Lunes, 04 Enero 2021 02:27

Con tecnología y fierros de punta, un productor afina el manejo en el sur cordobés

“Un día de este último otoño, Mauro entró a un lote de 160 hectáreas que habíamos cosechado 15 días antes y la pantalla de su celular mostraba una pequeña zona verde. Como tenía la geo posición del verde, fue directo hasta allí y se encontró con que estaba creciendo un reducido manchón de maleza, de no más de 30 metros cuadrados, con plántulas muy pequeñas, digamos 2 a 3 centímetros de diámetro, pero la imagen llegaba clara al receptor. Entonces, con la pulverizadora se hizo el control solo en ese lugar", cuenta Sergio Lerda, productor en Etruria, un pueblo de 4.500 habitantes 54 kilómetros al sur de Villa María.

Para Lerda esta tecnología y forma de manejo, con uso de imágenes satelitales a 15 días de la cosecha, es una excelente herramienta para la producción, la reducción de costos y la protección del ambiente. Mauro es el técnico encargado del área de producción de la empresa.

“La imagen satelital recibida cada 4 días de todos los campos que la empresa trabaja, es un servicio que he contratado”, consigna Lerda. “La imagen determina la situación real de cada lote, y nos permite conocer, por ejemplo, el índice verde de los cultivos para evaluar antes de la cosecha que variedades o campos responden potencialmente mejor que otros, como muchas otras cosas", destaca.

A esto último se le anexa un programa de manejo por lote, en el que observan el 100% de lo realizado con fechas, cantidades de insumos, híbridos o variedades sembradas, ataques de insectos, enfermedades, porcentajes de emergencia y avance de desarrollo de los cultivos como así también las máquinas utilizadas en cada una de las labores.

Toda esta información y mucha otra, también se ve en los celulares, y es por ello que cuando entran a cada lote el programa geo posiciona y ofrece dicha información con la última imagen satelital disponible del lote. A partir de allí, el técnico comienza a cargar al sistema lo que ve en esa visita y si por ejemplo, tiene que realizar una receta fitosanitaria para el pulverizador, lo hace en ese mismo momento y se lo envía al celular del aplicador.

“Este recurso junto a la telemetría de las cosechadoras, más allá del mapeo, es una ayuda interesante que hace muchos años atrás parecía algo inalcanzable. Pero ahora al mismo tiempo que las dos cosechadoras Case trabajan en mi computadora o el celular, en mi oficina o donde sea, voy viendo su desempeño”, asegura.

Este año le paso que las dos trillaban en el mismo lote pero una de ellas trabajaba con mayor cantidad de vueltas en su rotor. Ante esta situación, si no hay en el lugar de trabajo buena señal en el celular, se puede enviar un mensaje al operador a través de la computadora en la cosechadora. “Vas con muchas vueltas en el rotor”, le dijo Lerda. Incluso se pueden bajar las vueltas del rotor desde la computadora y sin informar al operador.

“Este sistema de trabajo me permite conocer desde mi escritorio la velocidad de avance, horas de cosecha, consumos de combustible, regulación de las máquinas, en definitiva, todo lo que el operador ve en la computadora de la máquina. Con esta tecnología, luego de avaluar el mapa de rendimiento obtenido, le puedo enviar al tractor que va a sembrar detrás de la cosechadora, un mapa donde determina densidades y fertilizaciones en cada lugar del lote. Y con las máquinas marchando se hacen los ajustes necesarios”, precisa Lerda.

La señal de telemetría en general no tiene problema de comunicación, es decir funciona aún en lugares donde es muy acotada la señal de celular. Pero, si la máquina no tuviera señal alguna, la computadora de la cosechadora guarda los datos para trasmitirlos en el momento que la tenga, todo de una vez.

Sembradoras

"Otra tecnología de alto nivel que incorporamos son las cuatro sembradoras Agrometal de 12,6 metros de ancho de labor, tres módulos de siembra, tiro de punta y con una excelente capacidad de tolva que hoy en el mercado de sembradoras de este estilo no lo he visto", asegura Lerda.

