Lunes, 28 Diciembre 2020 02:27

Llegó la bolillera: siete claves para no fallar en el control

Desde Aapresid alertaron que ya se registraron los primeros ataques de oruga bolillera en lotes de soja del centro del país y zona Núcleo, y brindaron siete recomendaciones para no fallar en el monitoreo y control de esta plaga. 1-Observar brotes terminales: un ligero plegado de los mismos puede indicar presencia de larvas. Tomar 10 plantas al azar (no contiguas) en 4 zonas del lote y determinar el % de plantas con larvas.

2- Detectar presencia de huevos: se ven a simple vista. Son blanquecinos, estriados e individuales. Están en brotes terminales.

3- ¿Huevos? ¡No apurarse a controlar!: mientras no haya cortes de brotes y tallos tiernos conviene no apurase, aun con presencia de huevos. Tratamientos sobre huevos recién colocados frecuentemente requerirán de otra aplicación a los 8-15 días.

4- El control de larvas no expuestas (dentro de los folíolos) deberá basarse en el uso de insecticidas de acción translaminar, o bien sistémica.

5- Tener en cuenta que si la soja está muy chica (V2-3) la residualidad del insecticida será mínima o menor a la esperada, independientemente del insecticida seleccionado.

6- Si la soja está en estado posterior a V3 conviene usar insecticidas de largo poder residual y protectores de la fauna benéfica, de acción translaminar y con sistemia de tallos a brotes. Es el caso del grupo de insecticidas de las Diamidas antranílicas. Se recomiendan aplicaciones a partir de V4 a fin de no resignar residualidad por aplicaciones en soja con escasa área foliar.

7- El éxito de control depende de la buena calidad de aplicación. En bolillera, esto es gotas chicas y protegidas con adyuvantes, que permitan lograr buena cobertura y penetración.

De qué hablamos cuando hablamos de bolillera

En la región Pampeana la «isoca Bolillera» (H. gelotopoeon) puede presentar entre 3 y 5 generaciones anuales. La primera generación en arveja, garbanzo, vicia, alfalfa u otras hospederas y posteriormente en soja, donde transcurren las siguientes generaciones antes de empupar para pasar el invierno.

Los adultos depositan sus huevos en forma aislada con preferencia en los pequeños brotes terminales de soja. Son de color blanco perlado, globosos y ligeramente achatados con estrías longitudinales de polo a polo. Su tamaño es de 0,5 a 1 mm, visibles a simple vista. Las estrías, como nervaduras salientes pueden apreciarse con la ayuda de una lupa de mano. Su detección es clave para a la toma de decisiones. Recordar que ante la presencia de larvas dentro de los brotes en simultaneo con presencia significativa de huevos conviene demorar la aplicación. Esperar la eclosión de los huevos evitará repetir tratamientos.

Finalizado el período de huevos de 7 a 10 días, nacen las larvitas de bolillera de 1 mm de longitud y color oscuro. En los dos primeros estadios permanece en el interior de los folíolos de soja, a los que pliega con tela sin terminar de cerrarlo, a diferencia del capullo más apretado que realiza el barrenador de los brotes Epinotia aporema.

Las larvas presentan 5 estadios y al final de su período larval alcanzan un tamaño entre 35 y 45 mm, el cual se desarrolla entre 15 y 25 días según temperaturas, empupa en suelo y completa su ciclo en alrededor de 40-45 días.

El color de las larvas pequeñas es pardo-grisáceo oscuro, mientras que las larvas más desarrolladas presentan una coloración general que varía según el alimento que estén consumiendo. En todos los casos el cuerpo presenta dos franjas anchas blanco-amarillentas en sus costados, aunque esta no es una característica determinante.

Las características que permiten identificar fácilmente a esta especie de lepidóptero en su estado larval es la presencia de segmentos abdominales bien marcados y con pequeñas verrugas con pelos cortos, no densos, gruesos y bien visibles. Estas verrugas dan a la larva su aspecto rugoso, así como el grosor de su cuerpo, de apariencia robusta. El último segmento abdominal termina en ángulo, es decir en un plano inclinado.

Los daños

Los daños en soja son variados según el estado de desarrollo del cultivo. En estados tempranos de la implantación los daños se dan a partir de la primera hoja unifoliolada y/o trifoliolada. En general son leves producto de la escasa capacidad de ingesta de las larvas. Solo cuando hay «larvas preexistentes» en soja guacha, lotes de alfalfa, arveja o garbanzo, los daños pueden verse antes de V2.

En los primeros dos estadios larvales los daños leves o moderados, pero conforme crecen aumentan su ingesta y cortan pecíolos y tallos tiernos, a veces con importante impacto sobre el cultivo. Los cortes se producen por encima de los cotiledones y a distintas alturas según el desarrollo de la soja. Esto la diferencia de otras cortadoras que cortan por debajo de los cotiledones, al ras del suelo. En estadios más avanzados actúa como defoliadora, aunque su capacidad de ingesta es menor.

Pero el mayor daño se produce en estadios reproductivos de soja, al cortar los pedúnculos que sostienen las inflorescencias. Entre R3 y R4 se alimentan de vainas, y en R5 consumen los granos.

Clarín