El equipo de investigación del INTA Marco Juárez realizó ensayos con aplicación de yeso en diferentes cantidades y formas, también con aplicación de guano compostado de feedlot, siembra del cultivo de vicia y uso de algunos productos biológicos comerciales como mejoradores de la condición de suelo que después se ve en el mayor crecimiento del cultivo —en este caso— de trigo, soja y maíz.
El trabajo del INTA
El yeso (sulfato de calcio) se aplica en suelos salinos o sódicos principalmente para mejorar la estructura del suelo y reducir la alcalinidad. Su aplicación permite reemplazar el sodio intercambiable del suelo por calcio, un proceso clave en suelos sódicos o salino-sódicos, donde el exceso de sodio deteriora la estructura del suelo. Además, mejora la infiltración y el drenaje del agua, baja el pH en algunos suelos alcalinos, mejora la disponibilidad de nutrientes y facilita el crecimiento de las raíces.
Resultados preliminares del ensayo en maíz muestran que la aplicación de yeso en dosis de 2000 a 8000 kilos por hectárea –con y sin labranza vertical y previo a la siembra en un año seco– incrementó 3,5 veces en promedio el rendimiento. Esto significó que, de un rendimiento de 470 y 230 kilos de maíz por hectárea, sin subsolar y con subsolar respectivamente, pasó a 2207 y 1028 kilos por hectárea.
En cuanto a los parámetros químicos de suelo, hubo una disminución significativa del pH en los primeros 20 centímetros de profundidad, pasando de 8,67 en el suelo sin rotular y sin aplicación de yeso a 7,87 (valor más cercano a la neutralidad) en el suelo sin rotular y con la dosis más alta de 8000 kilos de yeso por hectárea.
Mejora de rendimiento
Aimetta resaltó: “En el cultivo de trigo de la campaña 24-25, encontramos que la cantidad de materia seca fue significativamente superior cuando se aplicó yeso. No habiendo efecto de la descompactación del suelo, ya con dosis más baja, de 2000 kilos por hectárea, hubo diferencias con el tratamiento sin yeso, y no se encontraron diferencias entre las dosis de yeso aplicada”.
La biomasa de trigo fue de 479 kilos por hectárea de peso seco sin aplicación de yeso, y con 2000 kilos de yeso por hectárea la cantidad de materia seca de trigo por hectárea se duplicó.
Como parte de los ensayos presentados en el Congreso de Salinidad se encuentra también uno sobre efluentes pecuarios y sobre el efecto de fertilización e inoculación en la producción del cultivo de soja en suelos sódicos.
Agroclave – La Capital