Viernes, 22 Enero 2021 02:28

Se alarga crisis de una cerealera y complica el concurso de Vicentin

Inhabilitada para operar a pedido del Banco Central desde diciembre, la crisis de Díaz & Forti, cerealera del grupo Olio, se alarga y empieza a generarle dificultades al concurso de Vicentin. Por eso, esta empresa ya está tramando un plan B, por si esa suspensión sigue prolongándose. El año pasado, Díaz & Forti se convirtió en el pulmón operativo de Vicentin: perteneciente a uno de los principales jugadores del complejo agroexportador de Santa Fe que cobró relevancia tras el default del gigante cerelaero, controla sus plantas de San Lorenzo y Ricardone desde el inicio de su convocatoria de acreedores.

Un "salvavidas" que le permitió a Vicentin, que defaulteó en diciembre de 2019 y entró en concurso en febrero del año pasado, conseguir liquidez, con una entrada de aproximadamente u$s 5,67 millones por mes. Aunque el acuerdo incluye la gestión de ambos complejos, sólo el de San Lorenzo permaneció activo, con una molienda de soja cercana a 300.000 toneladas mensuales.

Sin embargo, la operación de Díaz & Forti se complicó en diciembre, cuando fue suspendida por un reclamo de una liquidación de divisas por u$s 450 millones.

El Banco Central le ordenó a la Dirección General de Aduanas "no dar curso" a sus pedidos de despacho y embarques de granos. Desde entonces, se encuentra exluida del Registro Único de Operadores de la Cadena Agroindustrial (RUCA). Según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, "la baja de la firma actora del RUCA es consecuencia de la sanción que emitió el Central".

El panorama se agravó con las idas y vueltas por una cautelar aprobada y, luego, desestimada, por el Juzgado Contencioso Administrativo Federal 1. "La misma autoridad que dio luz verde para retomar la actividad la rechazó después. Solo pudimos operar cinco días hábiles", aseguraron desde Olio.

A ello, se sumó la inhabilitación temporal, por parte de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), como operadora del mercado de granos, "hasta tanto cesen las causas que dieron origen a las medidas adoptadas por las autoridades de aplicación".

Tras cumplirse casi dos meses desde el comienzo del conflicto, Díaz & Forti aguarda ahora una respuesta por el recurso de amparo que presentó. "Esperamos que se revierta la decisión. Pero la feria judicial traba la definición y los tiempos se alargan. Lo más probable es que tengamos noticias a comienzos de febrero", explicaron desde la empresa.

Vicentin confía en que se regularizará la situación pronto. Pero, a sólo 10 días de que finalice el contrato de fasón autorizado por Fabián Lorenzini, el juez de Reconquista que lleva su concurso, y sin novedades en la causa, la cerealera evalúa alternativas.

Acaba de firmar un acuerdo con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), uno de sus principales acreedores comerciales, con una deuda cercana a $ 5425 millones, según precisó la sindicatura en su último informe. En este caso, la capacidad de procesamiento con la entidad, que nuclea a 60 cooperativas de todo el país, será de casi 200.000 toneladas mensuales. 

Además, hay otros dos fasones en carpeta que aún no se cerraron, pero que se están negociando. "Se trata de acuerdos potenciales, son dos posibilidades que se analizan. Igualmente, la prioridad la tiene Díaz & Forti, con quien actualmente hay un contrato vigente. Su situación nos excede. Pero estamos atentos a cómo evoluciona", señalaron en Vicentin. Aclararon que "la capacidad de crushing está garantizada".

Desde Díaz & Forti, aseguraron que los pagos del fasón están al día. "Pese a todo, cumplimos con los compromisos contractuales y abonamos la cuota de enero, como si estuviésemos operativos, un monto de u$s 5,67 millones (315.000 toneladas a u$s 18)", informaron.

"Es importante destacar que la situación descripta no generó incumplimientos por parte del cliente, que a la fecha aún se encuentra a la espera de la resolución de la cuestión. Se cobraron todas las facturas emitidas por los servicios prestados", confirmaron desde Vicentin.

Las expectativas de Vicentin se centran en torno a las cosechas de maíz y soja. Según un "informe de evolución" que la cerealera realizó respecto del período comprendido entre el 1° de noviembre y el 31 de diciembre de 2020, y dio a conocer esta semana, la molienda, en los últimos dos meses del año, alcanzó aproximadamente las 425.000 toneladas, con una facturación de alrededor de u$s 8,38 millones.

"Se esperaba un volumen mayor, que se vio afectado por el paro del sindicato aceitero", argumentó el reporte.

El documento informó que, en el último bimestre de 2020, Vicentin registró ingresos por más de u$s 10 millones, "gracias a las operaciones de fasón y el almacenaje de granos", lo que "permite transitar un camino hacia la resolución concursal con una sólida posición de caja", que finalizó el año con un resultado positivo de u$s 976.000.

En la presentación de su concurso, la empresa declaró un pasivo que roza los $ 100.000 millones.

El Cronista – Agustina Devincenzi