Determinada la cantidad por aplicar, pueden emplearse urea protegida, mezclas de nitrógeno con azufre UAN o incluso fertilizaciones foliares, según las condiciones del lote y la estrategia de manejo. No obstante, la recomendación no finaliza allí. Noviembre sería el momento adecuado para verificar la disponibilidad de otros nutrientes como azufre, zinc y calcio.
El aporte de azufre debe ajustarse según la dosis aplicada a la siembra y según el rendimiento objetivo que se busca. Lo mismo aplica para el caso del zinc, mientras que un paso siguiente para completar el esquema de fertilización combinada sería evaluar el contenido de calcio y, eventualmente, de boro en etapas vegetativas más avanzadas, como V8 aV12, con aplicaciones foliares, si el cultivo sigue con muy buen desarrollo.
En síntesis, la recomendación técnica actual para la campaña no se limita a aplicar una única dosis de fósforo y nitrógeno al momento de la siembra, sino a monitorear el contenido de nitrógeno del suelo durante todo el ciclo del cultivo y completar los faltantes, y desarrollar una fertilización combinada, incluyendo otros nutrientes que hoy ya muestran deficiencias en muchos lotes de la región pampeana.
Campo – La Nación – Carlos Marin Moreno