Sábado, 15 Agosto 2020 05:00

El maíz tiene su lugar reservado, pero llegará más tarde

En Córdoba, el 1° de noviembre será bisagra para la producción de maíz: es la fecha que define si una siembra es temprana o tardía. En la campaña 2019/2020 que acaba de terminar, el 73 por ciento de los híbridos se implantaron después de ese umbral. Significa tres de cada cuatro lotes, una participación histórica y que supera al 66 por ciento de las dos campañas anteriores, de acuerdo con datos de la Bolsa de Cereales provincial. Más allá de que es una tendencia que se viene consolidando, la elección de planteos tardíos en el último ciclo estuvo motivada por una primavera seca que demoró a las sembradoras en muchas zonas.

Este año la perspectiva luce aún peor: desde abril no se registran lluvias. Esto redujo en más de 300 mil hectáreas la superficie de trigo y en breve será el turno del maíz que –por ahora– no cederá las hectáreas que le fue ganando a la soja en los últimos años, según coinciden técnicos asesore de diferentes regiones de la provincia.

La zona núcleo es siempre la que arranca primero: en septiembre comienza la siembra. José Luis Zorzín, asesor privado y miembro de la regional Los Surgentes-Inriville de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), reconoce que los agricultores de esa región son reacios a atrasar las fechas debido a que se pierde potencial de rendimiento

Además –agrega–, la cosecha se hace recién en julio, lo que impide implantar un cultivo invernal. De todos modos, retrasar la siembras es una opción que están evaluando con atención ante la coyuntura climática.

“Acá entre un 15 y 20 por ciento del trigo quedó sin sembrarse. En los lotes que quedaron con herbicidas no se puede implantar maíz temprano, entonces puede que vayan a soja. Pero aquellos que incorporaron urea para el trigo y no lo hicieron, es probable que quieran utilizarla en el maíz, ya que la soja no aprovecha el nitrógeno”, explica Zorzín.

Desde su punto de vista, el área de maíz no va a caer, porque los productores no quieren volver atrás con los beneficios de la rotación. Además, si bien los números del maíz no son atractivos, los de la soja tampoco son tan tentadores.

Según un informe de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea), 44 por ciento del área con de maíz en el país asoma para la próxima campaña con un Índice de Viabilidad Económica (Ivea) negativo, y otro 40 por ciento, neutro.

En la soja, en cambio, sólo nueve por ciento tiene Ivea negativo, pero 87 por ciento se estima no ganando ni perdiendo mucho dinero.

En términos económicos, para Zorzín elegir un planteo tardío tiene el beneficio de que el paquete tecnológico asociado demanda menor inversión. Además, permite aprovechar ofertas que suelen aparecer de empresas proveedoras de insumos que quedan con stock por las siembras tempranas que no se concretan.

Desde Monte Buey, el también asesor y miembro de Aapresid, Santiago Lorenzatti, coincide en que no se percibe un riesgo de que el maíz le ceda hectáreas a la soja, pero sí que habrá cambios en algunas estrategias.

Además de atrasar las fechas y repensar el paquete tecnológico, Lorenzatti no descarta que pueda haber un crecimiento en la adopción de maíces tipo Flint, que tienen un menor potencial de rinde pero se pagan a un mejor precio.

Además, sostiene que, cuando se observan las bases de datos hacia atrás, siempre el cultivo que más sufre los años “Niña” es la soja de segunda. “El maíz tardío quizás tiene menos potencial, pero otorga más estabilidad. Y tiene ventaja en años secos frente a una soja también tardía”, resume Lorenzatti.

Sur y norte

Para Ezequiel Trecco, asesor en el sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba, en los campos que tienen buena napa, una lluvia pequeña que recomponga humedad en el perfil hará avanzar las implantaciones sin problemas, aunque sean tempranas.

En cuanto a las tardías, la incertidumbre pasa por los costos de extender el barbecho durante dos meses más.

“El tema es que muchas empresas ya tienen los insumos de maíz cubiertos porque aprovecharon ofertas en dólares que hubo en marzo. Eso fuerza a invertir en el cereal”, completa Trecco.

En el extremo sur de la provincia, el asesor Crea y Aapresid Lucas Andreoni, asegura que el trigo mantuvo la superficie porque no hubo tantos problemas de agua y que en el maíz se están resignando los planteos tempranos para enfocarse en los tardíos.

“En otras épocas, ante una circunstancia como la actual, el productor te decía: ni loco hago maíz. Hoy la situación es diferente, se busca mantener la presencia de gramíneas. A pesar del clima, la decisión es seguir haciendo el cereal”, remarca.

El centro-norte de Córdoba fue la región del país que más toneladas produjo en la última campaña, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Allí no hay duda: el maíz va a seguir formando parte del 50 por ciento de las rotaciones.

“Es una excelente herramienta defensiva en años secos para esta zona, porque está demostrado que tiene más estabilidad y con pisos más altos que los de la soja”, describe Diego López, responsable técnico de la Regional Crea Córdoba Norte.

“A medida que el año es más seco, hacemos más maíz, porque en fechas de siembra tardías tiene un rinde relativo más alto que la soja”, ratifica Pablo Solfanelli, coordinador del Grupo Río Seco.

El asesor técnico tampoco descarta una posible adaptación tecnológica en la próxima campaña: retrasar más las fechas de siembra que se habían venido adelantando.

Además de ser “menos agresivos”, por ejemplo, con la reducción de las densidades de siembra y con dosis más bajas de nitrógeno. Todo a sabiendas de que será difícil alcanzar los techos productivos con un régimen de lluvias escaso.

Agrovoz – La Voz del Interior – Favio Ré