La semana pasada, los productores enviaron una nota a la Dirección Provincial de Hidráulica para pedir una intervención, aunque desde el gobierno bonaerense aclararon a este medio que se trata de una obra de jurisdicción nacional. El puente forma parte del Plan Maestro del Salado en la etapa que corresponde a la Nación. Fuentes del gobierno nacional no respondieron una consulta sobre el tema.
En la nota que enviaron a las autoridades los productores remarcaron: “Desde hace más de cinco meses, nuestras explotaciones se encuentran con más del 90% de la superficie bajo agua, producto de que el actual puente resulta insuficiente para permitir el escurrimiento normal del cauce del tramo en cuestión”. Y agregaron: “El problema afecta directamente a la producción agropecuaria y a la economía regional, poniendo en riesgo fuentes de trabajo y el abastecimiento de alimentos”.
Iturriaga expresó que el panorama “es desesperante” y que se sienten abandonados. “Nos mandan de un escritorio a otro: de Hidráulica a la Autoridad del Agua, de la Autoridad del Agua a Vialidad Nacional. Nadie se hace cargo y mientras tanto el agua sigue arriba de nuestros campos”, advirtió.
El productor contó que en octubre del año pasado las dragas que trabajaban en la ampliación del cauce dejaron de operar y nunca más regresaron. “Había cuatro dragas trabajando y se fueron. Les dieron vacaciones anticipadas y nunca volvieron. Cuando arrancó el año, nos dijeron que retomaban y no pasó nada. Y mientras tanto, nosotros quedamos bajo el agua”, detalló Iturriaga.
El reclamo se concentra en el puente de la ruta nacional 205 que, según explicaron, funciona como un tapón en medio de la obra inconclusa del Plan Maestro del Salado. Aguas abajo el cauce ya fue ampliado y dragado, pero aguas arriba, en dirección a Chivilcoy, todavía faltan ejecutar unos 32 kilómetros clave. Ese desnivel hace que el agua no tenga salida y quede acumulada sobre los campos linderos.
El malestar de los productores no es nuevo. En marzo pasado, LA NACION publicó un documento oficial que confirmaba la “neutralización” de los plazos de la obra en tres subtramos del Tramo IV, Etapa 2, entre Roque Pérez y Lobos por el Gobierno. Son esos 30 kilómetros de dragado paralizados desde febrero que reclaman los productores.
En Roque Pérez calculan que son más de 45 a 50 kilómetros de campos a la vera del río que están completamente bajo el agua. “En la parte agrícola no sembramos ni la fina —trigo y cebada— ni la gruesa —girasol, soja y maíz—. Y en la parte ganadera, los que son ganaderos puros tuvieron que sacar las vacas o darles de comer todo de afuera. Es inviable”, describió Iturriaga.
El productor agregó que no es la primera vez que enfrentan un panorama así, pero que la magnitud actual supera todo lo conocido. “Yo me crie en este campo y siempre convivimos con el río, pero lo que está pasando ahora no lo vi nunca. Cinco meses seguidos con el agua arriba, sin poder sembrar ni darles de comer a los animales en el propio campo”, dijo.
El reclamo de los productores de Roque Pérez se enmarca en una preocupación más amplia. La semana pasada, el Consejo Asesor de la Cuenca del Salado —integrado por Coninagro, Sociedad Rural Argentina (SRA), Federación Agraria Argentina (FAA), Unión Industrial Argentina (UIA) y Carbap— advirtió que las obras del Plan Maestro siguen paralizadas pese a que hay más de 175.000 millones de pesos disponibles en el Fondo Hídrico depositados en el Banco Nación. Su presidente, Alberto Larrañaga, calificó la demora como “inexplicable e inaceptable”.
En paralelo, el Consejo Asesor decidió darle continuidad a su reclamo con un esquema de difusión itinerante por localidades de la región. Según detallaron a LA NACION, anoche en la sede de la Sociedad Rural de Chacabuco —presidida por Sebastián Sofía, dirigente de Carbap—, se realizó la primera reunión abierta a entidades intermedias, productores y público en general. Según informaron, el recorrido continuará en los próximos días por General Villegas, Junín, Ernestina, Navarro y otras localidades a confirmar. El objetivo es poner en la agenda regional y nacional la necesidad de reactivar de inmediato el Tramo IV.2 de readecuación del cauce del río. Según el Consejo Asesor del Salado, la paralización de apenas 30 kilómetros en medio de los más de 400 km ya dragados bloquea el funcionamiento de toda la cuenca.
Campo – La Nación – Pilar Vazquez