Martes, 26 Enero 2021 02:27

Sub-40. La joven del sector rural que ya influye desde la función pública

“Para mí, ir al campo representa bienestar, dejar el estrés de lado, me encanta el olor a bosta, el olor de los animales es algo que me transporta a momentos de felicidad porque siempre fue ese momento mágico, que relaciono con algo bueno y sano”. Quien suscribe estas palabras, cargadas de sensaciones y emoción, es Thea Beláustegui, una joven de 32 años, correntina, que lleva en la sangre el legado de su abuelo, y guarda con especial aprecio aquellos días de niña entre caballos, vacas y ovejas, pero también el de su padre, Luis, un ingeniero civil que también decidió escuchar el llamado de sangre y hoy se dedica a la actividad rural. La familia se completa con Matilde “Pelusa”, su madre, y su hermano Federico, ingeniero agrónomo.

Ayer, hoy y siempre, los jóvenes esperan cumplir los 18 años para muchas cosas. Thea los esperó con ansiedad porque era el “santo y seña” para ingresar al Ateneo de la Sociedad Rural de Corrientes (uno de los fundadores de ese ateneo fue su hermano), donde llegó a ser vicepresidenta en 2010-2011.

Fue la única mujer en la primera Mesa coordinadora de la Juventud CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) en 2013, luego fue convocada por la comisión directiva de la Sociedad Rural de Corrientes hasta que el intendente de Corrientes, Eduardo Tassano, la convocó en 2018 a participar de su gestión como Subsecretaria de PyMES e Industrias. Además, trabaja apoyando a las mujeres rurales.

¿Por qué participar? “Siempre cuento que para mí el Ateneo me formó más que la facultad casi, hoy, para ser un profesional exitoso necesita desarrollar habilidades de inteligencia emocional y el ateneo es un lugar de formación dirigencial pero también de formación personal, liderazgo, y en mi caso una escuela para aprender a decir las cosas, debatir o intercambiar ideas”, contó Beláustegui. Y agregó: “Por eso, siempre recomiendo e invito a participar de estos grupos, en mi caso coincidió justo con el año 2008, un año fuerte para toda la ruralidad (N de la R: rechazo de la ruralidad y parte de la ciudadanía a la Resolución 125)”.

La comunicación

Una de las tareas que realizó en su etapa de ateneísta y en su paso por la Sociedad Rural correntina fue el manejo de redes. Pero no fue sencillo convencer (ni para ella ni para otros jóvenes) a los dirigentes que estaban de la importancia de tener redes sociales y “alimentarlas” con información, datos, fotos, anécdotas. Hoy (más en un año 2020 “pandémico y encuarentenado”) una de las principales fuentes de información (a veces también desinformación) son las redes sociales.

“Yo era muy chica cuando fue lo de las retenciones móviles pero una de las cosas que nosotros veíamos como jóvenes era que la sociedad no tenía ni idea de lo que se hacía en el campo”, contó Beláustegui. Y se explayó: “Antes los mayores eran reacios a tener un twitter, facebook o instagram, pero después se dieron cuenta que teníamos ganas de trabajar, que era importante y empezamos a hacer bastante ruido”.

“Por ahí, el que no está en el tema puede ser que se ponga de un lado por el miedo, yo soy una persona que hablo, no intento cambiarle la cabeza a nadie pero sí comparto la información que tengo y lo que he vivido”, contó Beláustegui.

Una de las cosas que lamenta la joven funcionaria correntina es que “por dos o tres (que hacen las cosas mal) se marca a todos los productores agropecuarios”.

Sin ir más lejos, cita el caso de los incendios forestales. “La mayoría de los productores son víctima, no culpables ni responsables, entonces, que pongan un cartel en la rural que diga que somos los dueños del fuego, es demasiado, quizás la visión de 2008 ha cambiado para algunas personas, pero se han ido metiendo otras cosas que antes no estaban, todo el tiempo aparecen cosas nuevas”, dijo Beláustegui, para quien, “siempre tenemos que estar defendiendo o dando nuestra información, porque si nosotros no nos ocupamos de dar nuestra visión la gente va a sacar sus conclusiones”.

Rol de los jóvenes

Como en otros sectores, en el campo también se está dando un quiebre con el ingreso de los jóvenes nativos digitales, aquellos que, al menos pasada su niñez ya tenían acceso a teléfonos inteligentes y redes sociales, y los que tienen más de 40-45 años que nacieron en una era analógica y tuvieron que adaptarse al cambio.

“Creo que la entrada de tantos jóvenes con otra mentalidad, con otros intereses, por ejemplo, en cuestiones ambientales, va a permitir cambiar la forma de producir, son cosas que antes no se veían porque formaban parte de otra época”, relató Beláustegui.

Para la joven, “el cambio lleva tiempo, pero todos los productores que conozco escuchan a sus hijos, los mayores escuchan a los jóvenes, y desde cada profesión venimos a aportar nuestro granito de arena”. Y agregó: “Venimos para hacer cambios, evolución y siempre trabajando en equipo con los mayores, nosotros tenemos las nuevas formas de hacer las cosas, innovadoras, más eficientes a veces, saber tecnológico, pero ellos tienen la experiencia, que valoramos y apreciamos”.

Por eso, para Beláustegui, lo que viene es “trabajo en equipo para hacer una mejor producción agropecuaria que sea responsable social y ambientalmente”.

Involucrarse

Licenciada en Administración de empresas, Beláustegui está terminando una maestría en empresas familiares. “Mi mama siempre me decía ´si no estás vos va a estar otro y quizás no tenga tus mismas intensiones´, por eso, por más que no tengo militancia política, y quizás no lo hubiera imaginado, acepté el cargo, porque soy una persona comprometida con el país, defensora de las causas justas, muy responsable con los recursos del Estado, tengo ganas de hacer cosas y trabajar llevar a Corrientes a un lugar mejor, quizás suena muy romántico, pero trabajo por eso”.

“Sueño con una política más sana, comprometida y de trabajo en equipo, ni el Estado ni los privados y las instituciones pueden solos”, selló Beláustegui la entrevista.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda