Sábado, 27 Junio 2020 05:00

El clima le siembra dudas a la nueva campaña agrícola

Como si hubieran sido alcanzadas por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, que arrancó el 20 de marzo para controlar la pandemia del nuevo coronavirus, las lluvias no se han mostrado en la provincia en los últimos tres meses. Esta ausencia ha impactado sobre la evolución de la campaña agrícola en la provincia, a tal punto que las estimaciones iniciales de siembra de trigo tuvieron que ser reajustadas debido a la falta de humedad en los perfiles. Según la Bolsa de Cereales de Córdoba, en abril se registraron precipitaciones en la provincia en un rango de entre seis y 112 milímetros mensuales, focalizadas con la mayor intensidad en el departamento Marcos Juárez.

Si el cuarto mes del año había cerrado con un marcado déficit hídrico, lo que aportó mayo fue mucho peor. Casi sin registros en la provincia, el mayor milimetraje acumulado se concentró en el noreste donde la estación San Francisco colectó 26 milímetros.

A partir de esta foto que tiñe al arranque de la campaña 2020/2021 de amarillo, Agrovoz convocó a dos especialistas para analizar qué puede pasar con el comportamiento del clima para los próximos meses, a partir de la información que disponen los modelos meteorológicos.

A través de una videollamada, el director del Instituto de Investigaciones de Clima y Agua del Inta Castelar, Roberto de Ruyver, y el ingeniero hidrometeorológico de la Bolsa de Cereales de Córdoba, Jorge Ruiz, dieron su visión sobre el comportamiento que pueden tener las lluvias durante los próximos meses.

En rojo

“Para el trimestre julio-septiembre, casi todos los modelos muestran la mayor posibilidad de que el período sea deficitario en los totales de lluvias, aunque sin poder discriminar cómo va a ser cada uno de esos meses”, indicó De Ruyver.

Con el antecedente de un otoño seco y un invierno en igual condición, la situación agronómica no va a ser la ideal para los cultivos de estación, en especial para el trigo.

En la misma línea del Inta, desde la Bolsa de Cereales de Córdoba observan para el próximo trimestre un déficit hídrico a nivel de toda la provincia.

“Las proyecciones es que la siembra de trigo se va recortar por el déficit de agua disponible en el suelo. Muchos productores decidieron descartar la siembra del cereal previendo que este pronóstico de sequía podría extenderse más allá del invierno”, advirtió Ruiz.

Para los especialistas, el desempeño del trigo durante los próximos meses dependerá de la condición antecedente (agua acumulada) y de las oscilaciones de corto plazo que hoy los modelos de largo alcance no identifican.

“Esto no quita que podamos tener lluvias excepcionales y muy singulares en el periodo. En junio, por ejemplo, tuvimos en el noreste en Colonia 10 de Julio el aporte de 53 milímetros al igual que en Morteros donde llovieron 33 milímetros, pero más allá de eso junio ha sido un mes muy deficitario al igual que mayo”, anticipó Ruiz.

En comparación con la campaña anterior, el arranque de la actual es más deficitaria desde el punto de vista hídrico. Según explicó De Ruyver, el desempeño entre un año neutro y un Niño débil durante el ciclo 2019/2020 permitió a los cultivos redondear, en líneas generarles, buenas producciones a campo.

Por estos días, la información que viene desde el Pacífico tiene mucho más que ver con un año neutro más cercano a Niña que a un período con lluvias por encima de los valores normales.

“Es probable que esa condición se mantenga según los modelos entre neutro y frío. Sin embargo para ver la evolución definitiva del Enso (sigla que refiere a la fluctuación de la temperatura en el Océano Pacífico) y el mejor momento es partir de agosto, cuando los modelos meteorológicos ofrecen más estabilidad y permiten mayor predictibilidad”, aseguró De Ruyver quien, de todas maneras indicó que hay menos chances de que ocurra una fase Niño.

¿Y la primavera?

Pasado el invierno, las previsiones iniciales para los meses siguientes exhiben la probabilidad de lluvias en la provincia por debajo de lo normal.

Para el director del Instituto de Clima y Agua del Inta, la campaña sería bastante restrictiva para la evolución final del trigo y el arranque de los cultivo de verano. “Todo atado a la ocurrencia de oscilaciones de corto plazo y que son más difíciles de predecir. Por eso es difícil poder pronosticar a ciencia cierta qué puede pasar, por ejemplo, en octubre”, aclaró De Ruyver.

Tanto Ruiz como el técnico del Inta coinciden en que pronosticar a partir del Enso deja de lado los condicionantes que son más extraordinarios durante un período corto de tiempo y que pueden hacer que los cultivos se salven.

“Para la primavera y el verano en Córdoba, los niveles de incertidumbre aumentan, no está definido si va a transitar por un evento Niña o neutro. Pero cuando se dan esas condiciones, son diferentes las lluvias en la provincia. Con un fenómeno Niña, en diciembre y enero las lluvias son menores a los normal, pero en el norte de Córdoba los meses de febrero suelen aportan lluvias más que durante un fenómeno Niño”, ejemplificó Ruiz.

Dentro de estas posibilidades están la ocurrencia de las oscilaciones Madden y Julian (MJO, según sus siglas en inglés), que podrían aportar lluvias en momentos determinados.

Más allá de la ocurrencia de algún fenómeno extraordinario, los modelos actuales anticipan una campaña restrictiva en materia de lluvias, que obligará al productor ser muy eficientes con el agua que se pueda acumular en los lotes.

Agrovoz – La Voz del Interior – Alejandro Rollán