA. Esto y la necesidad de que China se mantenga comprador como en el ciclo 2020/2021 serán los fundamentos que quizás influyan más en la formación de precios de los próximos meses que el hecho de que la cosecha termine más cerca o más lejos de los 380,93 millones proyectados el viernes.
Sobre el tema etanol, el jueves hubo una buena, pero parcial noticia, dado que tras ocho semanas de bajas, la Administración de Información sobre Energía de EE.UU. marcó un leve repunte en la producción del biocombustible, de 905.000 a 923.000 barriles por día, un nivel que todavía está en lo más bajo desde marzo último. Además, el organismo redujo por sexta semana seguida las existencias de etanol, de 21.110.000 a 20.390.000 barriles, el nivel más bajo desde principios de junio pasado.
Y en cuanto a China, el USDA sostuvo sus expectativas sobre las importaciones, dado que mantuvo en 26 millones de toneladas el dato para los ciclos 2020/2021 y 2021/2022.
Respecto de los cultivos, y a la espera del informe del lunes, en el que el USDA relevará por primera vez el progreso nacional de la cosecha, el martes pasado ponderó en estado bueno/excelente el 59% del maíz, por debajo del 60% de la semana pasada, del 61% de igual momento de 2020. La etapa de grano pastoso la transitó el 95% de las plantas, contra el 91% de la semana anterior, el 97% del año pasado y el 94% promedio. Está dentado el 74% del maíz, respecto del 59% del reporte anterior, del 77% de 2020 y del 69% promedio. Está maduro el 21% del maíz, contra 9% de la semana anterior, el 23% de igual momento del año pasado y el 19% promedio.
En su reporte semanal sobre las ventas externas estadounidenses el USDA relevó el viernes exportaciones de maíz 2021/2022 por 905.800 toneladas, por debajo de las 1.159.500 toneladas del trabajo precedente, pero dentro del rango previsto por los operadores, de entre 600.000 y 1.200.000 toneladas.
Acerca de Brasil, el viernes el USDA redujo de 87 a 86 millones de toneladas el volumen de la cosecha de maíz, en tanto que la previsión sobre las exportaciones la ajustó de 23 a 22 millones. Un día antes la Conab achicó de 86,50 a 85,75 millones de toneladas su estimación sobre la producción del cereal y de 23,50 a 22 millones el cálculo sobre las exportaciones. Lo que vaya ocurriendo con la siembra para la primera cosecha 2021/2022 del maíz brasileño tendrá impacto sobre el mercado, dado que Brasil necesitará recomponer lo más rápido posible sus existencias, para calmar el mercado interno y para reposicionarse en el mercado exportador, donde la oferta de la Argentina y la de Ucrania han usufructuado su parcial ausencia.
TRIGO
Sin una tendencia definida, los precios del trigo disponible oscilaron según la necesidad de completar buques de los exportadores. Así, las ofertas se mantuvieron en 235 dólares por tonelada (por la devaluación del tipo de cambio oficial, el paso fue de 22.950 a 23.004 pesos) para Bahía Blanca; crecieron de 215 a 220 dólares para Necochea, y retrocedieron de 230 a 225 dólares por tonelada para el Gran Rosario.
Para el viernes el FAS teórico del trigo fue calculado por Agricultura en $ 22.922, mientras que para el inicio de la nueva semana comercial fue fijado 23.096 pesos. El valor FOB del trigo en los puertos argentinos pasó de 289 a 290 dólares por tonelada.
La semana fue negativa para los precios del trigo de la nueva cosecha, con propuestas para diciembre/enero que cayeron de 245 a 235 dólares por tonelada (de 23.927 a 23.004 pesos) para Bahía Blanca; de 240 a 235 dólares para el Gran Rosario, y de 235 a 225 dólares por tonelada para Necochea.
El balance semanal también fue negativo para los precios del trigo en el Matba Rofex, donde los ajustes de las posiciones diciembre y enero perdieron un 1,48 y un 1,46%, tras pasar de 236 a 232,50 y de 239,50 a 236 dólares por tonelada.
En su informe semanal sobre carga de buques programada para el período del 8 de septiembre al 5 de octubre, la BCR marcó que deben salir del Gran Rosario, 59.800 toneladas de trigo; desde Bahía Blanca, 41.000 toneladas, y desde Necochea, 40.600 toneladas.
