Lunes, 21 Diciembre 2020 02:26

En 2022, se destetarían 500 mil terneros menos

El registro más reciente de stock ganadero en la Argentina proviene de los datos de la primera campaña de vacunación contra la aftosa, realizada en el otoño último. Según estas cifras, el número de terneros era de 15,24 millones de animales, 139 mil menos que la primera campaña de 2019. A diciembre del año pasado y según la nueva metodología de cálculo del stock ganadero nacional, el dato oficial reflejaba un aumento de 112 mil terneros. De cualquier manera, puede afirmarse que este último destete (2020) fue el más alto de la historia, calculándose que el destete 2021 –terneros hoy al pie de la madre– será entre dos y tres por ciento inferior al anterior.

Esto se debe al menor número de vientres expuestos a servicio, por la importante caída de la preñez y por la elevada faena de vacas preñadas que se dio en 2019.

La preñez de la primavera 2020 no vendría mejor: en gran parte del país los vientres están recibiendo servicio en un pobre estado corporal, producto en muchas zonas de “la peor seca en 50 años”.

Una preñez menor, un menor número de vacas en el stock, y una faena de vacas que todavía está por encima de los niveles de equilibrio, permiten anticipar que la “parición 2021/destete 2022” será nuevamente inferior a la previa.

Así, en el otoño 2022, dentro de dos años, podríamos estar destetando unos 500 mil terneros menos que en 2020.

A un extensionista retirado, de amplia experiencia, se le preguntó hace poco si creía que en los próximos años iba a crecer la producción de carne vacuna. Esta fue su respuesta.

“Muy difícil; el número de terneros a destetar caerá al menos por dos años seguidos y la relación carne/grano parece haber empeorado de manera no circunstancial. En los próximos años, probablemente, se utilizará menos el maíz en la alimentación de los animales: ya no se usará masivamente y sólo se hará para terminar estratégicamente los animales, con períodos cortos en los corrales. Con menos terneros y una muy mala relación carne/grano es difícil pronosticar un aumento en la producción de carne, al menos en el corto y mediano plazo”, anticipó.

China

En las últimas semanas, China sostiene haber encontrado trazas del Covid-19 en cajas de cartón y envases al vacío de alimentos refrigerados provenientes de Rusia, Alemania, Arabia Saudita, Ecuador, Noruega, Holanda, Brasil, Argentina y Uruguay.

En el caso de este último país, se trata de un cargamento de carne producido en diciembre pasado, antes de conocerse el primer caso del virus en Uruguay, y que había estado previamente en un puerto de Malasia, al congestionarse los puertos chinos a principios de este año.

Desde marzo, esa carne estaba almacenada en un depósito en Tianjin. El Gobierno del Uruguay ha manifestado “que desea enfatizar que resulta imposible que el producto en cuestión haya sido contaminado en origen”.

Mientras que la mayoría de los operadores internacionales cree que todo esto es una maniobra del Gobierno chino para hacer bajar los precios de importación –cosa que ya estaría logrando– los chinos sostienen que están apareciendo trazas del virus en la superficie de los envases de alimentos importados. Aunque analistas y científicos sostienen que podría tratarse de casos de “contaminación cruzada”, que se daría en los grandes depósitos de frío, donde trabajan miles de operarios y donde se manipulan alimentos provenientes de todas partes del mundo.

La intensificación de testeos, controles y hasta fumigaciones de todos los cargamentos ha llevado a una peligrosa ralentización de todo el canal comercial, con una baja en los precios de importación, en el marco de una fuerte incertidumbre. Hay provincias donde se ha prohibido la venta de carne importada, mientras en otras las autoridades han desaconsejado su consumo.

La Voz del Interior – Ignacio Iriarte