La revancha de los productores: se viene la siembra de trigo y todos miran al cielo
Será difícil para los productores olvidar la campaña 2022-23, azotada por una sequía histórica que golpeó fuertemente la producción agrícola con rindes que no se habían visto en los últimos 20 años, lo que trajo pérdidas económicas muy importantes.
Pero la revancha está cerca para los agricultores: en semanas estará empezando una nueva ilusión con la siembra de trigo, un cultivo estratégico en la rotación tanto desde el lado productivo como económico.
Hay muchas variables a favor del productor a la hora de decidir apostar al trigo. Según enumeró la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha en diciembre llegaría como una bocanada de aire fresco para lograr liquidez después del duro golpe de la sequía, mejoró de la relación insumo/producto respecto a la campaña pasada y posicionándose como una de las mejores respecto a las últimas campañas; y hay un favorable escenario de precios para el trigo manteniéndose por encima del promedio de los últimos cinco años y presentando una mejora relativa frente a la cebada.
Pero la duda de los productores está en el clima, en lo que pasará primero de acá a la siembra, y luego, en el desarrollo del cultivo.
La primera estimación que hizo la misma institución de la superficie de trigo es más que optimista: 6,7 millones de hectáreas, 600 mil hectáreas más que el año pasado y un 4,7 % por encima al área promedio de las últimas 5 campañas. Si se concreta el área, sería, junto a la campaña 2021/22, la segunda más alta de los últimos 22 años.
Desde el gobierno son aún más positivos y esperan que el área supere los 7 millones de hectáreas sembradas con el cereal. Lo señaló el mismo secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, recientemente en una conferencia de prensa.
Sin embargo, dicha proyección de superficie está sujeta principalmente a las precipitaciones que se puedan dar en las las próximas semanas y la recuperación de las reservas de humedad y en los primeros centímetros del perfil que permitan concretar los planes de siembra.
Según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el fenómeno de La Niña finalizó. Y de acuerdo a los modelos dinámicos y estadísticos, en promedio, en el trimestre abri (que ya pasó), mayo y junio 2023, hay 83% de probabilidad de tener condiciones neutrales.
Puntualmente, las lluvias pueden ser normales o superiores a lo normales en las provincias del norte argentino, Córdoba, el oeste de Santa Fe, norte y este de San Luis, La Pampa y gran parte de Buenos Aires.
Pero hoy la foto es otra. En el mapa realizado por el INTA -actualizado al 20 de abril- sobre el agua en el suelo con respecto al máximo posible hasta 1 metro de profundidad refleja que todavía hay zonas con importantes déficits hídricos, donde sobresale el norte (región donde se había incrementado mucho la siembra) y el oeste de Buenos Aires y la mayor parte de La Pampa. En estos suelos hace falta que infiltren, para recargar el perfil, al menos unos 160-200 mm.
Ante este panorama, se proyecta una buena campaña para la región sur bonaerense, típica triguera, pero con mucha incertidumbre en la región núcleo, una zona que en los últimos años había incrementado la superficie de trigo. Si bien hay una necesidad de producir trigo por la situación económica, no llovió lo suficiente hasta el momento y la intención de siembra caería considerablemente.
Así lo alerta el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, que informó que en abril no llovió lo que se esperaba. “Con 100 a 120 mm de precipitación media, abril era un mes clave para recuperar los 150 a 200 mm que faltan en los suelos, como también es clave mayo, que suele dejar entre 40 y 70 mm. En la región núcleo, abril se despide con 75 a 100 mm menos. Sobre la región pampeana, abril totaliza un rango que va del 10 al 40% de la normal”, especificó.
Insumos
Hasta el momento, la relación insumo-producto mejoró alrededor de un 21% debido a la mayor reducción en los precios de los fertilizantes y se posiciona como una de las mejores respecto a las últimas campañas, según el informe de la Bolsa de Cereales porteña. Para urea y fosfato diamónico se necesitan 52% y 27% menos de granos para acceder a la misma cantidad de insumos respecto al año pasado. Sin embargo, en términos de herbicidas y combustibles, se necesitan 4% y 32% más de granos, respectivamente, para acceder a la misma cantidad de insumo.
Sin embargo, desde la Bolsa de Cereales aclararon que estos precios todavía no integran la resolución que impuso AFIP durante el 28 de marzo, donde estableció cambios impositivos en la importación de insumos como fertilizantes y fitosanitarios, lo que encarecería el costo de las importaciones y se trasladaría en un mayor costo de producción para el productor.
Y según el Gobierno, la provisión tanto de fertilizantes como de fungicidas está asegurado tras el acuerdo que hizo el ministro de Economía, Sergio Massa, para activar el swap con China, lo que permite a la Argentina pagar en yuanes las importaciones del país asiático y reemplazar US$ 1.040 millones en abril y US$ 790 millones a partir de mayo.
Según indicó Delfo Buchaillot, subsecretario de Agricultura de la Nación, para la campaña fina se necesita importar por unos US$ 700 millones en fitosanitarios y otros US$ 300 millones en fertilizantes. “Todo lo que venga de China, está asegurado”, dijo el funcionario en una entrevista radial.
Para tener en cuenta, el 15% de las importaciones de fertilizantes y el 95% de los fitosanitarios -ya sea principios activos o productos terminados- se importan desde China.
Precios
Según explicó Juan Manuel Uberti, analista de la corredora Grassi, la evolución del futuro Matba Diciembre 2023, exhibió una notable caída recientemente, para ubicarse en torno a US$ 225. Así, quedaron atrás los U$S 250 que promedió en la primera quincena de abril y en un nivel de precios mucho más bajo que los alcanzados durante el principio del año.
"Esto sucedía en línea a la tendencia internacional, donde el trigo cedió casi 12% (30 U$S) en Chicago y lo mismo ocurría en los principales orígenes del mundo. Junto con los movimientos negativos en la referencia mundial, las medidas locales agregaban ánimo bajista", explicó.
De todos modos, pese a la reciente caída de los precios, aseguró que no hay que perder de vista la comparación histórica. En ese sentido, la actual evolución del futuro diciembre, se encuentra en un destacado nivel respecto de otros años, salvo Diciembre -22, año que estuvo muy influenciado por las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania.
"Así, los valores actuales no dejan de estar en buenos niveles, en comparación con otras campañas", cerró.
Rural – Clarín – Esteban Fuentes