Lunes, 21 Diciembre 2020 02:27

"Es difícil que Vicentin pueda hacer una oferta seria siendo sólo prestadora de servicios"

A poco más de un año del “estrés financiero” de Vicentin, el juez que entiende en el concurso de acreedores, Fabián Lorenzini, dio un giro respecto de la postura que mantuvo durante todo el año y decidió la intervención de la empresa. Además, le pidió al gobierno provincial, sin éxito, que designe un subinterventor. El economista Sergio Arelovich, veedor judicial en el concurso de la agroexportadora, analizó esa decisión y expresó su preocupación por el futuro del proceso.

El juez Lorenzini intentó justificar su brusco cambio, explicándolo como la resolución del pedido de intervención y desplazamiento del directorio que en su momento había realizado la provincia. Pedido que él mismo había “dormido” derivándolo a una vía incidental. En diálogo con el programa radial La Banda Cambiaria, Arelovich recordó que cuando el magistrado bloqueó el intento de intervención nacional del 8 de junio y, posteriormente, el llamado “Plan Perotti”, no hubo demasiada insistencia por parte de los poderes públicos. Así, la administración de Vicentin siguió a cargo de todo el proceso, más allá del cambio de directorio que se produjo a mediados de octubre.

“La mirada del juez es que su resolución hizo lugar a las dos objeciones fundamentales que realizó la Inspección General de Personas Jurídicas de Santa Fe: primero la necesidad de un interventor y, segundo, que quienes habían administrado no podían seguir haciéndolo. Pero lo cierto es que hay una continuidad, el presidente actual es un hombre que trabajó más de 30 años en Vicentin, fue el síndico y contador”, señaló el veedor.

En el medio, “ocurrieron transformaciones importantes”, como apuntó el economista. Vicentin dejó de exportar, inhibida por la situación concursal, y otros ocuparon ese lugar. “Fundamentalmente su socio estratégico, Oleaginosas Moreno, que compartía la propiedad de Renova en partes iguales hasta que Vicentin enajenó parte del capital accionario”, recordó. Otra cuota de mercado que dejó de trabajar la empresa “fue en parte asistida por un acuerdo con otra empresa, Díaz y Forti, que fue suspendida hace unos días por el Banco Central, porque debía liquidaciones por operaciones de exportación superiores a los u$s 450 millones, una cifra algo inferior a todo lo que lleva exportado durante todo este año”.

En el medio del tremendo problema económico que tiene la agroexportadora, “lo único que está haciendo ahora es proveer servicios de fasoneo”. Es decir que “se transformó en una prestadora de servicios, con un conjunto de ingresos que le permiten más o menos administrar el pago de sueldos y costos fijos pero que de ninguna manera le permite construir una propuesta para cancelar los más de $ 100.000 millones que le debe a los acreedores”.

Al mismo tiempo, su socio estratégico, Oleaginosas Moreno, duplicó las exportaciones del año pasado merced a “un desplazamiento del mercado”.

Todo esto deja a Vicentin en “una situación muy preocupante”, de la que es difícil recuperar “por más que haya plata”, ya que “depende de dónde está depositada la confianza”.

“Vicentin está en condiciones de competencia pero no se puede pensar en un proceso de salida del concurso, esto es practicando una oferta aceptable para los acreedores, siendo una empresa de servicios”, señaló.

Y concluyó: “Tiene que volver a ser originadora, volver a comprar granos y no solamente prestar servicios. Pero para comprar granos, si no tenés la plata, tenés que tener la confianza de los productores, que en este momento es igual a cero, como consecuencia de lo que pasó en el proceso de concurso”.

Memoria y balance

“La tradición y las normas en materia concursal en Argentina derivan en que el 75% de los concursos terminen en quiebra”, señaló el economista Sergio Arelovich. Consideró necesario, en ese sentido, atender los marcadores que previamente permitan identificar situaciones de crisis.

En el caso de Vicentin explicó que “hace un año la empresa planteó que tenía un estrés financiero, y la verdad es que, mirando el balance tardíamente presentado el 31 de octubre de 2019, queda claro es que la empresa no tiene un problema financiero sino económico, ya que los pasivos superan a los activos”, explicó.

En ese punto, “la pregunta es si la insolvencia nació repentinamente en 2019 o nació antes y no estaba exteriorizada”. Es la sospecha que surge de la comparación entre los balances de 2019 con 2018, y los estados contables presentados con el pedido de concurso.

La Capital (Rosario)