Miércoles, 27 Enero 2021 02:28

Guardianes de la tierra, exitosa experiencia que redujo el uso de agroquímicos

Diversificar la producción en un contexto agroecológico es una de las claves diseñadas por los hermanos Pedro Francisco y José Ferramondo en su establecimiento rural para reducir el uso de agroquímicos. Desde hace tiempo, cultivan soja no GMO y otros cultivos -rabanito, mostaza, centeno, vicia, maíz- que aportan eficiencia, sustentabilidad y rendimiento a un sistema que según ellos “ya está agotado”. “Considero que es hora de pensar en el bien común. Hay que cambiar la visión agroexportadora actual por una más sustentable que permita mayor protección ambiental con alta rentabilidad”, explicó Pedro Francisco Ferramondo (61) en diálogo con El ABC Rural. Su campo, está ubicado a orillas de la Ruta Provincial 32, a pocos metros del acceso a la localidad bonaerense de Arroyo Dulce y dentro del Partido de Pergamino. Allí cultiva unas 150 hectáreas, de las cuales 24 son arrendadas.

“Algunos creen que tenemos ideas raras. Lo cierto es que la visión de proteger el medio ambiente con la agricultura es mundial y en el país se empieza a consolidar muy lentamente“, insistió el ingeniero agrónomo, egresado por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario en 1984.

Fiel a sus ideales, Paco, como lo llaman en el pueblo, cree en la solidaridad, sosteniendo que es posible otra forma de hacer agricultura, siempre de la mano de un manejo amigable con el ecosistema.

La agricultura del mañana

“Estamos convencidos que en dos años vamos a terminar con el uso de agroquímicos en nuestro campo. Actualmente redujimos fuertemente las aplicaciones pero todavía nos falta un tramo”, dijo.

-¿Cuál fue el motivo que te encendió la llama de la agroecología en un campo donde se hace agricultura extensiva?

-Yo creo que tengo genética revolucionaria en la sangre (sonríe). Pero principalmente observo cómo la agricultura basada en agroquímicos está provocando daños a la salud y al ambiente. Debemos producir para alimentar al mundo, no para dañarlo.

-¿Creés que se afectó fuertemente el medioambiente con el advenimiento del monocultivo de soja?

-No me cabe la menor duda. Hicimos un desastre ambiental. Se perdió la flora y la fauna, además de la cantidad de bacterias benéficas que desaparecieron en el suelo. Creo que es hora de hacer mea culpa y comenzar a barajar de nuevo.

-Para iniciar este tipo de agricultura ¿cuál es el desafío principal del productor?

-Debe adaptarse y luchar contra el principal enemigo del sistema: las malezas. Para eso el primer elemento que tenemos a mano son los cultivos de cobertura. Su utilización reduce sistemáticamente la difusión de malezas.

Producción de soja no GMO

Desde hace cuatro años, la familia Ferramondo comenzó a producir soja no trangénica, pensando en los mercados demandantes a nivel mundial, pero por sobre toda las cosas, pensando en la protección de la salud humana en todos los sentidos.

“Gracias a un gran trabajo familiar, hoy contamos con variedades propias de soja que vamos a comercializar luego que el Instituto Nacional de Semillas (Inase) nos otorgue la propiedad intelectual”, sostuvo Ferramondo, quien ya tiene inscripta la variedad Manuela 448.

-¿En qué se basa una soja no GMO y qué la diferencia del cultivo tradicional?

-El paquete tecnológico utilizado con la soja no GMO difiere principalmente en la no utilización de glifosato durante el ciclo del cultivo. Esto implica un cambio en el sistema de producción. Si bien esto es algo que el productor no está acostumbrado a hacer, esta tendencia está cambiando impulsada por el surgimiento de malezas resistentes que obligan a tomar nuevas estrategias de manejo y control.

-¿Cómo surgió la idea del criadero y el desarrollo de semillas propias de soja no GMO?

