Cultivos. Estrategias para sortear una campaña de soja ajustada en números y agua
La campaña de soja 2024/25 presenta desafíos complejos, con números ajustados y precipitaciones por ahora escasas en buena parte de las zonas productivas. Al respecto, agricultores de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) dieron a conocer sus estrategias y recomendaciones para el ciclo en un informe de la entidad.
“El contexto para la soja es posiblemente uno de los peores de los últimos años”, afirma Sebastián Prato (Regional Aapresid Villa Trinidad). Al déficit hídrico y precios en descenso, se suman la falta de financiación y los costos de los servicios que aumentan en dólares.
A esto se agrega la situación adversa en campos alquilados. “En campo propio la ecuación resulta, al menos, positiva, pero en campos alquilados, con los valores de alquileres y precios de commodities, la rentabilidad es negativa o el rendimiento de indiferencia es demasiado alto. Para la soja de primera, el rendimiento de indiferencia es de 4000 kg/ha; para el maíz de 9000 a 10000 kg/ha; y para el trigo de 4200 kg/ha ”, agrega Sergio Rocha (Regional Aapresid Chacabuco).
En el centro norte bonaerense, la soja de segunda ya está decidida, ya que en esta zona se siembra principalmente después de trigo o cebada. “Estimo que la soja de primera se incrementará entre un 18% y un 20%”, explica Rocha.
A su vez, Prato señala que el impacto de la chicharrita llevará a reducir la participación del maíz, y que probablemente esa superficie se la lleve el girasol -sembrado en fechas marginales a partir de octubre- y la soja.
Situación similar se vive en el centro de Córdoba, donde Mariano Carreño (Regional Aapresid Montecristo) asegura que el fantasma de la chicharrita empujará la intención de siembra de soja. “Hoy el área de maíz sobre maíz va a desaparecer y la soja de primera ganará terreno, mientras que la soja de segunda prevalecerá sobre los maíces de segunda”, anticipa.
En tanto, Juan Ignacio Ortolani (Regional Aapresid Adelia María), explica respecto de lo climático: “debemos estar preparados con estrategias de manejo defensivas que busquen la estabilidad, aseguren pisos de rendimiento y diversifiquen el momento de los períodos críticos”.
En el centro de Santa Fe, ante un escenario de escasez hídrica, Prato recomienda cosechar eficientemente el agua caída antes de la siembra: “parece una obviedad, pero no siempre se hace; en años restrictivos se pone en evidencia el manejo histórico de cada lote, para bien o para mal”. También aconseja seleccionar los lotes según las reservas de agua útil que tengan.
Además, advierte que será clave adecuar la fecha de siembra y grupos de madurez para ubicar los períodos críticos en los momentos más oportunos y planificar la logística para evitar siembras de “apuro”. Una estrategia útil es la diversificación de periodos críticos, es decir combinar fechas de siembra con grupos de madurez para aumentar la ventana de tiempo para definir rinde, y por lo tanto, las chances de que caiga con una buena oferta climática. Ajustar densidad de siembra y espaciamientos, medir agua en el perfil, controlar eficazmente las malezas y no descuidar los insectos son otros puntos a manejar.
En la zona de Adelia María, Ortolani destaca que las sojas que provienen de cultivos de servicios como centeno, sembrados sobre maíz, logran mayor cobertura y salud física del suelo. “Los mejores lotes de soja son aquellos con un mayor grado de intensificación”, explica.
Ambientes
Ortolani también pone el foco en la caracterización de ambientes. “Diferenciar unidades de manejo y lotes de alto, medio y bajo potencial -sobre la base de la información de mapas de rendimiento, parámetros como textura, materia orgánica, fósforo, pH, y profundidad efectiva -, es clave para armar la estrategia”, indica.
Para Carreño, el plan para la próxima campaña contempla posicionar la mejor biotecnología de soja en siembras escalonadas. “Una amplia fecha de siembra nos permite capitalizar precipitaciones y radiación para convertirla en granos con la mayor eficiencia posible”, apunta.
Además, subraya la importancia de brindar óptima protección contra malezas, insectos y enfermedades con la mejor tecnología: “nos apoyamos en la tecnología que el mercado ofrece y recurrimos a las herramientas digitales, y agrega:
“La optimización en el uso de los recursos es fundamental. Las empresas con mayor profesionalización tendrán mejor capacidad para sortear la situación y la adopción de tecnologías de última generación (siembra variable, aplicaciones dirigidas, drones, IA, biotecnologías, etc.) serán clave para asegurar eficiencia, garantizando una producción sostenible en el tiempo y sustentable a largo plazo”.
Campo – La Nación