El ensayo se concentra en el último tercio de gestación, una etapa clave para el desempeño productivo de las madres y el desarrollo de los futuros corderos. Durante al menos 45 días se realizará un seguimiento permanente para evaluar la evolución de los animales.
Los docentes y los estudiantes registran las variables como peso vivo, condición corporal, peso de vellón, peso de los corderos al nacer, porcentaje de parición, porcentaje de señalada y controles fecales, con el fin de comparar la respuesta de ambos grupos y determinar la eficiencia de la suplementación.
Además del interés productivo, la iniciativa tiene un fuerte componente formativo. Los estudiantes participan en cada una de las etapas del trabajo: desde la planificación del ensayo y la formulación de las raciones hasta el registro, sistematización y análisis de la información obtenida. También intervienen en los encierres diarios, la distribución del alimento y el seguimiento de los animales.
Los resultados serán presentados en las próximas “Olimpíadas Nacionales” bajo el nombre de “Suplementación estratégica periparto en ovinos” por los estudiantes de 6 año Selena Rabe, Simón Martínez, Millalonco Aylén, Eric Pérez. Se trata del encuentro educativo y de competencia técnica en la Argentina donde los estudiantes de escuelas agrotécnicas muestran sus conocimientos sobre la producción ovina que este año será en Catamarca.
La investigación que aportará información valiosa para la ganadería ovina de Santa Cruz es llevada adelante desde el sector docente por Mónica Infante, jefa sectorial y coordinadora de Prácticas Profesionalizantes y los auxiliares de la sección Ganadería: Bernardo Jara, Franco Sanz, Adriana Brizic, Agostina Poggio y el profesor Martín Kaschewski.
Desde el Consejo Agrario Provincial destacaron que el proyecto forma parte de una estrategia orientada a fortalecer la producción local y generar nuevas oportunidades para el campo santacruceño. “El gobernador Claudio Vidal nos pidió recuperar la cultura del trabajo y transformar las decisiones de gestión en herramientas concretas. Esta planta es una muestra de ese camino: producir, agregar valor y generar oportunidades para nuestros productores”, señaló el presidente del organismo, Hugo Garay.
La articulación territorial de la experiencia está a cargo del delegado del CAP en Gobernador Gregores, Jorge Poclepovic, mientras que el director de la Escuela Agropecuaria, Germán Seeber, participa del seguimiento de los animales y del desarrollo técnico del ensayo. La Escuela Agropecuaria tiene dos tecnicaturas, una en Producción Agropecuaria y la otra en Mecanización Agropecuaria. “Por la dinámica productiva de la provincia y las condiciones de Patagonia Sur, los dos programas de estudio están enfocados a lo productivo regional, con las particularidades y la orientación de su zona”, detalló Seeber.
“La escuela cuenta con 300 estudiantes, 130 docentes -algunos con poca carga horaria y otro con carga horaria completa-, tenemos un albergue estudiantil donde estudiantes se hospedan acá durante todo el año mientras cursan y el terreno de la escuela son 1200 hectáreas donde tenemos una parte de producción intensiva bajo riego”, explicó el director y aclaró que en la zona la mayoría del riego en las chacras es gravitacional, por manto, por inundación o por surco.
La escuela cuenta con invernaderos y cinco secciones productivas: agricultura, huerta, ganadería, industria y granja, además de un aula móvil y distintos talleres de soldadura, motores, mecanización, carpintería y electrónica entre otros. Funciona todo el día, de 7 de la mañana a 19, con doble turno, y los estudiantes tienen materias de distintos campos de conocimiento. Hacen una parte de las clases en el aula dentro de la escuela en tanto que realizan la parte práctica en el predio.
Más allá de los resultados que arroje la prueba, la experiencia ya permite mostrar una cadena productiva integrada: materias primas producidas en la provincia, procesamiento local mediante la planta peletizadora y validación técnica a través de una institución educativa especializada.
En estos días, granos de avena cosechados este verano en la Estancia Alice, a kilómetros del glaciar Perito Moreno, producidos por la empresa AgroCalafate, partieron a la planta de Gregores ubicada a 500 km de aquí. La cosecha fue parte de un proyecto que involucró a la empresa estatal Santa Cruz Puede, que impulsa, entre otras iniciativas, la producción de alimento para ganado a partir de acompañar diferentes etapas del proceso.
Dentro de poco más de un mes comenzarán a conocerse los primeros datos. Entonces, los registros obtenidos en la escuela determinarán si este alimento santacruceño puede transformarse en una alternativa concreta para mejorar la productividad ovina y aportar una nueva herramienta a los productores de la provincia.
Campo – La Nación – Mariela Arias