Estrategias exitosas de quienes sortearon la sequía
Remontándose a los meses de abril y mayo del 2022, cuando se proyectaba el por aquel entonces próximo ciclo agrícola, sabiendo el productor que venía una tercera Niña, pero que tal vez estaba siendo subestimaba podemos decir que “nadie sabía cuál iba a ser el descenso de las napas, y creo que a todos nos sorprendió, con niveles por debajo del año 2000”, dijo el Ing. Agr. Jorge Mazzieri, productor y asesor de la zona de Monte Maíz, Córdoba.
El mismo Mazzieri completó la idea: “Luego se sucedieron 18 días con temperaturas parecidas a 40 grados, arrancando en un noviembre que con una helada en la primera semana y luego la ola de calor en la última semana. No resultó sencillo porque, con restricciones hídricas las condiciones térmicas terminan impactando en la mayoría de los lotes”.
La participación de Mazzieri fue en la Agenda AAPRESID, la cita digital donde especialistas, productores y empresas se reúnen para acercar el contenido técnico que el productor agropecuario necesita y que en esta edición estuvo dedicada a las “estrategias de quienes sortearon la sequía 22-23”.
También participó del encuentro el Ing. Agr. Santiago Lorenzatti, asesor de la zona de Monte Buey, quien subrayó que “en muchos campos el régimen hídrico en el año calendario rozó los 400 mm, lo cual es un 45% a 50% de lo llovido en una campaña normal, por ende, la campaña se presentó muy dura desde el punto de vista hídrico y térmico”.
Manejo en contexto de seca
Ante la consulta de Federico Rolle, el moderador de la Agenda, referida a cómo son las pautas de manejo en las siembras tempranas y tardías en este contexto, Mazzieri dijo “como agrónomos debemos tener cuantificada el agua del perfil, desde marzo abril de cada ciclo agrícola y no solo tener el dato de la cantidad sino en términos cualitativos”.
El mismo asesor, fundamentó explicando que el descenso de las napas ha dejado una cantidad de sales en el suelo --cantidad de gramos de sales /litro que no se cuantifica--, y el parte del agua está retenida en el suelo por esas sales y por ende no está disponible para las plantas.
Por ello es necesario conocer la cantidad y calidad de agua y como está distribuida en los 2 a 2,20 m de profundidad y a partir de allí comienza el diseño del cultivo, con la densidad de siembra y la distancia entre líneas. Lo nutricional debe ser más cuidada que nunca porque el cultivo tiene que estar lo más cómodo y saludable posible.
“Desde abril al 21 de enero habíamos acumulado 300 mm en 28 episodios y de ellos en solo 4 llovió más de 20 mm. Y uno solo más de 30 mm. O sea que muchas luvias fueron de 6 mm con una eficiencia que sin un buen anejo seguramente resulta ser mucho menos que 300 mm”, recordó Mazzieri.
Lorenzatti destacó que, para siembras tempranas de maíz, la evaluación hídrica a 2 m de profundidad resultó clave para separar aquellos lotes que tenían mejores ambientes --que superaban los 200 a 250 mm de agua útil a 2 m que eran pocos--. Y los lotes que no llegaban a esos valores de humedad se diferían a siembras de diciembre.
Lo mismo se hizo con soja, detalló Lorenzatti, en cuanto al estado de la napa, aunque luego no influyó aclaró –debido que la gran sequía fulminó todo--, pero en el inicio se hicieron siembras tempranas (octubre noviembre) y tardías (diciembre). “En cuanto a los cultivos de servicio cuidamos hacerlos según el estado de cada lote, y si los hacíamos, cuidamos de cortar su consumo de agua apuntando a que no compitieran con el cultivo”, dijo.
En el caso de los centenos, los secaron un mes antes de lo acostumbrado, es decir, los primeros días de agosto con espiga embuchada. “Creemos que fue acertado y veremos cual fue el impacto porque estamos midiendo en esas situaciones con y sin cultivo de servicio, como se está comportando el agua y los rindes de soja”.
Perspectivas para terminar esta campaña
Otra consulta de Rolle fue referida a las perspectivas desde ahora hasta el fin de la campaña, a la que Mazzieri señaló que aún queda bastante camino por recorrer, considerando que “los maíces de primera sembrados en los primeros días de octubre están en R3 y R4, y que tenemos una gran diferencia de comportamiento entre germoplasmas, algunos se comportaron mucho mejor en cuanto a estructura de planta y no se sabe cómo será su rinde”.
