Sábado, 10 Octubre 2020 03:00

Se expanden las legumbres en el país pero quedan desafíos en los mercados interno y externos

La producción de legumbres viene creciendo en área y en producción en la Argentina de manera sostenida, más allá de algunos contrapuntos climáticos como está sucediendo este año por la falta de lluvias. Es que las oportunidades en el mundo están a la vista pero también el desafío es afianzar el consumo en el mercado interno. Así, en este ciclo agrícola 2020/21, la superficie de legumbres superó las 600.000 hectáreas. La mayor parte se la llevan las distintas variedades de poroto, con 450.000 hectáreas. Le sigue el garbanzo y la arveja, con 70.000 hectáreas cada cultivo y cierra la lenteja, con 35.000 hectáreas.

“La superficie de legumbres tuvo incremento en el área del orden del 25% pero que no se vio reflejado en la producción total por la sequía que se dio en el país”, dio el puntapié Sergio Rafaelli, presidente de la Cámara de Legumbres de la República Argentina (Clera) durante la jornada de Actualización Técnica y Comercialización de Legumbres organizada de forma virtual por dicha organización. “Este año vamos a tener disponibles menos mercadería para exportar”, agregó.

Según calculó, los números del poroto, que ya se cosechó, son menores a los del ciclo previo. En el caso del poroto blanco, hay disponible alrededor de 130.000 toneladas contra las 195.000 toneladas de la campaña anterior; en poroto negro, bajó de 160.000 toneladas del ciclo previo a 120.000 toneladas este año y en porotos de color se dió la misma merma. “Afortunadamente, los precios del mercado mundial se han incrementando por lo que el ingreso de divisa será igual al año pasado. Además, hubo un cambio significativo en los canales de destinos donde Argentina exporta habitualmente incrementándose significativamente en los últimos años”, dijo.

En el caso del garbanzo, también habrá una marcada reducción por cuestiones climáticas, básicamente por la falta de agua en el norte de Córdoba, Tucumán y Salta. “La disponibilidad de mercadería de garbanzo será por debajo de años anteriores, que eran de 150.000 toneladas exportables por año y caerá por debajo de las 70.000 toneladas”, dijo refiriéndose a la legumbre que todavía no se ha cosechado.

”El viento de cola de mejores precios y mayor demanda, fue contrarrestado por el clima: frío y sequía”, graficó a su turno Gabriel Prieto, técnico del Inta Arroyo Seco refiriéndose a los cultivos de arveja y lenteja, lo que predomina en su zona de influencia.

En efecto, acotó, el sudeste de Santa Fe tuvo una de las peores cosechas de verano por una sequía monumental en los departamentos Rosario y Constitución, y en menor medida en el nordeste de Buenos Aires. “En respuesta a eso, la revancha fueron estas legumbres que permitirían además controlar malezas en invierno, producir con menor consumo de agua y rotar con cultivos de verano. Sin embargo, estas especies no tan exigentes en agua, recibieron en Santa Fe desde la siembra apenas 100 milímetros, comprometiendo seriamente el crecimiento óptimo de arveja y lenteja. En el norte de Buenos Aires las lluvias fueron más generosas”, informó.

Por otro lado, el impacto de las heladas de julio se hizo sentir muy fuerte, con marcas de hasta ocho grados bajo cero, dejando a su paso muchos lotes fuera de carrera y otros con atrasos importantes. Sumado a la fuerte sequía, en agosto se repitieron las heladas de cinco grados bajo cero, afectando el potencial de rendimiento de arveja y lenteja de los lotes que pudieron evolucionar.

“El nordeste de Buenos aires se vio beneficiado por mejores condiciones de humedad, con lo cual el final está abierto, pero con producciones menores a las esperadas, debido a que el período crítico se atrasa y va a verse afectado con las mayores temperaturas de la primavera”, informó.

Asimismo, Roberto de Rossi, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), hizo foco en el garbanzo y sobre un punto que preocupa, que es el amarillamiento de la legumbre, una problemática que desde hace 4 campaña que se viene incrementando.

Según sostuvo, se ha dicho que hay distintos factores denominados como los causales de esta problemática. Primero, se lo unía al herbicida residual, luego al fusarium, más tarde, a los pulgones y en este último tiempo lo ligan a otro agente causal como es la mosquita del garbanzo. “Siempre se ha visto desde un solo punto. Por eso la oportunidad que planteamos es que tenemos que trabajar de manera interdisciplinaria”, analizó el referente.

“Cuando vemos los patrones, tiene mucha influencia las variedades, las fechas de siembra y vemos que no podemos decir que hay un único agente causal, sino que son muchos por eso lo denominamos el complejo del amarillamiento del garbanzo”, planteó.

Según alertó, este año muchos productores decidieron secar directamente el garbanzo por la cantidad de plantas muertas por este complejo.

