PANORAMA AGRÍCOLA SEMANAL

PANORAMA AGRÍCOLA SEMANAL

La semana en la que el USDA difundió su nuevo informe mensual, el maíz cerró con subas próximas al 4% para la posición que marca la entrada de la nueva cosecha por la reducción de las existencias finales y por la falta de humedad en Iowa. Las subas del cereal no fueron mayores por el mismo fundamento que provocó la caída del aceite de soja (-6,11%) y del poroto (-4,75%), la chance de que el gobierno de EE.UU. asista a las refinadoras de petróleo que se resisten a cumplir con las mezclas de combustible fósil y biocombustibles. Para el trigo hubo altibajos, derivados de las condiciones climáticas para los cultivos de primavera en el norte y para la cosecha de invierno en el sur. En el mercado local se destacó la fuerte caída de los precios de la soja.

Indicadores exógenos que impactan sobre los precios

 

Viernes 11

Viernes 4

Variación en %

Petróleo

70,91

69,62

+1,85

Dólar/Euro

1,2107

1,2165

-0,48

Real/Dólar

5,1177

5,0389

+1,56

Peso/Dólar*

94,93

94,66

+0,29

* Tipo de cambio Comprador (cotización divisa) del Banco Nación

SOJA

Muy negativa resultó la semana para los precios de la soja en el mercado local, dado que las propuestas de los compradores cayeron de 340 a 320 dólares por tonelada (de 32.184 a 30.378 pesos) para el Gran Rosario; de 332 a 325 dólares para Bahía Blanca, y de 330 a 320 dólares por tonelada para Necochea. En cuanto a las entregas diferidas a julio, la caída fue de 340 a 330 dólares por tonelada para el Gran Rosario; de 340 a 335 dólares para Bahía Blanca, y de 332 a 325 dólares para Necochea.

Para el viernes el FAS teórico de la soja fue calculado por el Ministerio de Agricultura de la Nación en $ 32.015, mientras que para el lunes fue fijado en 31.672 pesos. Al cierre de la semana la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) relevó el FAS teórico de la soja para la industria aceitera exportadora en 329 dólares por tonelada, equivalentes a 31.295 pesos. El valor FOB del poroto de soja en los puertos argentinos pasó de 562 a 536 dólares por tonelada; el del aceite, de 1350 a 1200 dólares, y el de la harina, de 419 a 410 dólares por tonelada, según los datos publicados por Agricultura.

El saldo negativo semanal también se replicó en el Matba Rofex, donde los ajustes de las posiciones julio y noviembre de la soja perdieron un 2,66 y un 2,26%, al pasar de 345,70 a 336,50 y de 350 a 342,10 dólares por tonelada.

En su informe semanal sobre carga de buques programada para el período del 9 de junio al 8 de julio, la BCR marcó que deben salir desde el Gran Rosario 1.956.378 toneladas de harina y 405.879 toneladas de aceite; desde Bahía Blanca, 45.000 toneladas de poroto; desde Necochea, 43.369 toneladas de poroto y 8100 toneladas de aceite, y desde otros puertos, 120.000 toneladas de poroto.

Acerca de los cultivos, el jueves la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBC) relevó el avance de la cosecha de soja sobre el 98,9% del área apta que, con un rinde promedio nacional de 26,6 quintales por hectárea, aportó un volumen parcial de 43,1 millones de toneladas, sobre los 43,5 millones calculados por la entidad para el cierre de la recolección.

Sin cambios resultó el informe mensual del USDA para la Argentina, dado que la cosecha 2020/2021 fue sostenida en 47 millones de toneladas. Tampoco hubo cambios para sus estimaciones sobre las exportaciones de poroto, harina y aceite, que quedaron en 6,35, 28,25 y en 6,25 millones de toneladas, respectivamente. Lo mismo ocurrió con las cifras para la lejana campaña 2021/2022, con un volumen de 52 millones de toneladas para la cosecha y con ventas externas por 6,35, 29,20 y por 6,40 millones de toneladas.

 

El balance semanal para la soja en Chicago dejó bajas para los contratos correspondientes al ciclo actual y una leve mejora para el contrato que marca la entrada de la próxima cosecha. En efecto, para julio y agosto los ajustes cayeron un 4,75 y un 3,58%, al pasar de 581,93 a 554,28 y de 564,93 a 544,73 dólares por tonelada, mientras que para noviembre sumó un 0,26%, tras variar de 527,46 a 528,65 dólares por tonelada.

