“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta, lo que a veces escuchamos nombrar como riego de precisión. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, remarcó Semadeni. Y agregó: “La energía también es un factor decisivo. El riego eléctrico consume un tercio de lo que requiere uno a gasoil, pero no siempre disponemos de energía eléctrica en los campos. Eso puede resolverse con el uso de energías renovables como paneles solares para aplicar estos sistemas de riego”.
Según el estudio, el riego podría expandirse por una superficie mucho mayor a lo largo del país: hay por lo menos 7 millones y medio de hectáreas que se podrían regar. Si se aplican sistemas de riego modernos y eficientes en toda esa superficie se puede optimizar la producción y generar más empleo, exportaciones y actividad económica.
“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destaca Nicolle Pisani Claro, economista jefe Fada.
Para lograr los impactos positivos de expandir y mejorar el riego, el informe plantea medidas concretas de políticas públicas: amortización acelerada para inversiones en riego, devolución de saldos técnicos de IVA, reducción del IVA (hoy 27%) sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario y fomento de energías renovables para sistemas de riego. Estas políticas ya se encuentran en la agenda al ser incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).
Riego en números
Fada presenta, a modo de ejemplo concreto, los impactos socioeconómicos que podría generar la expansión del riego complementario en Córdoba y Buenos Aires y los resultados muestran que: “Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, 2 trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por US$ 2.328 millones”, detalla Fiorella Savarino, economista de Fada.
Además, los millones de toneladas adicionales de maíz, soja y trigo se traducen en US$ 1.120 millones extra en valor bruto de producción, una recaudación de US$ 432 millones y US$ 935 millones adicionales por exportaciones. “Esos dólares son necesarios para que Argentina crezca, se generen más puestos de trabajo, inversiones y desarrollo en las provincias”, agrega Pisani Claro.
Tranquera Abierta – Diario Punta, Río Cuarto