La Argentina tiene una ventaja comparativa verdaderamente excepcional, y es la extraordinaria calidad de sus carnes, que son en un sentido estrictamente descriptivo las mejores del mundo. “Odio el chauvinismo, pero es un hecho que en el hemisferio sur hay más estrellas que en el hemisferio norte”, dice Jorge Luis Borges.
De lo que se trata, además de aprovechar plenamente la extraordinaria oportunidad que se abre por la cuadruplicación de la cuota de carne vacuna, es vender fuera del cupo, buscando proveer en forma directa a las grandes cadenas nacionales de restaurantes de alta calidad y elevados precios. En suma, se trata de ocupar el primer lugar como proveedor de estas grandes estrellas del mundo culinario estadounidense.
Dice Peter Drucker que la regla competitiva esencial es que hay que tratar de ser el Nº1 en algo.
En este caso la cuestión para las carnes argentinas es ser inequívocamente las primeras en los cortes de la más alta calidad, de modo de lograr que las “steak houses” de todo EE.UU. coloquen en el frente de sus negocios carteles que digan: “aquí servimos carnes argentinas, las mejores del mundo”.
Lo que transforma a esta inmensa posibilidad en un camino cierto es la doble evidencia de que EE.UU. debe importar necesariamente por año más de 2 millones de toneladas de carnes; y la segunda es que el gran patrocinante, sponsor, y adalid, es Donald Trump, el principal aliado que tiene el país en el mundo de hoy.
Trump ha acordado con China esta semana la reapertura de su mercado para la soja estadounidense, que es el destino de más de la mitad de su producción.
Esto no afecta a la Argentina, y sí en cambio a Brasil, que es el mayor exportador de soja en el mundo de hoy y también el mayor proveedor de este insumo básico para la alimentación animal.
El negocio de la carne vacuna es completamente distinto, y la Argentina puede aspirar al primer lugar en las exportaciones de carnes de la más alta calidad sin desmedro alguno para sus exportaciones de soja.
En síntesis, el momento es hoy y esta es la oportunidad. La constelación astral es ampliamente favorable para los intereses argentinos en el mercado norteamericano: los Dioses nos sonríen.
Es importante comprender el diagnóstico que realiza la compañía de origen brasileño JBS sobre las características del mercado estadounidense de carnes.
JBS sostiene que hay un vuelco masivo de la población norteamericana hacia el consumo de proteínas cárnicas de alta calidad, que dejan atrás los productos procesados y azucarados; y por eso todo lo que la compañía JBS tiene como ganancia en el mundo entero lo invierte en nuevas plantas y facilidades logísticas en EE.UU., lo que implica una apuesta a una tendencia de fondo del mayor mercado de consumo del mundo.
El autor es analista internacional
Rural - Clarín