Luego de jornadas muy volátiles, como la del lunes, donde los contratos cercanos pasaron de subir hasta 10 dólares a bajar más de 8, el mercado se entrego a acortar la brecha entre los valores cercanos y los lejanos. Y lo hizo hacia abajo. Sus razones hay que buscarlas en la fuerte caída del valor del aceite y en las ventas concretadas por los fondos tras el informe mensual del USDA que mostró un leve incremento de las existencias finales estadounidenses.

En cuanto al primero de los factores, la posición julio del aceite en Chicago cayó un 6,11%, al pasar de 1572,76 a 1476,63 dólares por tonelada. La baja más fuerte se dio durante la rueda del viernes, luego de que trascendiera la información de que la Agencia de Protección Ambiental analizaba modos de ayuda para las refinerías de petróleo que argumentan estar en crisis por la obligatoriedad de producir el blend entre combustible fósil y biocombustibles. Estas refinerías, que no cumplieron con esa disposición por la caída en la demanda de combustibles durante buena parte de la pandemia, acumularon créditos para cubrir ese incumplimiento –denominados RIN– que ahora deben saldar y que dicen no poder hacerlo.

Vale recordar que desde la asunción de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos prometió políticas más amigables con el ambiente, como una forma de diferenciarse de su antecesor en la Casa Blanca, Donald Trump, siempre ligado a los intereses del lobby petrolero. El nuevo Jefe de Estado anunció programas de fomento para la producción de energías alternativas, como los biocombustibles, que hicieron subir los valores del aceite y del maíz, dado que contarían con una demanda creciente para abastecer esta iniciativa oficial.

Entonces, ahora que otra vez se habla de ayudas para el sector petrolero, sin que todavía se conozca qué tipos de ayudas se les concederá, los operadores recordaron lo que hizo la Administración Trump, con las exenciones para las refinerías, que las liberaba del corte obligatorio y que en su momento provocaron bajas tanto para el aceite como para el maíz, por ir en contra de la demanda de esas materias primas para la industria de los biocombustibles. Y la reacción el viernes de los grandes fondos fue desprenderse de contratos de aceite, de poroto y de maíz, con las consecuentes bajas para sus precios.

En los próximos días, donde el lobby de ambos sectores será puesto a prueba, este tema seguirá influyendo sobre el mercado y podría marcar el primer gran quiebre entre el sector agropecuario estadounidense, tradicionalmente Republicano, y el gobierno del Demócrata Joe Biden.

Respecto de la influencia bajista del informe mensual del USDA, en su espacio dedicado a la campaña 2020/2021 estimó una menor molienda –la redujo de 59,60 a 59,19 millones de toneladas– y ello hizo que las existencias finales crecieran de 3,25 a 3,66 millones de toneladas, un volumen superior a los 3,32 millones previstos en promedio por los privados. La sola discrepancia entre lo que se esperaba y lo que se publicó fue razón suficiente para que los fondos de inversión sobreactuaran con la liquidación de contratos un dato que, en rigor, no significa un cambio en el escenario estructural de escasez de soja. Tanto es así que los 3,66 millones de toneladas continúan siendo la menor marca desde la campaña 2013/2014.

En cuanto a los datos para el ciclo 2021/2022, sin cambios en áreas y rindes, el USDA mantuvo su estimación de cosecha para Estados Unidos en 119,88 millones de toneladas. Tampoco hubo cambios en cuanto a molienda y uso total, ni en exportaciones, que se mantuvieron en 56,47 millones. Sin embargo, por acción del aumento del stock inicial, el organismo elevó de 3,81 a 4,22 millones su proyección sobre las existencias finales, que así quedaron arriba de los 3,97 millones calculados por los privados.

Como lo señalamos el miércoles en el análisis del informe del USDA, en modo alguno este aumento de las existencias finales relaja la ajustada relación vigente entre la oferta y la demanda planteada para la nueva campaña, que aún depende de una evolución climática que debe ser ideal para que los cultivos den los 34,16 quintales por hectárea que el organismo espera como rendimiento promedio nacional.

