A partir de entonces, se comienzan a percibir dificultades para sostener el crecimiento observado en los más de 40 años anteriores, ya que entre el año 2010 y 2020 la molienda cae entre puntas un 2%.
Más allá de este estancamiento de mediano plazo y la variabilidad del total procesado, el máximo de procesamiento de oleaginosas se alcanza en 2016 con 47,55 millones de toneladas, barrera que recién se logra romper este último año 2025 con un récord de 47,64 millones de toneladas.
El total industrializado en 2025 se compone de 42,63 millones de toneladas procesadas de soja, 4,63 millones de toneladas de girasol y 0,38 millones de toneladas del resto de oleaginosas. En el caso de la soja, dicho total es el segundo más alto de la historia solo por detrás de los 44,48 millones de toneladas de 2016.
La particularidad del 2025 es que se obtuvo un buen nivel de procesamiento de soja, acompañado de un gran salto en la molienda de girasol, ya que el volumen industrializado de este último fue el más alto desde el año 2000, y 68% superior a 2016.
La industrialización del resto de las oleaginosas, por su parte, marcó un volumen relativamente bajo, aunque aún 47% por encima del año pasado y 27% arriba del promedio de los últimos 5 años, gracias principalmente al buen desempeño del maní.
En línea con lo comentado anteriormente, este nuevo máximo histórico en la molienda en 2025 es posible gracias al buen nivel de oferta total de las principales oleaginosas producidas en Argentina.
Oferta total
Siguiendo datos uniformes del USDA, la oferta total de las principales oleaginosas alcanza 73,69 millones de toneladas en la campaña 2024/2025, el tercer total más alto de la historia.
Si a dicho volumen de oferta se le resta las exportaciones estimadas sin procesar se arriba a un total neto de 59,64 millones de toneladas, que está en línea con el promedio de la última década de 60,32 millones de toneladas.
Sin embargo, se viene de la campaña 2023/2024 que fue récord histórico en materia de oferta neta disponible para industrializar, siendo un factor importante al momento de analizar el fundamento de oferta que permitió alcanzar el récord de procesamiento de 2025.
Por otro lado, es importante remarcar que el estancamiento en la molienda de la última década se encuentra en línea con las limitaciones para seguir creciendo en la oferta total de oleaginosas de forma sostenida.
Más aún, la oferta se logra sostener relativamente estable por el crecimiento en las importaciones temporarias de soja desde países vecinos. Hacia el año 2010, las importaciones de soja eran prácticamente nulas y en los últimos años se arriba a un total de entre 4 y 10 millones de toneladas, con un promedio de 6,7 millones de toneladas en el último lustro.
En este sentido, para poder observar nuevos saltos significativos en los niveles de molienda es clave retomar el sendero de crecimiento en la producción de oleaginosas con foco en la productividad.
Por último, es factible comparar el nivel de procesamiento con la estimación de capacidad instalada activa. En el siguiente gráfico se puede observar que, con una molienda de 47,64 millones de toneladas de oleaginosas en 2025, se arriba a una capacidad ociosa de la industria estimada en torno al 28,2%, lo cual sería un mínimo desde el año 2011.
Mirada estructural
Desde una mirada estructural de la industria, el gráfico también muestra cómo la capacidad de procesamiento de oleaginosas en Argentina crece fuertemente entre las décadas de 1980 y los 2000, estando en sintonía con el crecimiento de la oferta total de oleaginosas.
No obstante, este crecimiento de infraestructura industrial a nivel agregado se frena –en parte– por las limitaciones observadas por el lado de la oferta de materias primas oleaginosas, aunque aún así todavía hay potencial de seguir creciendo en procesamiento con la estructura industrial actual si crece la oferta, tanto sea doméstica como importando materias primas de países vecinos y reexportar productos de mayor valor agregado.
Esto, teniendo en consideración que el tamaño medio de las plantas de Argentina es muy superior al de países competidores, lo cual resulta un factor de competitividad por escala muy importante al pensar las posibilidades de colocar dichos productos procesados en los países demandantes.
Campolitoral – El Litoral, Santa Fe