Miércoles, 13 Enero 2021 02:29

Tensión de Argentina con Brasil por la decisión de habilitar la compra de trigo con arancel 0 fuera del Mercosur

RÍO DE JA NEIRO.– el trabajoso buen entendimiento que habían alcanzado el gobierno argentino y la administración de Jair Bolsonaro volvió a quedar empañado. Las desavenencias, esta vez, no tienen que ver con diferencias políticas, sino con una decisión estrictamente comercial que generó un fuerte malestar en la embajada argentina en Brasilia. El gobierno brasileño reglamentó un decreto que autoriza de forma permanente una cuota de importación mínima de 750.000 toneladas de trigo en grano libre de aranceles para países ajenos al Mercosur. La decisión perjudica directamente a la Argentina, el mayor proveedor de trigo a Brasil.

El decreto 10.557, que lleva la firma, entre otros, del presidente brasileño, Jair Bolsonaro; del ministro de Economía, Paulo Guedes, y de la ministra de Agricultura, Tereza Cristina, institucionaliza algo que en la práctica ya venía sucediendo desde 2019, cuando Brasil comenzó a importar una cuota extra de trigo fuera del Mercosur.

El malestar en la embajada que conduce Daniel Scioli se debe a que la cuota, antes considerada excepcional, quedó ahora institucionalizada. Se estableció que 750.000 toneladas del cereal que lleguen fuera del Mercosur no deberán pagar el arancel de 10,5%, decisión que podría profundizar la disminución de la participación argentina en las importaciones de trigo a Brasil y favorecer a otros exportadores del grano, como Estados Unidos, Rusia o Canadá.

“Expreso mi profunda preocupación y rechazo por el decreto 10.557 de la República de Brasil”, dijo Scioli la noche del domingo. “Cabe recordar que el trigo representa el 15% del monto total de nuestras exportaciones a Brasil, y es uno de los tres principales productos exportados”, agregó el embajador, que sorprendió por el tono de su mensaje en redes sociales.

Scioli se reunió ayer con Pedro Miguel da Costa y Silva, secretario de Relaciones Bilaterales y Negociaciones en las Américas de Itamaraty, para tratar el decreto, pero enfrente encontró una postura inflexible. La determinación brasileña, explicaron en Itamaraty, responde a un compromiso que Brasil había asumido antes de la creación del Mercosur, y que había sido reclamado por Donald Trump a Bolsonaro en marzo de 2019, cuando el brasileño lo visitó en Washington. Si bien la eliminación de arancel para esa cuota no es exclusiva para Estados Unidos, es el país que más saca ventaja con la decisión debido a la competitividad de su trigo.

“Es un tema que ya era ampliamente conocido por las autoridades argentinas, desde la época de (Mauricio) Macri. La cuota tiene que ver con nuestras relaciones con Estados Unidos en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio”, explicó a Da Costa y Silva, LA NACION quien destacó que la Argentina conserva el papel de mayor exportador de trigo a Brasil. En el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño explicaron que la no implementación de la cuota le generaba al país problemas con Estados Unidos.

Pese a que la Argentina mantuvo ampliamente en 2020 su lugar como principal origen de las importaciones brasileñas de trigo, entre 2019 y el año pasado, la participación cayó tanto de manera relativa como absoluta. El país pasó de vender 5,4 millones de toneladas (cerca del 83% de lo que importó Brasil) a 4,3 millones (aproximadamente el 74%), según datos de la Asociación Brasileña de la Industria de Trigo (Abitrigo). En el mismo lapso, Estados Unidos ganó terreno como vendedor, al pasar de 350 mil toneladas vendidas a 622 mil. También creció la participación de Canadá, y Brasil empezó a comprarle trigo a Rusia.

El decreto del gobierno de Bolsonaro se encuadra, además, en lo que fuentes de Itamaraty definen como una “visión diferente” respecto de la Argentina sobre el rumbo que debe tomar el Mercosur, buscando flexibilizarse al alcanzar acuerdos con nuevos mercados.

Aunque la relación política se haya recompuesto parcialmente a partir de la llegada de Scioli a Brasilia, en un proceso que culminó con el primer diálogo entre Alberto Fernández y Bolsonaro, los desacuerdos comerciales aparecen más difíciles de zanjar. Fuentes diplomáticas argentinas aseguraban ayer que la decisión brasileña “daña en su espíritu” al bloque Mercosur.

Rubens Barbosa, presidente de Abitrigo y exembajador en Washington, dijo a que el decreto la nacion “no es contra la Argentina ni contra nadie”, sino que se trata de cumplir una obligación que Brasil había contraído.

Aunque opinó que la medida no busca perjudicar ni favorecer directamente a ningún país, el jefe de la Abitrigo explicó que la industria brasileña tiene miedo de que la Argentina no pueda cumplir el papel que tenía en el pasado como proveedor de trigo tanto por una mala cosecha como por problemas políticos.

La Nación - Marcelo Silva de Sousa