Más del 99% del maíz argentino es genéticamente modificado. La Argentina modernizó su sistema regulatorio y desde marzo de 2026 la aprobación local de un evento biotecnológico demanda menos de ocho meses. China opera con otra velocidad: una aprobación puede llevar entre ocho y diez años. Esa brecha condiciona directamente qué tecnologías pueden adoptar los productores argentinos. Desde 2015 rige el mecanismo de “aprobación condicionada”: una tecnología puede superar todas las evaluaciones científicas locales y aun así no llegar al campo hasta obtener el visto bueno de Beijing. Tecnologías ya aprobadas en la Argentina para el control del gusano cogollero en maíz siguen sin llegar a los productores porque esperan autorización china.
A esto se suma una exigencia creciente de trazabilidad completa desde el lote de producción hasta el puerto de exportación. El protocolo implementado por el INASE y la Secretaría de Agricultura para la verificación de identidad varietal desde el primer punto de entrega de granos apunta a responder esa demanda. La trazabilidad ya no es una ventaja competitiva, es una condición de acceso.
La Argentina tiene activos valiosos: sistema científico reconocido, organismos regulatorios prestigiosos, capacidad exportadora y una ventaja única en producción de semillas en contraestación que permite acelerar ciclos de investigación biotecnológica para ambos hemisferios. Las autoridades chinas reconocen esa capacidad técnica. Lo que falta es convertir esa confianza en mecanismos operativos concretos. Un acuerdo bilateral de cooperación regulatoria y reconocimiento mutuo de evaluaciones de riesgo reduciría significativamente los tiempos de aprobación.
El año pasado, la Argentina logró un récord de 23 aprobaciones comerciales de eventos biotecnológicos. Existe capacidad técnica y capacidad institucional para avanzar. También existe una Comisión Bilateral de Biotecnología con China. En septiembre de 2025, una misión encabezada por el subsecretario de Agricultura presentó ante las autoridades chinas un listado de eventos pendientes de aprobación y propuso mecanismos para acelerar los procesos regulatorios. Sin embargo, hasta ahora, no hubo avances significativos para los eventos de maíz.
Mientras, las oportunidades comerciales siguen moviéndose. La ventana del sorgo está abierta hoy. La del maíz se achica cada año. Los competidores avanzan. La pregunta es si la Argentina será capaz de actuar con la velocidad necesaria para aprovechar la oportunidad antes de que otros la ocupen. China no espera.
Director de la Asociación de Semilleros Argentinos
Campo – La Nación