En cuanto a las sojas de primera, dijo Mazzieri, están en R5 en los mejores ambientes sembradas en octubre, hasta las que se sembraron en diciembre --luego de un cultivo de servicio--, están en R2, y las sojas de segunda, sembradas en la última semana de diciembre. El resto se sembró en enero con grupo IV corto, a 21 cm entre líneas e incrementando la densidad, intentando llegar a R6 en marzo, y si así no lo hiciere, será por una helada coyuntural. “No puedo planificar un ciclo agrícola con un evento que ocurre cada 30 o 32 años”, dijo.
Teníamos 30 a 40 mm de agua almacenada a la salida del trigo, y la idea era diferir el consumo tratando de acumular un poco más de agua, y poder avanzar hacia febrero o marzo. Ahora estamos en las primeras semanas de febrero y por ello digo que falta mucho camino por recorrer.
“Podemos ver que, los maíces tempranos con el manejo que pudimos hacer, estaremos un 20 a 25 % por debajo de lo que fue la campaña pasada y eso es lo que más tangible que tenemos”, señaló Mazzieri.
Cómo aumentar la resiliencia de los sistemas de manejo
Ante la consulta formulada por Rolle sobre qué sería importe sumarles a los sistemas para hacer los más resilientes ante estos contextos climáticos difíciles, Mazzieri destacó que “ante nada no se debe poner en tela de juicio los resultados que hemos logrado que tienen que ver con las bondades de la siembra directa bien hecha ante estas situaciones y agregó “no sé si los amigos del paratill podrán comentar lo mismo”.
“Hay que seguir trabajando en la colonización de los 20 a 30 cm de suelo”, aseguró Mazzieri y completó, “en el otoño dentro de la rotación algo siempre se debe hacer, después se administrará el agua, y si hay suficiente en el perfil, será un cultivo de renta y si hay menos agua será un cultivo de servicio, que veremos si es consociado o solo”.
El mensaje de Mazzieri fue: “tenemos que trabajar en la regeneración de suelo y la única manera de hacerlo es con sistemas radiculares, otoño-invernales. Para poder atrapar lluvias pequeñas o de gran intensidad en un tiempo breve que puedan ser colectadas y percoladas en el suelo.
Lorenzatti, por su parte destacó “lo que se debe tener más claro en este momento es la importancia de los sistemas diversos y de los sistemas vivos en el suelo. Entonces, siembra directa, rotaciones de cultivos, mantener una buena nutrición, resultan claves y desde hace unos años hemos aprendido que tenemos que sumar la dimensión biológica que se logra con raíces vivas”.
El mismo Lorenzatti, señaló “cada uno ajustará la intensidad de la rotación a su ambiente, a disponibilidad hídrica pero siempre tendiendo (calibrando el manejo) hacia la máxima intensidad sacando el pie del acelerador si viene una condición muy adversa o cortando los cultivos de servicio con anticipación. Que la coyuntura no nos tape la importancia de ser diversos, ser suelos vivos con raíces asociadas a la actividad bilógica en esa rizosfera.
Panorama de manejo para el 2023
Sobre el panorama de manejo para el 2023, Mazzieri consideró que “estamos pesando en sojas de grupos de madurez III y en lotes donde estoy probando la eficiencia en el uso del agua grupos 2.5 y 2.9, pero fundamentalmente sobre grupos de madurez tres o tres y medio. Estamos planificando el escenario para tratar de plantas un cultivo de renta. Aunque aún es muy prematuro porque no sabemos cuánta agua nos va a quedar", dijo.
La rotación debe ser visualizada a lo largo del tiempo y habrá que ver según el agua, si se hace un cultivo de renta o de servicio, “pero no podemos pensar en barbechos desde el 15 o 20 marzo al 20 de octubre con una pérdida de agua del 70 u 80 mm”, señaló.
Lorenzatti, reafirmó las mismas ideas, “en otoño-invierno, irán a un cultivo que será de renta o si se prolonga la Niña será de servicio al que se le cortará el crecimiento según la humedad disponible”.
El mismo asesor señaló “Incorporamos centenos mediante siembras aéreas en precosecha de maíz, para adelantar la siembra y por ende el servicio que se brinde antes en el otoño- invierno. Ello nos da flexibilidad para cortar el crecimiento fines de invierno principios de primavera pensando en acumular agua hacia la soja. Es una tecnología que hacemos y que la continuaremos”.
En los lotes para maíz que no son los de ambiente top de la zona, para no tener ese barbecho desde marzo, pueden hacer una vicia para trasformar esa agua y esa luminosidad en nitrógeno biológico. “La idea es mantener la rotación transformando los mm de agua en algo útil, ya sea materia seca, grano o nitrógeno y definir que le damos a cada cosa para no poner en riesgo la renta o minimizar ese riesgo de un quebranto, dado que todos trabajamos en empresas que deben ser rentables para ser sustentables” dijo Lorenzatti.
Rural – Clarín – Juan B. Raggio