Martes, 02 Febrero 2021 02:28

Pymes de maquinaria agrícola promueven ley que proteja la fabricación nacional

La teoría del derrame tiene fanáticos y detractores, pero si hay un sector donde se puede evidenciar el impacto que tiene una industria en la ciudad en la que está instalada, ese es el de la fabricación de maquinaria agrícola. Según el Instituto de Estudios de la Fundación Mediterránea (Ieral), en la Argentina hay 1202 empresas que fabrican sembradoras, tractores, pulverizadoras, tolvas y otras máquinas, implementos y partes para el agro, y el 85% son familiares, de capitales nacionales y dan empleo a 25 mil trabajadores sólo tomando en cuenta Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Néstor Cestari, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), aseguró en diálogo con Ámbito que “el objetivo principal es que se determine qué es una maquinaria agrícola de fabricación nacional y que se diferencie de aquellas empresas que aparecen como fabricantes pero en realidad son sólo ensambladoras”.

En realidad, todas las industrias tienen componentes importados que no se consiguen en el mercado local, pero para eso, desde CAFMA proponen un modelo que ya existe en Brasil pero adaptado a nuestro país que implicaría que en el caso de los implementos exista un 60% de componente nacional, en los autopropulsados un 55% y en agricultura de precisión sólo el 50% por la gran cantidad de partes electrónicas que se utilizan y que no se fabrican en la Argentina.

Luciana Mengo, presidenta de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola de Córdoba (AFAMAC) aseguró que no buscan un cerrojo o cepo a la maquinaria importada, pero “tienen que existir reglas justas y parejas. No es lo mismo generar una línea de producción que una de ensamble, o dejar dinero aquí que llevarlo a otro país. Hablamos de empresas familiares que son segunda y hasta cuarta generación y eso demuestra el arraigo. Nuestras empresas no abren líneas de producción en el exterior por cuestiones impositivas, se quedan aquí y genera movimiento económico en la localidad donde esta instalada la fábrica”.

Las pymes locales no piden prohibiciones, pero sí diferenciación entre lo nacional y lo importado porque con esa clasificación luego llegan políticas públicas, créditos con tasas subsidiadas, bonos de bienes de capital y amortizaciones aceleradas. Beneficios que deberían tener quienes fabrican y compran localmente.

Según Cestari, con la nueva ley se aceleraría la sustitución de importaciones y al mismo tiempo se defendería al empresario y al comprador de la maquinaria. “El productor puede elegir si compra algo nacional o importado según la calidad, el precio y la conveniencia, pero mientras exista fabricación nacional va a tener precios de referencia. El día que se terminen las cosechadoras o tractores nacionales -en ambos casos sólo queda una empresa de fabricación local- ya no va a existir manera de comparar valores de venta”.

La propuesta ya generó un efecto “contagio” en otras actividades que también se ven perjudicadas por la misma situación. Por ahora, desde el Ministerio de la Producción aseguran que seguirán trabajando con la idea de promover a las empresas locales y en los próximos días definirán el calendario anual para las reuniones de trabajo, que si la pandemia lo permite, se llevarán a cabo en el interior del país. Al mismo tiempo, los fabricantes de maquinaria agrícola esperarán que los gobiernos provinciales y sus legisladores impulsen la propuesta, para que la política de protección a la industria nacional sea ley y trascienda las medidas económicas que cada gobierno pueda impulsar.

Ámbito Financiero – Daniel Aprile