En Chile la carrera de agronomía en la institución equivalente a la Fauba cuesta 38.000 pesos mensuales
Las dificultades para acceder a la educación superior son uno de las factores que explican el creciente malestar presente en las familias chilenas de clase media. El Chile toda la oferta de carreras universitarias –incluyendo instituciones tanto públicas como privadas– se encuentra arancelada. En el caso de ingeniería agronómica en la Universidad de Chile –institución equivalente a la Universidad de Buenos Aires en la Argentina– el costo de la matrícula (2019) es de 139.200 pesos chilenos (192 dólares) con un arancel anual de 4.455.600 pesos (6159 dólares).
Al tipo de cambio actual presente en la Argentina, tales cifras representarían unos 12.000 pesos para la matrícula y una cuota mensual del orden de 38.000 pesos para el período de estudio de diez meses.
Para hacer frente a tales costos, el Ministerio de Educación de Chile dispone de un programa de Créditos de Educación Superior para cubrir parte o todo el arancel con una tasa de interés anual del 2,0% sobre el monto ajustado por inflación. El plazo de devolución de la deuda puede extenderse hasta un máximo de 20 años. El Ministerio de Educación también ofrece becas a estudiantes de familias de bajos recursos que hayan logrado un cierto desempeño escolar en el secundario.
La OCDE, a pedido del gobierno chileno, realizó una investigación para diagnosticar la situación del sistema educativo de Chile con el propósito de proponer recomendaciones de mejoras. El estudio, cuyos resultados se publicaron en el documento Education in Chile, Reviews of National Policies for Education, indicó que “muchos estudiantes han recibido ayuda para superar las barreras de acceso a la educación superior a través de créditos, pero esto ha dado lugar a altos niveles de endeudamiento estudiantil”. Y añadió que “los chilenos de los seis deciles de más bajos ingresos tenían aproximadamente la mitad de probabilidades de acceder a la educación superior en 2015 que los chilenos del decil de más altos ingresos”.
A partir de ese diagnóstico, el gobierno de Chile, durante la presidencia de Michelle Bachelet, implementó en 2016 el programa Gratuidad para permitir que estudiantes provenientes de familias de bajos ingresos puedan acceder a 33 universidades sin pagar aranceles.
En apenas dos años la cantidad de beneficiarios del programa Gratuidad creció un 140% al pasar de 138.951 a 336.065 estudiantes a nivel nacional. Si bien eso permitió reducir la cantidad de estudiantes endeudados –que había llegado a un máximo histórico de 443.299 en 2015– la proporción sigue siendo muy elevada: el último dato oficial indica que en 2018 se otorgaron créditos universitarios a más de 295.000 jóvenes, los cuales en su mayor parte corresponden al segmento de clase media que, por nivel socioeconómico, no puede acceder al programa Gratuidad.
Valor Soja