-Como ingeniero agrónomo siempre me gustó el desafío de lo agroecológico. Por eso, conseguimos 300 gramos de semilla tradicional de soja no trangénica y con eso comenzamos el sueño en el año 2006. Al año siguiente procedimos a los cruzamientos, junto con un profesional amigo del Semillero Santa Rosa, y hasta hoy seguimos obteniendo nuevas variedades casi de manera artesanal.

Pensando en el semillero agroecológico

La primera variedad de soja no GMO, Manuela 448, ya fue inscripta por el Inase pero aún no cuenta con autorización para ser comercializada. El nombre de la empresa que encabeza el entrevistado, es Criadero y Semillero El Pikyllin, de Curamil S.A.

“Manuela 448 tuvo un desempeño muy importante en nuestros lotes. Incluso, este año, la estamos probando bajo riego, en el campo de un amigo”, informó.

“Se trata de una variedad de grupo 4.4 que mostró muy buenos rendimientos en años climáticamente buenos en el norte bonaerense, incluso igualando y superando a materiales de semilleros líderes. Además, el investigador tiene en desarrollo unas cuentas variedades más que estarán disponible en las próximas campañas.

“Manuela 448 es de hilo castaño claro, ideal para tofu o salsa de soja, con entrada en varios mercados del exterior”, anticipó. Por su parte, sostuvo que cuenta comercialmente con semillas de rabanito forrajero, trébol y centeno.

“El centeno es un arma muy eficiente ya que brinda gran cobertura al suelo y sus raíces producen sustancias alelopáticas que evitan el nacimiento de muchas especies de malezas”, aseguró.

Sin embargo, destacó que hay opciones de servicio para cada caso puntual. “Si el suelo está compactado, hay que implantar rabanito. Pero también la vicia permite aportar nitrógeno gratis que recibe gracias al aporte de las bacterias”, diagnosticó.

“Tenemos que aprender a comer”

Según Paco Ferramondo, la clave de la agricultura moderna tiene que estar basada en un principio agroalimentario. “Tenemos que labrar la tierra para darle de comer al mundo pero sin afectar el medio ambiente”, destaca. Además, sentenció que la base de una dieta equilibrada “coloca a los vegetales y los cereales en un lugar impensado hace unos años”.

“Cuando me casé en el año 1997 nuestra dieta en casa carecía de vegetales. Sin embargo nos fuimos dando cuenta de su importancia y a su vez nos preguntábamos por la procedencia de los vegetales. Es por eso que entendemos que debemos ir eliminando el uso de agrotóxicos en la agricultura, ya que hay alternativas para producir de manera sana”, manifestó.

-¿Creés que los países que demandan productos agropecuarios argentinos van a endurecer su política comercial exigiendo productos saludables? 

-Yo pienso que sí. Y ya lo estamos viendo con algunos productos agrícolas que no son aprobados por la Unión Europea. En cambio el mercado de soja no GMO, maíz no trangénico e incluso el mercado de carnes alternativas o carne vacuna certificada, va a tener un pago diferenciado por parte de nuestros compradores. Tenemos que apuntar a producir alimentos orgánicos para que el mercado nos pague el doble de lo que abona por un producto tradicional.

“Iniciamos el tránsito hacia un cambio de paradigma”

Orgulloso de ser parte del grupo de productores ambientalistas, Ferramondo cuenta que hay que basarse en nuevas prácticas agrícolas, donde el uso de agroquímicos debe reducirse hasta llegar a cero.

“En nuestro campo combatimos las malezas con la adopción de cultivos de servicio. Es una alternativa agroecológica que llegó para quedarse”, insistió.

El entrevistado cree que la agroecología no tiene vuelta atrás. “La agroecología llegó para quedarse. Su imposición será más lenta o más rápida, de acuerdo a las decisiones políticas. Pero ya es un hecho”, destaca con optimismo.

-¿Quiénes creés que están iniciando esa reconversión en el agro?

-La comenzamos los que siempre tuvimos ideales de cambio. Pero sin dudas los jóvenes están continuando con esta impronta. Hoy tenemos nuevos productores, que vencieron las ideas de generaciones anteriores, y se enfocan en el bienestar animal, la visión agroalimentaria y la eliminación de los agroquímicos en la agricultura moderna.

El ABC Rural – Lucas Mich