Respecto de los cultivos, el miércoles la BCR indicó que las tormentas que comenzaron el 1º de setiembre y que prolongaron hasta mitad de la semana terminaron con tres meses de falta de agua en la región pampeana. “Numerosas localidades del centro bonaerense superaron los 90 milímetros acumulados durante esos días. El 60% de Buenos Aires recibió entre 45 y 70 mm, lo mismo el 57% de La Pampa y el 90% de Entre Ríos. En Santa Fe, ese monto solo lo recibió el centro-sur y una franja del este. La provincia en promedio alcanzó los 30 mm. En Córdoba, lo más favorecido fue el sur de la provincia y el norte del departamento Marcos Juárez, con 45 a 60 mm. Las tormentas dejaron en el 63% del territorio cordobés lluvias mayores a los 15 mm. La zona productora de San Luis también cambió abruptamente de escenario, con más de 45 mm. Hubo lluvias muy importantes en Misiones y en Corrientes, algunas zonas superaron los 100 mm. El NOA argentino quedó fuera de alcance. Las zonas productivas del este de Chaco y del oeste de Santiago del Estero apenas recibieron un puñado de milímetros. Para el trigo 2021/2022 estas lluvias marcaron un hito porque dejaron atrás un escenario muy diferente. Hasta hace un mes se proyectaban 20,10 millones de toneladas por la falta de agua. Y a fines de agosto el panorama se agravaba, con 650.000 hectáreas regulares a malas. Pero con estos 8 días de lluvias, la proyección cambia de dirección y se estima un horizonte productivo de 20,50 millones de toneladas de trigo. Este guarismo surge de tener en cuenta 6,9 millones de hectáreas sembradas y 200.000 hectáreas que no llegarían a ser cosechadas”, detalló la entidad
Por su parte, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó que desde el informe previo la condición de cultivo mejoró como consecuencia de los registros de lluvias de las últimas dos semanas. “Al presente informe, el 78,7% del área estimada en 6,5 millones de hectáreas presenta una condición de cultivo entre normal y excelente, 9,3 puntos más que hasta la semana pasada. El aporte hídrico generado por el paso de Santa Rosa durante la semana pasada ocurrió oportunamente para la transición del cereal desde macollaje hasta espigazón. Se prevé que la condición de cultivo continue mejorando en los próximos días luego los eventos de lluvias registrados esta semana”, dijo la entidad.
En su informe mensual el viernes el USDA redujo de 20,50 a 20 millones de toneladas su estimación sobre la cosecha argentina de trigo, pero mantuvo sin cambios, en 13,50 millones la previsión sobre las exportaciones.
La semana fue muy negativa para los precios del trigo en el mercado estadounidense, donde las cuatro ruedas fueron bajistas. En Chicago las posiciones diciembre y marzo perdieron un 5,20 y un 5,22%, al pasar de 266,85 a 252,98 y de 271,08 a 256,93 dólares por tonelada. En Kansas, los mismos contratos retrocedieron un 5,71 y un 5,50%, luego de variar de 265,66 a 250,48 y de 268,96 a 254,17 dólares por tonelada. Las bajas registradas en el mercado europeo, la apreciación del dólar que le arrebató competitividad al grano de EE.UU. en el mercado de exportación y el modo en el que Ucrania y Rumania siguen concentrando licitaciones fueron algunos de los principales factores bajistas del segmento, mientras concluye la cosecha de primavera y las siembras de invierno dan sus primeros pasos.
Al respecto, el martes el USDA relevó el progreso de la recolección del trigo de primavera sobre el 95% del área apta, contra el 88% de la semana pasada, el 80% de igual momento de 2020 y el 83% promedio. La siembra de la nueva campaña de trigos de invierno avanzó sobre el 5% del área prevista, frente al 5% de igual momento de 2020 y al 3% promedio de las cuatro campañas precedentes.
En cuanto al informe mensual que el USDA publicó el viernes, mantuvo en 46,18 millones de toneladas su estimación sobre el volumen de la cosecha total de trigo en los Estados Unidos. En cuanto a las variables comerciales, redujo de 3,95 a 3,67 millones las importaciones; mantuvo en 4,35 millones el uso forrajero y elevó de 32,22 a 32,28 millones el uso total. Las exportaciones fueron proyectadas sin cambios, en 23,81 millones de toneladas. Como resultado de estos datos, calculó las existencias finales en 16,73 millones de toneladas, por debajo de los 17,05 millones de agosto, pero muy cerca de los 16,77 millones pronosticados por los privados. Este volumen de stock final es el más bajo desde los 16,07 millones de la campaña 2013/2014.

El por qué de la reacción bajista del mercado el viernes quizás habría que buscarlo en el resto de las cifras dadas por el USDA. En ese sentido, las exportaciones de Rusia fueron mantenidas sin cambios, en 35 millones de toneladas, por encima de los 33,90 millones previstos a fines de agosto por la consultora rusa SovEcon.
También fue una desilusión para los operadores el hecho de que el USDA redujera apenas en 500.000 toneladas el cálculo sobre las exportaciones de Canadá, de 17,50 a 17 millones de toneladas. En este caso, a principios de la semana StatsCan había dado una pauta de por qué la menor cosecha podría verse muy parcialmente compensada por existencias finales 2020/2021 mayores a las previstas, al ubicarlas en 5,71 millones de toneladas, por encima de los 3,83 millones proyectados por el USDA en agosto. Y, en efecto, el viernes el USDA elevó de 3,83 a 5,71 millones de toneladas su valoración y compensó así su nuevo ajuste sobre el volumen de la cosecha canadiense, de 24 a 23 millones.
En cuanto a la Unión Europea, donde durante buena parte de agosto se habló de los problemas en Francia y en Alemania por los excesos de humedad, la cosecha fue elevada de 138,60 a 139 millones de toneladas y las exportaciones sostenidas en 35 millones.
Aunque estaba más en los cálculos de los privados, el USDA también elevó el viernes su previsión sobre la cosecha de Australia, de 30 a 31,50 millones de toneladas, y su cálculo sobre las exportaciones, de 22 a 23 millones. Pero quizás esa corrección al alza de las cifras australianas no se la última si se cumple el pronóstico publicado el lunes por Abares, de una cosecha de trigo en Australia de 32,63 millones de toneladas.
Por último, en su informe semanal sobre las exportaciones de los Estados Unidos, el viernes el USDA relevó ventas de trigo por 388.400 toneladas, por encima de las 295.300 toneladas del reporte anterior y dentro del rango calculado por los privados, de entre 200.000 y 450.000 toneladas.
Granar Research
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