Sábado, 26 Septiembre 2020 06:00

Agtech: tendencias de una revolución que recién está empezando

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela que actualmente existen más de 450 emprendimientos vinculados con el agtech en América Latina y el Caribe, y más de la mitad fueron creados en los últimos cuatro años. De ellos, el 51 por ciento están basados en Brasil, y en segundo lugar aparece la Argentina con el 23 por ciento del total regional. Los programadores y desarrolladores son los nuevos actores disruptivos en el sector más pujante del país, y de la mano de las nuevas generaciones de productores son quienes empujan la vara de la innovación y buscan soluciones a las problemáticas que plantean la producción, el medio ambiente y los mercados.

Según Fernando Scaramuzza, investigador del INTA Manfredi, el 78 por ciento de los productores agropecuarios afirma haber utilizado herramientas de agtech y el 67 por ciento dice que su uso le permitió mejorar la rentabilidad. Para ser exitosas, las soluciones deben surgir de necesidades reales. Mejorar una rentabilidad que hoy se presenta muy fina, facilitar procesos y responder a demandas de la sociedad y de los mercados en materia ambiental. “La mayoría de los que usan herramientas de agtech son asesores o productores que manejan más de 1.500 hectáreas, pero los productores medianos a chicos -con menos de 300 hectáreas- también las están usando porque son los que más necesitan mejorar la eficiencia de los procesos. Y luego vienen los contratistas, los investigadores, docentes, comerciales…”, describe Scaramuzza en diálogo con Clarín Rural.

El estudio del BID, que fue presentado esta semana durante la jornada de lanzamiento de la campaña gruesa 20/21 de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, identifica diversas áreas de innovación tecnológica con potencial para incrementar la productividad, sostenibilidad y resiliencia al cambio climático del sector agrícola en la región, entre las que se destacan la mecanización y automatización de labores, el big data y agricultura de precisión, los softwares de gestión y las plataformas de compra-venta y financiación.

Estos avances, explica Scaramuzza, vienen de la mano de un gran crecimiento de la información satelital. “La Argentina acaba de lanzar al espacio el segundo satélite Saocom, que aportará datos fundamentales para el sector agrícola sobre humedad superficial. Con mayores estudios y algoritmos sabremos cuánta agua hay en el perfil y podremos tomar mejores decisiones sobre siembra de trigo”, ejemplifica.

En ese sentido, un artículo elaborado por técnicos del INTA encabezados por Juan Pablo Vélez detalla: “Un número cada vez mayor de satélites y micro satélites están siendo lanzados al espacio, drones con más autonomía, maquinarias autónomas, robots, visión artificial, inteligencia artificial, control de malezas con métodos menos tradicionales como los rayos láser y la electricidad son algunos de los avances a los que a nivel mundial se les está dando extrema relevancia”.

Para ilustrar el nivel de penetración real de este tipo de innovaciones en el campo y comprender algunas tendencias, Scaramuzza aporta algunos datos concretos. De las más de 2400 sembradoras que se vendieron este año en Argentina, más del 90 por ciento salieron equipadas con monitor de siembra, y de ellas, una de cada cuatro tienen la posibilidad de hacer dosis variable. En cuanto al control selectivo de malezas, hay más de 350 equipos funcionando en la Argentina, algo que habla de cómo se busca ser eficientes en la aplicación de fitosanitarios, con beneficios económicos, agronómicos y ecológicos.

“La aplicación dirigida de herbicidas disminuye drásticamente el uso de fitosanitarios. Ensayos realizados en INTA Manfredi con detectores de malezas han demostrado ahorros de hasta un 90% en aplicaciones en barbecho, con una eficacia de hasta 100% dependiendo del tipo y tamaño de malezas”, afirma en esa línea el trabajo de Vélez.

Algo similar ocurre en materia de fertilización de cultivos. Scaramuzza detalla que la adopción de aplicación de dosis variables hoy está en alrededor del 25 por ciento, lo que se traduce en más de un 10 por ciento de crecimiento en el potencial productivo en los principales cultivos. “En 2018 calculamos que el beneficio de la adopción de dosis variables equivale a 650 millones de dólares”, dice.

Está claro que en el plano terrenal los tomadores de decisiones están incorporando masivamente las herramientas que les permitan transformar la información en mejoras concretas. Los datos recolectados por sensores e imágenes satelitales redundarán así en un uso más eficiente de los recursos. Pero en el medio de ese proceso se inserta un eslabón fundamental y cada vez más profesionalizado: las plataformas de gestión de información. “El usuario prefiere las soluciones integrales acompañado de un fuerte y eficiente servicio que obliga a rediseñar el modelo comercial hacia una interfaz de acceso a un sistema complejo de información digital en tiempo real y recomendaciones de manejo, monitoreo integral del establecimiento e interacción con los diferentes actores”, indican los investigadores del INTA, y agregan que en un futuro no tan lejano no existirá una sola herramienta que pueda satisfacer todas las demandas sino que habrá equipamientos más y menos versátiles.

“Los diversos mecanismos de detección, control, motorización, alimentación y los diversos tamaños de equipamientos serán totalmente complementarios, a la vez que un mismo robot podrá cumplir múltiples tareas tales como aplicación de fitosanitarios, siembra y cosecha. También, el precio de la tecnología, tal como viene sucediendo hasta ahora, será cada vez menor, lo que hará más accesible este tipo de herramientas”, afirman.

Para sumar a la perspectiva, desde el BID dicen que se espera un fuerte crecimiento en tecnologías de trazabilidad, que permitan mejorar la seguridad en la cadena de aprovisionamiento desde la producción hasta el consumidor.

La transformación digital de la producción de alimentos acaba de empezar, pero ya se empieza a percibir su potencial.

Rural – Clarín – Lucas Villamil