Sábado, 21 Marzo 2020 04:00

Cultivos alternativos, una opción para diversificar la producción

Por Fabián Dallasta.

En la actualidad, gran parte del país está cosechando cultivos estivales. Eso hace pensar en las opciones que vienen, es decir, en los cultivos de invierno. El esquema de retenciones beneficia a los mismos.

No es novedad la amplia distribución geográfica y la importancia que tiene el trigo, pero otros cultivos también pueden ser examinados. Hay que analizar qué es lo que puede servir a nuestra explotación principal y de ahí lanzarse al cultivo especial.

¿Qué debemos tener en cuenta? En primer lugar, el tamaño de nuestra empresa agropecuaria. Los mercados de specialities son volátiles, por lo que no son aconsejables cuando son pocas las hectáreas trabajadas, porque podemos tener pérdidas, si apostamos todo, por ejemplo, a un garbanzo o la arveja. En cambio, si sembramos una superficie total importante, un porcentaje menor es recomendable y puede morigerar algún efecto negativo de las commodities.

Luego, habría que interiorizarse en la actualidad del mercado. ¿Qué precios se pagaron en la última campaña? Eso no significa que será lo que valga nuestra cosecha, pero puede aproximarse. El productor querrá tener una idea del P x Q (precio x cantidad).

Más tarde, indagar sobre experiencias zonales. Que no se haga un cultivo no significa que "no funcione", sino que probablemente nadie lo haya probado. A su vez, tener algún conocimiento previo del manejo y, sobre todo, acerca de la calidad requerida y de su comercialización. Estos dos últimos temas van asociados y definen todo nuestro esfuerzo.

El tema del flete es otro punto importante. En general, los specialities tienen rindes inferiores a las commodities.

Son muchas las opciones de invierno: garbanzo, arvejas (verde y amarilla), colza, coriandro, cebada cervecera, entre otras, y pudiéramos decir que en lo único que se parecen es en la cuestión agronómica: barbecho, siembra, aplicaciones y cosecha.

A la hora de tener el producto cosechado hay que tener en claro su destino. Por ejemplo, si hicimos una arveja amarilla y tenemos un tambo, es probable que la usemos para consumo propio, como ocurre en el centro de Santa Fe.

Si estamos en el norte de Córdoba, al hacer garbanzo (por más que el precio esté lejos del ideal) tendremos la certeza de poder acondicionarlo de manera eficiente, ya que la zona está preparada. Del mismo modo, una arveja verde en el sur de Santa Fe o en el norte de Buenos Aires tendrá seguro una planta de clasificación cercana.

En cambio, en ciertas zonas del NOA y del NEA, con amplias distancias al puerto, el rústico coriandro puede ser atractivo a la hora de tomar la decisión, por la baja incidencia del flete y por cierta simplicidad a la hora de clasificarlo, incluso a campo.

El autor es ingeniero agrónomo

Campo – La Nación