Así fue que comenzaron a trabajar con Clipex como distribuidores oficiales de la marca en el país. Los primeros pasos no fueron sencillos. El cepo cambiario y el control de las importaciones de insumos industriales hacían muy difícil traer equipos desde el exterior. Podían hacerlo a cuentagotas. Sin embargo, insistieron y a los productos tradicionales de madera sumaron los de la firma australiana. “En abril de 2023 inauguramos el local de la ruta 205, con un cepo 1100 Clipex y vino uno de los directivos a presentar los productos entre nuestros clientes y amigos, tuvimos muy buena convocatoria”, recuerda Carolina.
A partir de diciembre de 2023, el escenario cambió. No sólo por la apertura del comercio internacional y el desarme del cepo sobre el dólar, sino por la eliminación de las trabas a las exportaciones de carne que abrió un mejor horizonte de precios para la ganadería. Esto incentivó las inversiones en instalaciones como mangas, alambrados, comederos y otros equipos. “La ganadería se está profesionalizando”, destaca Carolina. Aún así, asegura que mantienen la tradición familiar de la empresa del conocimiento cara a cara con los clientes.
Esos nuevos aires que se presentan para la ganadería los pudieron comprobar en el stand que tuvieron en la reciente Exposición Rural. No paraban de recibir consultas de productores ganaderos, médicos veterinarios y técnicos sobre los productos que ofrecían. “También realizamos el diseño de las instalaciones basados en los criterios de bienestar animal”, cuenta Carolina. “Integramos todas las miradas: la del agrónomo, la del dueño del establecimiento, el alambrador y la persona que trabaja con los animales en el campo”, añade.
El crecimiento del profesionalismo en la ganadería argentina fue comprobado por el fundador de Clipex, Ashley Olsson, que viajó al país para participar de la Exposición de Palermo. También viajaron desde Uruguay los directores generales de Clipex Sudamérica Matías Albanell y Alejandro Carle y el jefe de Operaciones, Alberto Vaucheret.
“Al principio me costó, mi papá nunca me había visto trabajando”, recuerda Carolina sobre los comienzos. “Hoy él está feliz, orgulloso”, dice con una sonrisa. Para ella y Leonardo, Luis César sigue siendo una fuente de consulta permanente. El traspaso generacional y el impulso por seguir creciendo sigue su marcha.
Campo – La Nación – Cristian Mira