Una de estas unidades es para siembra monograno, con mandos eléctricos homologados por la marca y una precisión en el planteo que resulta admirable. Todo se comanda desde la cabina del tractor donde se tienen dos pantallas táctiles de 14 pulgadas cada una. En una de esas pantallas el operador calibra la dosificación de semilla y fertilizante y puede hacer que las mismas cambien a cada metro que siembre sin tener que parar de realizar el trabajo. Esta herramienta es utilizada para optimizar los insumos y ser más productivo por ambientes, haciendo el sistema más sustentable. También automáticamente uno o más surcos dejan de sembrar donde el implemento ya lo ha realizado, con el objeto de no superponer pasadas.

“Las otras tres unidades Agrometal son las que utilizamos para la siembra de soja. En este caso nos hemos inclinado por máquinas de 35 cuerpos separados a 35 cm cada uno, tres módulos de siembra y una capacidad de tolva de 6.500 kilos que nos permite sembrar 200 hectáreas en 24 horas de trabajo con solo dos cargas de semilla. La elección de la marca se debe al servicio post venta y ágil provisión de repuestos que brindan sus concesionarios. Y por el lado del producto, nos atrajo su fortaleza y durabilidad aún ante condiciones difíciles de trabajo lo cual conduce a conservar en el tiempo su valor de reventa”, explica el productor.

Lerda cuenta que con cada tractor New Holland, antes de comenzar la siembra, se recorre el perímetro del área a fin de que se posicione. A partir del año que viene esto se va hacer en la oficina y se lo van a incorporar a la computadora del tractor para disminuir los tiempos de siembra.

A partir de allí, se le pide que vaya de un punto definido a otro del lote y que luego de la vuelta, entre de nuevo al cuadro de trabajo y a tantos metros desde donde salió, que es el ancho de la sembradora, también que en las cabeceras levante la máquina mediante los hidráulicos, para que luego de girar la baje nuevamente y siga sembrando. Otra cosa que se le ordena es que haga los cambios de marcha que sean necesarios. Es decir, están usando piloto automático y giro en punta o cabecera. En verdad la tecnología ofrece todo el tiempo más prestaciones y las mejoras nunca terminan.

“Los cultivos que sembramos son soja, maíz, maní, sorgo y trigo. También en invierno hacemos reposición de nutrientes, luego de la gruesa, con anticipación de alguna lluvia para que se incorpore con el objeto de que en primavera en la siembra ya estén los mismos disponibles”, señala.

Hace 17 años que Lerda está al frente de la empresa y siembra aproximadamente 3.100 hectáreas de maíz, y 2.200 de soja. Recuerda que los inicios fueron con el apoyo de su padre, quien impulsó a sus 5 hijos, cuatro varones y una mujer a que cada uno tuviera su propia empresa, una manera de evitar eventuales desentendidos entre hermanos y mantener siempre la familia unida. Y así lo hicieron. Hoy siempre juntos, buscan nuevas metas, impulsando a las nuevas generaciones a que tengan su propia empresa y sigan incursionando en la actividad.

“Mis bisabuelos llegaron desde Italia y arrancaron con la ganadería, negocio que siguieron los abuelos apuntando al ciclo completo. Luego mi padre se dedicó primero a una producción mixta que con el tiempo llevo solo a agricultura. Hoy la familia continúa con 95% agricultura y 5% ganadería en 21.300 hectáreas, entre propias y alquiladas en distintas zonas de la provincia de Córdoba, Santiago del Estero y San Luis. Ocupando entre las cinco empresas a 67 personas de la localidad y zona”, precisa.

Para Lerda, ahora el productor agropecuario es un empresario, quien no solo debe enfocarse en la producción sino también en el control financiero de la empresa a través de contadores y administraciones de empresas agropecuarias que le permitan definir inversiones a corto, mediano y largo plazo, manejando siempre flujos de fondos a más de cuatro años para adelante con la finalidad de determinar con mucha precisión en que realizar dichas inversiones.

“En realidad, el campo no es solo un cultivo como a veces se cree, es una simbiosis entre el humano y el ambiente, donde como siempre digo hay que recorrer los lotes como si uno fuera un médico clínico, solo que el paciente no habla y es necesario entender lo que nos quiere decir y para ello hay que hacerlo de lunes a lunes, con tareas por realizar en todo momento, debido a que la naturaleza nos va marcando el rumbo y uno tiene que actuar sujeto a ella”, concluye Lerda.

Clarín – Juan B. Raggio