La propuesta del gobierno de Santa Fe de instrumentar el cobro de US$1,5 por tonelada para invertir mediante un fideicomiso en la mejora de los accesos al complejo agroindustrial del Gran Rosario comenzó a despertar polémica. Los funcionarios del gobernador Maximiliano Pullaro defienden la iniciativa con el argumento de que sería un sistema administrado por los propios usuarios, es decir, el sector privado, con participación del sector público. Desde el punto de vista de la producción, en cambio, parece una tasa más que pesa sobre las espaldas de los productores.
El gobierno nacional tomó la decisión de que el peso de la inversión en obra pública recaiga sobre el sector privado y las provincias. Es un esquema en el que queda afuera una parte fundamental del sistema: los caminos rurales, que no están alcanzados por las concesiones a empresas para instalar cabinas de peaje y que son objeto del afán recaudador de los municipios por las tasas viales. En los últimos años, numerosos productores y asociaciones rurales promovieron acciones judiciales porque se cansaron de la arbitrariedad de aquellas intendencias, particularmente en la provincia de Buenos Aires, que toman esos ingresos para destinarlos a rentas generales. Al mismo tiempo, en aquellos municipios donde lograron ponerse en marcha los consorcios camineros con la participación del sector privado, el cuidado de los caminos rurales tuvo una mejora. Cuando hay sequía, el deterioro de las redes viales locales pasa a segundo plano, pero en tiempos en los que se pronostica un nuevo ciclo húmedo, conviene poner el tema encima de la mesa.
Claramente es un mundo en el que nadie regala nada y las decisiones se toman cada vez con mayor velocidad. Lo demostró está semana el Congreso de Estados Unidos, donde tuvo aprobación por parte de la Cámara de Representantes la autorización del E15 para el bioetanol de maíz durante todo el año como respuesta al aumento del combustible por el conflicto de Medio Oriente. Aunque falta la aprobación del Senado, en los EE.UU. demuestran que la salida a los problemas de la coyuntura y la geopolítica es con el agro. Mientras tanto, aquí, se celebra una cosecha récord de maíz, alcanzada en gran parte por las lluvias, pero no se pone el foco en medidas concretas para ampliar el grado de elaboración del grano y su transformación en energía renovable.
Campo – La Nación – Cristian Mira