Lunes, 21 Diciembre 2020 02:29

Si la sequía no se agrava. Granos y dólares: la cosecha aportaría 18% más, unos US$ 4.600 millones

El rol “esencial” que la agroindustria sostuvo en este difícil 2020 para “la salud de la economía argentina”, sobreviviría el año que viene. Incluso llegaría un aporte adicional de 4.600 millones de dólares, un 18% más que los 26.386 millones de dólares en granos y subproductos que se generaron en el ciclo anterior. La cuenta, que se haría realidad con la cosecha en otoño, sumaría 31.077 millones de dólares, entre materias primas agrícolas y derivados. Ese escenario es el que estima Juan Manuel Garzón, economista de la Fundación Mediterránea, como el más probable a pesar de la sequía que ya afectó al trigo y compromete especialmente los lotes sembrados con soja y maíz.

El temor por la falta de humedad en los momentos clave –la siembra y el denominado período crítico para la definición de rindes, que en nuestro país sucede alrededor de enero- no ha desaparecido, pero las lluvias aun “a cuentagotas” de las últimas semanas, han disipado los mayores miedos. Hacia adelante hay un pronóstico general de año Niña -el nombre meteorológico de la sequía- pero “leve o moderada”.

precios soja trigo maiz girasol 

Mientras está terminando la cosecha de cultivos de invierno (trigo, cebada, especialmente), y avanza la siembra de los granos de verano (soja y maíz, fundamentalmente) con estos productos agrícolas y sus principales derivados industriales (harinas, aceites) se va armando la base de las exportaciones argentinas.

Ese panorama productivo está avalado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Bolsa de Comercio de Rosario, cuyos especialistas sostienen que el área sembrada con los dos principales cultivos de verano (maíz y soja) se mantendría con pocos cambios en esta campaña 2020/21, respecto de la previa.

Entonces, si el cuadro climático no se agrava, se podrían aprovechar los muy buenos precios internacionales que se presentan. Por caso, el viernes la soja cotizó alrededor de los 450 dólares por tonelada en Chicago, el mercado de referencia internacional, y el maíz y el trigo acompañan estos niveles de precios que no se veían tan altos desde 2014. Si bien en la Argentina hay que descontar retenciones y el tipo de cambio es otro factor condicionante, aunque no lleguen plenas al bolsillo de los productores, es dinero que ingresa a la economía, aunque por esas dos variables más al Estado que a los privados.

De cualquier manera, “será crucial el aporte de los agro dólares a las exportaciones de 2021, más pendientes que nunca de los precios y el clima”, sintetiza Garzón, ponderando “el rally alcista de setiembre y octubre en los precios internacionales de las commodities agrícolas, que se sostuvo en noviembre y diciembre”.

Ahora habrá que ver cómo evoluciona la campaña sudamericana, con foco en Brasil, el principal productor mundial de soja y segundo en maíz, que parece estar más afectado que Argentina.

Así, “los principales granos que exporta el país cotizan actualmente muy bien y los mercados de futuros sugieren que estos valores se mantendrían en niveles altos en el 2021”, augura el economista cordobés.

Garzón estimó distintos escenarios de volúmenes y precios medios, en un mercado mundial que converge a una situación de existencias más estrechas, para llegar a la conclusión que "las exportaciones de granos y principales derivados industriales en el 2021 aportarían un flujo de divisas de entre 25.891 y 36.724 millones de dólares".

Explica que "los mejores escenarios para Argentina serían aquellos que combinan los mejores resultados productivos con los mejores precios. Lamentablemente estos escenarios lucen poco probables: para que se den, la sequía debería dañar bastante a la producción de Brasil, y de esa forma presionar los precios internacionales, mientras que el clima debería acompañar muy bien la producción de Argentina".

El número final dependerá de la evolución del clima y de los precios: los US$ 31.077 millones totales, con un adicional de US$ 4.689 millones son los promedios esperados.

Clarín – Mauricio Bártoli