Será particularmente relevante en este contexto el informe sobre área sembrada que el USDA publicará el miércoles 30 del actual, para ver si efectivamente la superficie destinada a la soja quedó en los 35,45 millones de hectáreas que marcó el organismo o si fue mayor, como lo había pronosticado el consenso de las estimaciones privadas a fines de marzo, con 36,42 millones de hectáreas. Reiteramos, ese reporte será relevante para la evolución de los precios de la soja, porque podría modificar el escenario actual.

En cuanto al clima, algunas lluvias sobre el norte de las Grandes Planicies y sobre el extremo este del cinturón sojero/maicero contribuyeron con el movimiento de ventas de los fondos de inversión, pese a que no modificaron el panorama para las zonas más importantes en cuanto a potencial productivo. Tanto es así que en su reporte semanal sobre monitoreo de la sequía, el USDA elevó del 23 al 31% el área destinada a la soja con algún grado de sequía.

Con ese marco, el lunes el USDA relevó el progreso de la siembra de soja sobre el 90% del área prevista, frente al 84% de la semana anterior, al 84% de igual momento de 2020 y al 79% promedio de los cuatro ciclos agrícolas anteriores. El dato oficial quedó abajo del 92% previsto en promedio por los operadores. En su primera ponderación sobre la condición de los cultivos, el organismo relevó un 67% en estado bueno/excelente, por debajo del 72% vigente un año atrás y del 70% previsto en promedio por los privados, que manejaron un rango posible que fue del 64 al 75 por ciento. Emergió el 76% de los cultivos, contra el 62% de la semana pasada, el 65% de 2020 y el 59% promedio.

Acerca de las exportaciones semanales de los Estados Unidos, el jueves el USDA relevó ventas de poroto de soja 2020/2021 por 15.700 toneladas, por debajo de las 17.800 toneladas del reporte anterior, pero dentro del rango previsto por los privados, que fue desde cancelaciones por 100.000 toneladas a ventas efectivas por 200.000 toneladas. Las ventas 2021/2022 fueron relevadas en 105.000 toneladas, debajo de las 180.300 toneladas de la semana anterior y cerca del mínimo previsto por los operadores, en un rango que fue de 100.000 a 400.000 toneladas.

 

MAÍZ

Negativo fue el balance semanal para los precios del maíz en la plaza local, donde la transición de las ofertas de los exportadores fue de 210 a 205 dólares por tonelada (de 19.879 a 19.461 pesos) para el Gran Rosario; de 225 a 215 dólares por tonelada para Bahía Blanca, y de 220 a 210 dólares para Necochea.

Para el viernes el FAS teórico del maíz fue calculado por Agricultura en $ 20.166, mientras que para el lunes fue fijado en 19.853 pesos. El valor FOB del maíz en los puertos argentinos pasó 264 a 258 dólares por tonelada, según lo publicado por Agricultura.

También resultó bajista el saldo semanal del maíz en el Matba Rofex, donde los contratos julio y septiembre cayeron un 2,76 y un 2,68% luego de pasar de 214 a 208,10 y de 216,30 a 210,50 dólares por tonelada.

En su informe semanal sobre carga de buques programada para el período del 9 de junio al 8 de julio, la BCR marcó que deben salir desde el Gran Rosario 1.711.806 toneladas de maíz; desde Bahía Blanca, 650.105 toneladas; desde Necochea, 189.783 toneladas, y desde otros puertos, 46.608 toneladas.

Respecto de los cultivos, el jueves la BCBA relevó el avance de la cosecha de maíz para grano comercial sobre el 37,8% del área apta, demorada frente al 61% de igual momento de 2020 y al 45% promedio de las cinco campañas precedentes. “A medida que las cosechadoras avanzan sobre los cuadros tardíos, los rindes recolectados superan las expectativas iniciales. Particularmente, sobre la provincia de Córdoba se relevan rendimientos por sobre los registrados en los planteos tempranos. Frente a este panorama, aumentamos 2 millones de toneladas la proyección nacional de producción, hasta los 48 millones”, dijo la entidad.

En su informe mensual el USDA no hizo cambios sobre sus proyecciones para la Argentina. La cosecha y las exportaciones 2020/2021 fueron sostenidas en 47 y en 34 millones de toneladas, mientras que los guarismos para la campaña 2021/2022 fueron mantenidos en 51 y en 36 millones.

