Jueves, 04 Febrero 2021 02:25

Sub-40. La joven que sigue invirtiendo en la lechería pese a la coyuntura adversa: “Trabajo de lo que me gusta”

La lechería, como se sabe, es un sector que viene golpeado desde hace años. Así lo graficaron esta semana los tamberos que pertenecen a la Mesa de Enlace: "Los productores argentinos somos los que recibimos el precio más bajo, U$S 0,24 por litro, muy lejos de los U$S 0,33 por litro históricos, que se requieren para cubrir los costos de producción medios. Nuestros competidores a nivel mundial, así como nuestro vecino Brasil, reciben hoy hasta U$S 0,44 por litro, con costos equivalentes y/o menores a los nuestros", advierten. Pero más allá de esta coyuntura, hay tamberos que la siguen luchando en esta actividad que los apasiona. Una de ellas es Sofía Imaz, una joven emprendedora, que con sus 33 años sigue apostando a la actividad e invirtiendo.

“Trato de ser eficiente”, remarcó como clave para “sobrevivir” en la actividad. "Siempre fue rentable el tambo para mí, además de capitalizarme con las vacas”, agregó.

Sofía finalizó el secundario y directamente se fue a trabajar al campo de su papá en General Lamadrid. Allí estuvo hasta que se fue a trabajar a un tambo en Rivera, pese a que no tenía experiencia en la actividad.

Pasó el tiempo y observando que estaba estancada laboralmente en ese tambo, decidió renunciar. Y ya con experiencia, consiguió empleo en Malal-co, un establecimiento situado en la localidad bonaerense de Coronel Suárez que era explotado por una empresa oriunda de Tandil, y rápidamente tomó el mando.

Pero a fines del 2015 fue un punto de inflexión para Sofía, cuando la empresa le puso punto final a la actividad y cerró las puertas.

Pero como dice el dicho, “las crisis generan oportunidades”, a Sofía “le cayó como anillo al dedo”, siguiendo con las frases, ya que apostó a comprar el tambo y manejarlo ella directamente.

“Mi objetivo era alquilar el tambo y las vacas. Sabía que iba a funcionar porque quedaba la estructura y las pasturas sembradas. Lo único que necesitaba era alguien que tuviera ganas de invertir para poder seguir con el tambo”, relató Así, en 2016 abrió su propio establecimiento en dicha localidad bonaerense a base pastoril.

Según comentó, comenzó sin capital para invertir en la actividad y arrendando el campo, el tambo y las vacas. Al principio, trabajó con 100 animales en ordeñe alquiladas y de a poco fue creciendo hasta alcanzar las 300 vacas actuales en el plantel.

No estuvo sola en esta aventura. Clara Bejarano, quien trabajaba junto a Sofía en la empresa en Malal-co, siendo la encargada de la guachera, de la inseminación y atendía la recría y los partos, la acompañó y juntas desde el 2016 manejan el tambo.

Uno de los objetivos que se propuso la tambera fue renovar la genética, yendo a Jersey, y comprar vacas para capitalizarse. Actualmente, tiene 190 vacas que están en ordeñe, logrando por día unos 3.300 litros que vende a 21,3 cada litro por estos momentos.

“Entre los años 2018 y 2019 invertí en vacas, cambiando la genética. Porque la vaca Jersey es la que mejor se adapta al sistema pastoril y quiero muchas vacas por hectáreas para hacer intensivo el tambo. Además, busco kilos de sólido en vez de litros de leche”, explicó como es su estrategia productiva.

Por situaciones de país y del tambo, los años anteriores tuvo que vender las vaquillonas y recién en el último tiempo las pudo "aguantar". “Este año entran en producción las primeras 50 vaquillonas que son mías”, relató sosteniendo que el objetivo es seguir creciendo en la producción de leche con vacas propias.

“Trato de meterle más allá de la coyuntura porque sino, lo cierro y chau. Trabajo de lo que me gusta", dijo Sofía dando a entender que hacer lo que a uno lo complace no es poco.

"Si querés llenarte los bolsillos de plata, con el tambo no lo vas a poder lograr. Hay que dedicarse a otra actividad para eso", cerró.

Clarín – Esteban Fuentes