Sábado, 27 Junio 2020 03:00

Trigo: por una cadena madura y responsable, para abastecer el mercado interno y externo

"Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera", Esta frase de José Hernández, en el libro el Gaucho Martín Fierro, puede resumir lo que sucedió con la cadena de trigo en el último tiempo. Es en lo que se enfocó el Seminario de Trigo organizado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en el cual participaron todos los actores de la cadena, con el precedente de lo que sucedió a principios de año cuando sobrevoló una posible intervención del Gobierno para lograr el abastecimiento normal del mercado interno.

“Esta cadena es madura y responsable. En diciembre la comercialización de trigo estaba anticipada, ya con los compromiso acordados, con amplio compra en poder de los exportadores, por lo que se veía un stock ajustado para el mercado interno en el período hasta que se empalmara con la nueva cosecha”, comenzó explicando Julián Echazarreta, secretario de Agricultura del Ministerio de Agricultura.

En este sentido, resaltó que se reunieron libre y voluntariamente los sectores (molinería y exportadores) y aceptaron el desafío de afrontar sin dificultades el mercado hasta que llegue el empalme de la 2020/21. “Para este año estamos bien posicionados”, sostuvo.

En esta línea, Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), señaló que “naufragamos en un trabajo con los exportadores para poder llegar a la campaña que viene. Hay trigo pero no sé si hay predisposición de que se venda. Ahora estamos comprando a los exportadores y acopios”, destacó.

En este sentido, adelantó que están trabajando para armar un mecanismo que les facilite comprar el cereal previamente para quitarles la incertidumbre cuando hay producciones del cereal buenas pero que no pueden acceder. “Comprar trigo en el mercado de futuro en dólares y luego vender en pesos es muy difícil”, explicó.

Según Cifarelli, lo importante es asegurar el consumo interno y abogar para que se exporte hasta el último grano o gramo de la materia procesada. “El mundo es el que nos espera, hoy tenemos una molinería que tiene el doble de capacidad de lo que consume Argentina. Hay que ver al mundo como el gran mercado”.

Precisó que todavía hay mucho por hacer ya que las exportaciones argentinas representan el 7% del mercado mundial de trigo, el 5% del de harina de trigo, el 0,2% de las pastas y el 0,3 de los panificados.

“Necesitamos un plan agroindustrial de nuestro país, con reglas claras de juego. que no dependa de un gobierno de turno para quitarnos la incertidumbre. La exportaciones es la llave del crecimiento”, dijo.

Por su parte, Guillermo García, vicepresidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y Centro Exportador de Cereales (CEC) indicó que “no debería repetirse la situación inicial de diciembre porque justamente hubo coincidencias en ese momento de un cambio de Gobierno y un posible movimiento en las retenciones que generó imprevisibilidad".

Los exportadores prevén embarques por encima de los 12 millones de toneladas. ”Los exportadores estamos vendiéndole producción a la molinería. La otro parte del trigo está en manos de productores”, deslizó.

Para García, si en los próximos meses se da previsibilidad de no hacer uso de suba de retenciones, eso sería muy bien recompensado para las próximas campañas en nivel de producción.

Por su parte, Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, fue quien abrió el juego del seminario e hizo hincapié en la necesidad como sector de trabajar en conjunto con políticas públicas para crecer la producción y el acceso a los mercados internacionales. “Casi desaparecimos algunos años por políticas en contra de la producción y dañaron el consumo local también”, advirtió.

Por lo que en este contexto el titular de Ciara-Cec ve con posibilidades de abastecer mercados nuevos como es el sudeste asiático. frente a los problemas de Australia y el Mar Negro.

“El crecimiento de la cadena del trigo está directamente vinculada a la capacidad exportadora del país. Cuanto más volumen y valor haya de las exportaciones de trigo, mayor va a hacer la producción y eso es lo que tracciona la decisión del productor”, sostuvo.

“La cadena debe trabajar de forma armoniosa y ordenadamente para que no se saque una ventaja un sector sobre el otro. No hay que verse como competidores entre los eslabones, sino socios”, destacó por su parte Jorge Chemes, presidente de CRA y anfitrión del seminario.

Asimismo, hizo referencia a que los productores necesitan certidumbre para poder producir. “Necesitamos un alivio impositivo, es necesario no volver a tropezar con la misma piedra y cualquier urgencia se echa mano al campo”, aclaró.

Argumentó que el productor tiene desconfianza por un aumento de las retenciones en esta campaña de trigo. "Por solucionar la inmediatez, no miramos el largo plazo. En el seno del Gobierno no está la intención, pero ante la urgencia, puede ser nefasto subir impuestos”; alertó.

Rural – Clarín – Esteban Fuentes