Mercado. El precio real de la hacienda pierde firmeza, pero aún supera al promedio histórico
Por Ignacio Iriarte
Los precios reales del ganado registran ocho meses consecutivos de caída y acumulan desde febrero una retracción cercana al 20%. Aun así, los valores actuales continúan ubicándose por encima de los promedios históricos, sostenidos principalmente por una menor oferta de hacienda y por el buen desempeño de los mercados internacionales.
Los máximos alcanzados entre febrero y marzo de este año figuran entre los más elevados de toda la serie 2005-2026 medida a moneda constante. En aquel momento, los precios se ubicaban un 44% por encima del promedio histórico. Actualmente, esa ventaja se redujo al 22%, reflejando el ajuste observado durante los últimos meses.
A diferencia de lo ocurrido en cuatro de los últimos cinco años, el mercado no muestra señales de un rebote estacional en el último trimestre. Entre 2021 y 2025, los precios reales tendieron a recuperarse hacia fin de año impulsados por factores de incertidumbre, como procesos electorales, expectativas de devaluación, cambios de política económica o renovaciones de autoridades.
Esta vez, en cambio, ninguno de esos elementos está presente. El mercado opera con relativa estabilidad, en un contexto marcado por la debilidad del consumo doméstico y por una exportación que dispone de una importante cantidad de novillos propios en los corrales de engorde, reduciendo la presión compradora sobre el mercado.
La menor oferta sigue siendo el principal sostén
Desde el punto de vista de la formación de precios, el principal factor de firmeza continúa siendo la reducción de la oferta ganadera.
En los primeros diez meses del año, la faena vacuna cayó un 10% respecto del mismo período del año anterior. La producción de carne, en tanto, se redujo un 6,5%, una merma más moderada debido al elevado peso de faena registrado durante el período.
A este elemento se suma la excepcional performance del negocio exportador. Los precios FOB de la carne vacuna argentina se ubican actualmente cerca de un 35% por encima de los niveles observados dos años atrás, con valores próximos a máximos históricos en mercados como Hilton, Israel, Chile e incluso China.
La demanda mundial, factor de sostén
La demanda externa también continúa jugando a favor del mercado argentino.
El país se beneficia actualmente de una combinación de factores internacionales: la cuota otorgada por China, la menor disponibilidad estacional de carne procedente de Brasil y Australia, la suspensión de Brasil como proveedor de la Unión Europea, los primeros efectos positivos del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur y la cuota extraordinaria de 80.000 toneladas anuales habilitada por Estados Unidos a comienzos de año.
En este contexto, los exportadores argentinos ya no buscan aumentar significativamente los volúmenes embarcados, limitados por la escasez de hacienda disponible, sino maximizar los precios obtenidos en cada mercado de destino.
Consumo debilitado y atraso cambiario
Entre los factores que presionan a la baja sobre los precios aparece, en primer lugar, el deterioro del consumo interno, que todavía absorbe cerca de dos tercios de la producción nacional de carne vacuna.
La capacidad de compra de los salarios continúa lejos de los niveles históricos. Mientras que entre 2012 y 2019 un salario promedio permitía adquirir unos 178 kilos mensuales de carne vacuna, actualmente ese poder de compra ronda los 100 kilos, pese a cierta recuperación observada en los últimos meses.
El segundo factor negativo es la apreciación cambiaria. Durante el último año, el tipo de cambio neto recibido por la exportación de carne de novillo aumentó apenas un 2%, frente a una inflación acumulada del 33%, reduciendo la competitividad del sector.
Comercio global encuentra un punto de equilibrio
Después de dos años consecutivos de fuerte expansión, entre 2024 y 2025, el comercio mundial de carne vacuna muestra señales de estabilización.
Buena parte de este cambio está asociado a las restricciones impuestas por China, principal importador mundial de carne bovina. Las limitaciones afectaron especialmente a Brasil y Australia, dos países que en conjunto representan cerca del 46% de las exportaciones globales.
En el caso brasileño, el cupo asignado para 2026 se ubica unas 500.000 toneladas por debajo del volumen exportado el año anterior. Analistas de ese país sostienen que, sin la cuota anual de 1,1 millones de toneladas fijada por Beijing, Brasil podría haber colocado cerca de dos millones de toneladas en el mercado chino.
Australia enfrenta una situación similar. El cupo otorgado por las autoridades chinas alcanza las 210.000 toneladas anuales, unas 100.000 toneladas menos que las exportadas por ese país durante el año pasado.
En este escenario, la menor presión competitiva de los principales proveedores globales contribuye a sostener los elevados valores internacionales y genera una ventana de oportunidad para la carne vacuna argentina, aun cuando el mercado doméstico continúe mostrando señales de debilidad.
Agrovoz – La Voz del Interior