Miércoles, 10 Febrero 2021 02:40

Alberto Fernández recibe hoy al campo, con foco en el precio de los alimentos

Desde hace varias semanas las entidades que representan a todos los eslabones de la cadena productiva del trigo y del maíz se reúnen con la idea de avanzar en acuerdos y soluciones posibles que puedan proponer al Gobierno para evitar las medidas anunciadas por distintos actores del Gobierno, tales como retenciones o cupos de exportación, con la voluntad de priorizar a los consumidores que padecen una alta inflación que se aceleró en los últimos meses. Distintos voceros del Gobierno aseguraron en varias oportunidades que los precios internacionales se filtraron en toda la canasta básica, o mejor dicho, tal como lo expresó el propio Fernández “lo que no pueden es trasladar a los argentinos los precios internacionales porque no producen en precios internacionales”.

A decir verdad, según un estudio recientemente publicado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el problema de los altos precios en los productos alimenticios no radica en la participación del productor. En el caso del trigo quien siembra y cosecha representa apenas 10 o 12% del valor final del pan. Para el maíz, como insumo de los feedlots (que producen novillos que van en su mayoría al mercado interno) representa sólo 7% del costo de producir 1 kilo de asado y para otros cortes la incidencia llega a un máximo de 25%. Lo que el sector primario intentará comunicar mediante al encuentro de hoy es que intervenir el mercado, castigar al productor rural con una retención mayor o regular la exportación sólo podría resolver el problema del alza de precios a corto plazo, pero a la larga ese infierno volverá con mayor complejidad por achicamientos de oferta o menor inversión productiva.

Fuentes del sector aseguran que aún no hay propuestas oficiales en las mesas técnicas porque lo que necesita el Gobierno no se puede resolver desde las cadenas. “El Gobierno insiste con el desacople de precios, que ya existe a través de las retenciones y que se potencia con un tipo de cambio desdoblado”.

La herramienta que el Gobierno tiene a mano es la de aumentar un 3% las retenciones para el trigo y el maíz, porque en el resto de los cultivos -soja, por ejemplo- implicaría hacer un acuerdo político para ir al Congreso y modificar la Ley de Solidaridad planteada al inicio del mandato. Ese pequeño incremento que elevaría de 12 a 15% los derechos de exportación, en el contexto actual de precios internacionales no gravitaría fuerte en el esquema económico del productor pero tampoco sería un paso firme para bajar el precio de los alimentos. En definitiva la discusión deja de ser económica y pasa a ser política en un contexto en el no tendría demasiado sentido reeditar un conflicto con el sector más importante en la economía del país y del cual se esperan grandes aportes en los próximos años.

Con la advertencia de la FAO acerca de un aumento “brusco” del precio de los alimentos, de una caída en las reservas de cereales a nivel global que elevará el valor de los commoditties y una economía golpeada por la pandemia, a nivel local la inflación en los alimentos será una batalla dura de librar para el Gobierno y al mismo tiempo muy incómoda, porque castiga de lleno a su propio electorado.

Ámbito Financiero – Daniel Aprile