Y responde: “Es complicado comprobarlo, pero seguramente no cumplió la función que pensaban”. Sin embargo, también remarca que “el valor que menos subió fue la media res con apenas el 3,7%, demostrando que tanto la faena, como el desposte, no fueron responsable del aumento al público. Por otra parte, el precio del capón que en los 5 meses tan solo subió el 4,1%. El precio que recibieron los productores, salvo un pequeño aumento a principios de enero, se mantuvo prácticamente igual en los primeros 5 meses.
Pero, según detalló Uccelli, a los productores el costo para hacer los capones les aumentó 12,7%, valor parecido al de la inflación. Otra conclusión: los productores de cerdo sacrificaron rentabilidad al aumentar más los costos, que los precios de venta de sus cerdos.
“La segunda duda y quizás la más importante es ¿quién se quedó con la diferencia?”, planteó el consultor. Y respondió: “No es difícil analizar que el último eslabón, el de la comercialización ha tomado la diferencia. Vemos que algunos pueden justificar que, al aumento de la carne vacuna y la disminución del consumo de ésta, ‘obligó’ a agregarle mayor margen a la carne de cerdo. Traslado de utilidades totalmente injusto”, sentenció.
Finalmente, concluyó: “La faena de cerdos en estos 5 meses aumentó un 1,5%, generando más oferta. Pero las 24.303 toneladas importadas presionaron la oferta y la consecuencia la termina pagando la producción nacional. Mientras, enviamos más de U$$ 75 millones al exterior, en un país que trata de buscar los dólares en todos lados, inclusive bajo el colchón”.
Tranquera Abierta – Diario Puntal, Río Cuarto – Gonzalo dal Bianco