Sábado, 05 Septiembre 2020 03:45

Soja. Suelo, clima y variedades, el tridente que define alto porcentaje de la partida

Durante cuatro campañas un equipo del INTA Oliveros evaluó la incidencia de variables edafo-climáticas en el rendimiento de cultivos de soja del sur de Santa Fe. A pesar de ser una zona bastante acotada, encontraron diferencias en radiación, temperaturas y lluvias, lo que se manifestó en diferencias de rindes de 2000 a 4500 kilos por hectáreas (kg/ha). Lo que más varió fue el número de granos que osciló de 1.345 a 3.000. Silvina Bacigaluppo, del equipo del INTA, repasó cuáles fueron las condiciones climáticas que más incidieron en la determinación del rendimiento para el sur de Santa Fe. “Las lluvias, está claro que son esenciales, pero también es muy importante la capacidad de infiltración, un detalle fundamental en cultivos de secano que valoran cada milímetro para convertirlo en rendimiento, la calidad física de los suelos, entonces, es clave”, dijo.

En todos los lotes evaluados identificaron variables de suelo (materia orgánica - MO-, presencia de bloques compactos y la velocidad con la que el agua infiltra en ese perfil), además del clima. “Nos encontramos con lotes en los que había un buen porcentaje de MO, pero muchos bloques compactos y baja capacidad de infiltración”, alertó Bacigaluppo.

La ingeniera referente del INTA Oliveros promueve las rotaciones, como herramienta para dar vida a los suelos. “Hay que apuntar a la visión de sistema, a las tecnologías de procesos y todo lo que implica largo plazo, porque son las más estables y sustentables y que ofrecen mayores rendimientos, aumenta la actividad microbiológica del suelo, la estructura, se emite menos óxido nitroso, aumenta la biodiversidad, esto se logra con lo que llamamos una intensificación agrícola sustentable”, resumió.

“La lluvia es la principal limitante para los cultivos en secano, está claro, es la base, por ende, las precipitaciones acumuladas en el periodo reproductivo de la soja fueron buenas predictoras del rendimiento cuando la disponibilidad de agua para el cultivo fue relativamente baja, pero también hay que tener en cuenta que la calidad física de los suelos es fundamental para explicar la variación del rendimiento en el cultivo de soja”, cerró.

En lo que respecta a la elección de cultivares, Cristian Vissani, del Equipo de Mejoramiento de Soja del Inta Marcos Juárez, resumió algunas apreciaciones a partir de los datos aportados por la RECSO, el programa de la Red de Evaluación de Cultivares de Soja, en la que se evalúan más de 120 variedades que aportan entre 15.000 y 20.000 datos de rendimiento: “Vean las tablas de rendimiento relativo de la RECSO tengan en cuenta la estabilidad a lo largo de diferentes campañas (el gráfico SHUKLA), el comportamiento sanitario principalmente cancro, phytophthora y muerte súbita y ajustar la fecha de siembra con el grupo de madurez (hay ensayos de INTA que siguen trabajando en esto)”.

Soja: más tecnología para combatir a las malezas difíciles

A pesar de no contar con un marco legal apropiado a los tiempos que corren que respalde la comercialización de semillas de soja, el mercado argentino sigue siendo seductor para las empresas que quieren vender la simiente de la oleaginosa.

Una de ellas es Stine, referente en Estados Unidos (donde, dicen, el 75% de las variedades que allí se comercializan tienen su genética), que desembarcó hace 3 años en Argentina apostando a variedades de alto rendimiento que se seleccionan desde un vasto banco de germoplasma y el programa de mejoramiento más grande de la industria norteamericana.

En 2017, después de más de 25 años en Argentina, pero a través del germoplasma local en soja y de la producción contra estación e I&D para Estados Unidos, Stine decidió instalarse en el país para desarrollar y comercializar sus propios híbridos de maíz. Al año siguiente llegó el turno de la soja. Cruzar germoplasma elite americano con líneas adaptadas a Argentina les permite obtener materiales de excelente sanidad y potencial.

“Esta campaña estamos multiplicando ya acá variedades de 2.5 a 4.8 para que la campaña 2021/22 puedan llegar a los productores de la zona núcleo sojera, y en las campañas sucesivas iremos incrementando hacia variedades de ciclos más largos, de 5.5 en adelante hasta 7, pensando en ir más al norte”, contó Juan Ronchi, gerente de producción de semillas de soja y maíz de Stine. La primera campaña tendrán entre 7 y 8 variedades disponibles.

Además de su expertise en el mercado norteamericano, y la búsqueda de variedades que aporte rendimiento, una de las llaves para seducir clientes es el lanzamiento de la soja Enlist E3.

“Aunque el marco legal aún no sea el ideal para traer estas tecnologías decidimos avanzar para no perder la lucha contra las malezas, que cada vez es más difícil, y estas variedades con resistencia a glifosato, glufosinato de amonio y 2,4-D Colex D ofrecen resistencia combinada a otros dos herbicidas que pueden usarse en el cultivo y permiten rotar principios activos”, resumió Ronchi.

E insistió: “La idea es darle otras opciones al productor, aún en otro marco regulatorio pero confiamos que van a querer incorporar variedades superiores”.

“Veo que el agro se viene tecnificando mucho, hay muchos más ingenieros en el campo, hijos de productores, más tecnificación, conocimiento aplicado e información más disponible, hoy desde un teléfono se puede ver todo, y eso ayuda a que sea más eficiente en la búsqueda de más rendimiento, calidad y en un contexto de producción sustentable”, resumió Ronchi.

Rural – Clarín – Juan I. Martínez Dodda