 

El balance de la semana fue positivo para los precios del maíz en Chicago, con las verdaderas ganancias concentradas sobre la nueva campaña. En efecto, las posiciones julio y septiembre sumaron un 0,26 y un 3,83%, al pasar de 268,79 a 269,48 y de 238,77 a 247,92 dólares por tonelada. Las subas habrían sido mayores de no mediar el viernes las bajas provocadas por la noticia analizada en el espacio de la soja sobre las ayudas que el gobierno estadounidense planea otorgar a las plantas refinadoras de petróleo, que podrían alterar el resurgimiento que viene mostrando la industria del etanol, con una producción que se incrementa semana tras semana.

En cambio, las subas estuvieron dadas por los datos aportador por el USDA en su informe mensual del jueves. En la valoración del ciclo comercial 2020/2021 en Estados Unidos, sólo mantuvo sin cambios el uso forrajero, en 144,79 millones de toneladas. En el resto de las cifras, elevó el uso de maíz para la producción de etanol, validando lo que decíamos anteriormente sobre el resurgir de la industria del biocombustible, de 126,37 a 128,28 millones, y con ello el uso total, de 307,23 a 309,13 millones, e incrementó las exportaciones de 70,49 a 72,39 millones, una nueva marca récord. Con todos esos cambios, el organismo proyectó las existencias finales en 28,12 millones, por debajo de los 31,93 millones calculados en mayo y de los 30,66 millones previstos en promedio por los privados. Como lo señalamos tras la publicación del reporte, este ajuste, además de resultar alcista en lo inmediato, sobrecarga la atención de los operadores sobre el clima y sobre la evolución de la nueva campaña, que no tiene margen para fallar frente a un volumen tan bajo de existencias finales, las más reducidas desde la campaña 2012/2013.

En cuanto a la campaña 2021/2022, el USDA mantuvo sin cambios el áreas y los rindes, por lo que sostuvo la nueva cosecha estadounidense en 380,76 millones de toneladas. Tampoco modificó el uso forrajero, que quedó en 144,79 millones, ni en el uso total, en 312,82 millones, con 132,09 millones para etanol, ni las exportaciones, que fueron sostenidas en 62,23 millones. Entonces, producto del ajuste del stock inicial, el USDA redujo de 38,28 a 34,47 millones de toneladas el cálculo sobre las existencias finales de la nueva temporada comercial, un dato que quedó debajo de los 36,10 millones previstos por los privados.

En general el reporte fue alcista para el maíz, porque la disponibilidad de grano seguirá muy ajustada en EE.UU. y porque crece la dependencia de un clima ideal para lograr la optimista marca de 112,66 quintales por hectárea que el USDA espera en el nivel país. Ahora, como lo señalamos en el espacio de la soja, será relevante el informe sobre áreas sembradas que el organismo publicará el miércoles 30 de este mes, porque allí se revelará si finalmente se sembraron con maíz los 36,88 millones de hectáreas que sostiene el USDA.

El dato del informe del USDA que evitó alzas mayores para los precios fue Brasil. En efecto, el organismo recortó su previsión sobre la cosecha de maíz brasileño de 102 a 98,50 millones de toneladas y sus exportaciones, de 35 a 33 millones. Estos recortes fueron menores que los previstos por los privados e incluso que los hechos horas antes por la CONAB, que ajustó de 106,45 a 96,39 millones de toneladas su estimación sobre la cosecha total y de 35 a 29,50 millones el cálculo sobre las exportaciones. Es muy probable que estas no sean las cifras finales y que tanto la cosecha como las ventas externas deban ser reconsideradas, por lo que Brasil seguirá siendo un factor formador de precios, por lo que el país sudamericano no podrá exportar y por lo que otros países, como EE.UU., Argentina y Ucrania, podrían ganar en mercados.

En cuanto al clima, las lluvias caídas sobre el norte de las Grandes Planicies y sobre el este del cinturón sojero/maicero dejaron afuera a Iowa, que sigue desmejorando en cuanto a la condición de sus suelos. En efecto, en la evaluación semanal del Centro Nacional de Mitigación de la Sequía, el déficit de humedad en el principal Estado productor de granos gruesos creció del 62,12 al 88,96% y la proporción de suelos bajo condiciones de sequía moderada, del 37,08 al 56,67%. En la evaluación general hecha por el USDA respecto de la superficie destinada al maíz en el nivel país, el área con algún grado de sequía aumentó del 24 al 35 por ciento.