Qué oportunidades ofrecen los mercados

Uno de los puntos que destacó Rafaelli fue que por la pandemia del coronavirus subió el consumo interno pero de todas maneras sigue siendo muy tenue porque Argentina tiene un consumo per cápita muy inferior a la región basado en arvejas y lentejas fundamentalmente, y en menor medida, garbanzo y muy poco de poroto.

“Cada argentino consume medio kilo de legumbre por año y habrá un incremento marcado este año pero igualmente estará muy por debajo de países vecinos como Brasil que consumen más de 17 kilos de legumbre, principalmente porotos”, describió el presidente de Clera.

En este sentido, reflexionó que a partir de la pandemia están dadas las condiciones a nivel mundial para que haya un crecimiento en el consumo de legumbres por la seguridad alimentaria, la practicidad y el tiempo disponible para elaborar comidas que en la habitualidad de trabajo se ven imposibles.

“La gente retomó hábitos perdidos y está teniendo un impacto en ciertas tendencias alimenticias como el veganismo y el vegetarianismo por lo que las legumbres ocupan un lugar fundamental”, consideró.

Por lo que para Rafaelli “Argentina tiene un techo muy grande para crecer porque la base es muy baja"dijo informando que las expectativas para el año que viene son de que siga en crecimiento el área legumbrera.

Para Rafaelli, en los próximos años habrá un incremento muy importante en la producción principalmente basado en arveja porque Argentina cuenta con genética para tener desarrollos interesantes como en verde como en amarilla.

“Las limitantes cada vez son menores porque las fronteras agropecuarias de legumbres se ha ampliado más con exploraciones de nuevos lugares de producción. Los productores buscan una cartera más diversificada, más especialities que commodities y las legumbres corren con ventaja por tener una larga tradición comercial en Argentina”, dijo .

Por su parte, Adrián Poletti, director de Incrementar Consultoría Agropecuaria, recordó que durante muchos años, India fue el mayor productor, el mayor consumidor e importador del mercado mundial de legumbres secas o “pulses” (como se las denomina en inglés). Las especies que mayores niveles de importación tenían eran principalmente arvejas amarillas, fundamentalmente de origen canadiense y garbanzos del tipo Desi, provenientes de Australia.

“Ante volúmenes de importación cada vez mayores, ambos orígenes fueron aumentando los niveles de producción y exportación, hasta que, en el año 2017 un brusco cambio de condiciones comerciales fue implementado en India, donde se pasó de un libre flujo comercial a importaciones cuotificadas e impuestos de ingreso a las diferentes especies en función de su realidad productiva interna”, puntualizó.

En este sentido, el referente remarcó que China comenzó con módicos movimientos de importación de arvejas hacia el año 2010 desde Canadá, en donde su uso como ingrediente para enriquecer los niveles de proteína de sus famosos “noddles”, que era y es su principal uso. Para esa misma época, el gigante asiático exportaba cerca de un millón de toneladas de porotos en sus diferentes tipos, ya sean tipo Kidney como rojos, moteados o negros, o del tipo Mung.

Sin embargo, diez años después, China se encamina a importar 2.8 millones de toneladas de arvejas desde Canadá, no exporta mas porotos tanto a Europa (Rojos) o a Centro América (Negros) e importa importantes cantidades de Poroto Mung.

“Si observamos el desempeño de las especies involucradas con el comercio de China, vemos que Canadá recuperó los volúmenes récords de exportación de arvejas al año 2017, cuando estaban abiertos los mercados chinos e indio a la vez. Por su parte, los embarques al gigante asiático son los máximos registrados en los últimos años, mientras que los embarques desde Argentina de especies que China dejó de exportar o comenzó a importar son también récords”, analizó.

Teniendo en cuenta esta coyuntura global, Poletti planteó los escenarios y los desafíos que tiene la Argentina. Respecto a arvejas, remarcó que el país es uno de los 12 orígenes que tienen abierto el mercado chino a partir de disponer de los protocolos fitosanitarios autorizados, que se terminó de implementar hacia principios de este año, fruto de un trabajo realizado en forma conjunta entre la Clera y el sector público, representados tanto por el Ministerio como por el Senasa.

“Pero para jugar en las ligas que China propone, debemos aumentar la productividad y preparar terminales portuarias que permitan cargas a granel, de forma tal de poder competir palmo a palmo con Canadá, Australia, USA y eventualmente el Mar Negro cuando consiga su aprobación, la cual se encuentra aún pendiente”, remarcó.

Por otra parte, el complejo de porotos presenta un doble desafío, tanto en cubrir los espacios que China deja libres en Europa con sus exportaciones de porotos Rojos, en India y en Centro América con los del tipo Negro. “Ni hablar de los volúmenes crecientes de importación directa de poroto Mung. Pero para poder tomar ventaja de todo esto, es necesario implementar los protocolos fitosanitarios con China para estas especies”, argumentó.

Rural – Clarín – Esteban Fuentes