Es decir, la industria podría producir mucho más sin necesidad de nuevas inversiones, si existiera una señal política clara para aumentar el corte obligatorio.
Etanol: Córdoba, inversiones y capacidad instalada
Desde 2012, el sector bioetanolero acumuló más de U$S 1.500 millones en inversiones, incluso atravesando crisis macroeconómicas, cambios regulatorios y volatilidad cambiaria. Solo en el bienio 2024–2025, las inversiones superaron los U$S 150 millones, gran parte de ellas localizadas en Córdoba.
Las plantas cordobesas no solo lideran en volumen, sino también en eficiencia industrial y articulación con la cadena maicera. El bioetanol se transformó así en un destino estratégico para el grano, generando empleo calificado, dinamismo regional y una integración virtuosa con la producción de burlanda, energía y biogás.
El costo de no avanzar: más importaciones de nafta
Uno de los datos más contundentes del informe es el impacto macroeconómico de la falta de decisión política. Según estimaciones basadas en información oficial, la importación de naftas en 2025 rondará los U$S 410 millones, divisas que podrían haberse ahorrado si el corte de bioetanol hubiera aumentado del 12% al 15% (E15).
De hecho, sin computar diciembre, el bioetanol permitió al país un ahorro de divisas de U$S 619 millones en 2025, al evitar importaciones equivalentes a los metros cúbicos entregados para consumo. En los últimos ocho años, ese beneficio acumulado para la balanza comercial asciende a U$S 5.051,8 millones.
La explicación es clara: la capacidad de refinación de naftas en la Argentina opera al máximo. Para cubrir la demanda, además del bioetanol de maíz y caña, es necesario importar combustibles que podrían ser reemplazados por producción nacional.
Etanol: un combustible competitivo, incluso sin promoción
Pese a operar con precios regulados y sin aplicar plenamente las fórmulas oficiales de actualización, el bioetanol argentino volvió a demostrar su competitividad. En 2025, el precio promedio fue de U$S 0,63 por litro, una caída de U$S 0,02 respecto de 2024.
Desagregado por materia prima, el bioetanol de maíz promedió U$S 0,60 por litro (U$S -0,03 interanual) y el de caña U$S 0,66 (-0,02). Ambos valores se ubican alrededor de U$S 0,40 por debajo del precio de hace una década, en términos reales.
Según el informe, si se hubieran aplicado las fórmulas de cálculo vigentes, los precios deberían haber sido entre U$S 0,10 y U$S 0,25 superiores, lo que confirma que el bioetanol absorbió parte del esfuerzo para contener el precio de los combustibles y, por ende, la inflación.
Octanaje, ahorro industrial y beneficios ambientales
El aporte técnico del bioetanol es otro de los puntos clave. Las naftas argentinas alcanzan, en el mejor de los casos, 91 octanos, cuando la especificación mínima para la nafta Súper es de 95 octanos. Esa brecha se cubre gracias al bioetanol.
Sin su uso, las refinadoras deberían recurrir al aditivo MTBE (metil terbutil éter) o Tolueno, ambos importados y altamente contaminantes.
En 2025, gracias al bioetanol, las petroleras compraron etanol por U$S 755,5 millones, evitando un costo extra de U$S 1.236,6 millones si hubieran usado tolueno o de U$S 535,8 millones si optaban por MTBE, precisa el anuario del sector.
Desde el punto de vista ambiental y económico, el beneficio es doble: menos emisiones y menos salida de divisas.
Exportaciones en alza y comparación regional
Aunque el mercado interno está estancado, las exportaciones de bioetanol crecieron con fuerza. En 2025 alcanzaron 130.000 metros cúbicos, un 55% más que en 2024 y el mayor volumen desde la sanción de la Ley 26.093, en 2006.
Aun así, la Argentina sigue rezagada frente a sus vecinos. Paraguay mezcla 30%, Bolivia 25% y Brasil utiliza bioetanol en el 50% del combustible para transporte automotor. Estados Unidos y Brasil concentran el 80% del mercado mundial, respaldados por políticas públicas sostenidas y, más recientemente, por esquemas de bonos de carbono.
Córdoba, otra vez en el centro del debate energético
Para Córdoba, el bioetanol de maíz no es solo un negocio industrial: es una política productiva, energética y ambiental. La provincia demostró en 2025 que tiene capacidad instalada, materia prima, conocimiento y escala para multiplicar su producción.
El desafío, hacia adelante, es político. Como señalan desde el CAA y la Cámara de Bioetanol de Maíz, una nueva ley permitiría recuperar terreno, aumentar el valor agregado del maíz, reducir importaciones de combustibles y alinear a la Argentina con una tendencia global que combina energía, ambiente y desarrollo federal.
Agrovoz – La Voz del Interior – Alejandro Rollán