Vale señalar que durante el fin de semana no se registraron lluvias sobre Iowa, en tanto que fueron entre mínimas e inexistentes sobre el resto de las áreas agrícolas del Medio Oeste y de las Grandes Planicies. Hacia adelante, en los reportes extendidos de 6 a 14 días, aparece la chance de lluvias mayores a los registros normales sobre el centro de la zona núcleo para los granos gruesos.

El lunes, en su informe semanal sobre cultivos, el USDA dio por concluida la siembra de maíz y ponderó en estado bueno/excelente el 72% del cereal, por debajo del 76% de la semana anterior y del 75% de igual momento de 2020. El dato oficial también quedó abajo del 74% previsto en promedio por los privados, que manejaron un rango que fue del 72 al 75 por ciento. En Iowa, la proporción de maíz en estado bueno/excelente bajó del 81 al 77%. Emergió el 90% de las plantas, contra el 81% de la semana pasada, el 87% a igual fecha del año pasado y el 82% promedio de las cuatro campañas precedentes.

Acerca de las exportaciones semanales de los Estados Unidos, el jueves el USDA relevó ventas de maíz 2020/2021 por 189.600 toneladas, por debajo de las 531.100 toneladas del reporte anterior, pero dentro del rango previsto por los privados, de entre 100.000 y 500.000 toneladas. Las ventas 2021/2022 fueron ponderadas en 26.400 toneladas, debajo de las 439.500 toneladas de la semana anterior y del rango previsto por los operadores, de entre 200.000 y 600.000 toneladas.

 

TRIGO

En el mercado disponible de trigo argentino las ofertas se mantuvieron relacionadas con la necesidad de completar despachos de los exportadores. Para el Gran Rosario el valor del cereal se mantuvo en 215 dólares por tonelada, que por acción de la devaluación implicó un paso de 20.352 a 20.410 pesos. Para Bahía Blanca la transición de las ofertas fue de 220 a 215 dólares por tonelada, mientras que para Necochea resultó de 200 a 205 dólares. 

Para el viernes el FAS teórico del trigo fue calculado por Agricultura en $ 21.041, mientras que para el lunes fue fijado en 21.045 pesos. El valor FOB del trigo en los puertos argentinos pasó de 275 a 273 dólares por tonelada, según lo publicado por Agricultura.

El trigo de la nueva campaña terminó la semana con un balance estable, dado que los precios se mantuvieron en 210 dólares por tonelada para el Gran Rosario y para Bahía Blanca, y en 205 dólares por tonelada para Necochea.

En el Matba Rofex el balance semanal dejó altibajos para los precios del trigo. En efecto, mientras la posición julio bajó un 1,15%, al pasar de 225,60 a 223 dólares por tonelada, el contrato diciembre sumó un 0,47%, luego de variar de 212 a 213 dólares por tonelada.

En su informe semanal sobre carga de buques programada para el período del 9 de junio al 9 de julio, la BCR marcó que deben salir del Gran Rosario, 37.500 toneladas de trigo; desde Bahía Blanca, 135.500 toneladas y desde Necochea, 102.544 toneladas.

En su informe semanal sobre cultivos, la BCBA relevó el jueves el avance de la siembra de trigo sobre el 36,5% de los 6,5 millones de hectáreas previstos, demorada frente al 42% de igual momento de 2020, pero levemente adelantada respecto del 35,8% promedio de las cinco campañas precedentes. La entidad indicó que las demoras en las siembres responden “a la falta de humedad en el norte del país y a focos de excesos hídricos en el centro del área agrícola. En sectores donde la ventana de siembra está próxima a cerrarse, la interrupción en las labores pone en riesgo el cumplimiento de los planteos de siembra iniciales. Sin embargo, la mejora de las reservas hídricas en el resto del área agrícola promueve una mayor intención de siembra del cereal”.

El jueves, en su informe mensual, el USDA mantuvo sin cambios sus estimaciones sobre la cosecha y las exportaciones argentinas de trigo, en 20,50 y en 13,50 millones de toneladas.

 

El balance de la semana dejó altibajos para los precios del trigo estadounidense. Las bajas se dieron en Chicago, donde los contratos julio y septiembre perdieron un 1,02 y un 0,97%, al pasar de 252,70 a 250,13 y de 254,45 a 251,97 dólares por tonelada. Y las subas, leves, se registraron en Kansas, con mejoras del 0,24 y del 0,31%, tras variar de 233,87 a 234,42 y de 236,54 a 237,27 dólares por tonelada.

Para el trigo todo se trató del clima. Las lluvias caídas sobre Dakota del Norte le restaron sostén a los precios en Chicago, donde se comercializa el trigo de primavera. Vale aclarar que esas precipitaciones no resultaron suficientes para revertir el cuadro de sequía actual. En tanto que en la Bolsa de Kansas, los excesos de humedad que limitan el avance de la cosecha y que amenaza la calidad de las variedades de invierno en los Estados del sur amortiguaron el impacto bajista del inicio de las labores de recolección sobre las zonas más productivas, como Kansas.

Acerca del informe del USDA, resultó positivo el espacio dedicado a la campaña 2020/2021, dado que por un aumento en las exportaciones, de 26,26 a 26,81 millones de toneladas, el organismo ajustó su estimación sobre el stock final estadounidense de 23,72 a 23,18 millones de toneladas y lo dejó debajo de los 23,70 millones previstos por los privados.

Sin embargo, en el análisis de la campaña 2021/2022, por un incremento en el rinde promedio nacional, de 33,63 a 34,10 quintales por hectárea, el USDA elevó de 50,95 a 51,66 millones de toneladas su previsión sobre la nueva cosecha de trigo en Estados Unidos. El nuevo dato quedó levemente por encima de los 51,49 millones previstos por los privados. En el resto de las variables comerciales, y destacando la reducción del stock inicial de 23,72 a 23,18 millones de toneladas, las importaciones fueron sostenidas en 3,40 millones, pero el uso forrajero fue elevado de 4,63 a 4,90 millones y el uso total, de 32,52 a 32,80 millones, en tanto que las exportaciones fueron calculadas sin variantes, en 24,49 millones. Con todos esos cambios, proyectó las existencias finales de EE.UU. en 20,95 millones de toneladas, levemente debajo de los 21,05 millones de mayo y de los 21,30 millones previstos por los privados.

En cuanto a los datos internacionales, fueron interpretadas como garantía de competencia intensa para Estados Unidos las cifras previstas para las exportaciones de Rusia y de la Unión Europea, que quedaron firmes en 40 millones de toneladas, y la de Ucrania, que la elevó de 20 a 20,50 millones de toneladas.

Acerca de los cultivos, en su primer relevamiento sobre la cosecha de trigos de invierno, el USDA marcó el lunes su avance sobre el 2% del área apta, frente al 6% de igual momento de 2020 y al 7% promedio de las cuatro campañas precedentes. El dato oficial quedó atrasado frente al 5% previsto en promedio por los privados, que manejaron un amplio rango factible, que fue del 2 al 15 por ciento. El 50% de los cultivos fue ponderado en estado bueno/excelente, por encima del 48% de la semana anterior, pero por debajo del 51% de igual momento del año pasado. El nuevo dato oficial quedó arriba del 48% previsto en promedio por los privados. En Kansas la proporción de cultivos en estado bueno/excelente pasó del 61 al 65%. Está espigado el 85% de los cultivos, frente al 79% de la semana pasada, al 84% de igual momento de 2020 y al 86% promedio de los últimos cuatro ciclos agrícolas.

En cuanto al trigo de primavera, terminada la siembra, el 38% de los cultivos fue ponderado en estado bueno/excelente, por debajo del 43% de la semana pasada y muy lejos del 82% vigente en 2020. El dato oficial quedó abajo del 40% previsto por los operadores, que manejaron un rango posible de entre el 35 y el 42 por ciento. Emergió el 90% de los cultivos, frente al 80% de la semana anterior, al 79% de igual momento del año pasado y al 86% promedio.

Respecto de las exportaciones semanales estadounidenses, el jueves el USDA relevó las ventas 2021/2022 en 325.900 toneladas, por debajo de las 398.300 toneladas del reporte anterior, pero dentro del rango previsto por los operadores, de entre 200.000 y 450.000 toneladas.

Granar Research