Miércoles, 16 Diciembre 2020 02:27

Fertilización foliar: una tecnología para nutrir al cultivo cuando más lo necesita

La siembra de soja ya logró cubrir más de la mitad de la superficie proyectada para el corriente ciclo, de unos 17 millones de hectáreas, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El girasol, ya completamente implantado, este año tiene su mayor núcleo en territorio bonaerense, debido a la sequía que afectó la campaña en el Chaco, y transita etapas reproductivas. En ambos cultivos, es un momento ideal para reforzar la fertilización con aplicaciones foliares, con el fin de aumentar la eficiencia reproductiva.

"Las ventajas de la aplicación foliar es la eficiencia en el uso de los nutrientes porque hay menos pérdidas en el sistema ya que directamente ingresa por hoja y la planta tiene mayor porcentaje disponible para su uso", comenzó explicando Agustín Garnero, coordinador técnico regional de Stoller, sobre las ventajas de esta tecnología.

Otra ventaja, enumeró, es el "timing" de la aplicación porque se aplica cuando realmente los cultivos lo necesitan.

“Este tipo de aplicaciones al tener menos pérdidas en el sistema, son más amigables con el medio ambiente porque el producto es utilizado por la planta y no hay perdidas", agregó.

En este contexto, Garnero recomendó el uso del fertilizante líquido Sett entre R1 y R3 en soja, y en R1 en girasol. El productor contiene en su formulación una concentración de un ocho por ciento de calcio, 0,5 por ciento de boro y cofactores de crecimiento.

Sus principales beneficios son que promueve una floración uniforme y vigorosa, lo que incrementa la viabilidad de las flores y asegura un adecuado cuaje; y esto se traduce en una mayor productividad como consecuencia de un aumento en la retención de flores.

“Para poder generar más granos por metro cuadrado, debemos prestar especial atención al momento de floración, apuntando a la máxima eficiencia reproductiva en ese momento. Con una dosis de dos litros por hectárea de Sett podemos lograrlo”, añade Garnero.

Calcio y boro, según el asesor de Stoller, son dos nutrientes claves para alcanzar estos objetivos, y se combinan de manera estratégica con las hormonas promotoras de crecimiento: auxinas, citoquininas y giberelinas, dando como resultado una solución fisiológica clave durante la floración de soja y girasol.

“Otro aspecto positivo es su compatibilidad con otros fitosanitarios. Por ejemplo, con fungicidas, lo que significa un ahorro y mayor eficiencia; no implica un costo extra a la hora de la aplicación” agrega Garnero.

Aporte en un año Niña

De acuerdo con los ensayos realizados por Stoller, el uso de Sett incrementa los rendimientos promedio entre ocho y diez por ciento.

En una campaña como la actual, marcada por un déficit de lluvias que afecta a gran parte del área agrícola argentina desde el otoño y que podría continuar en el verano debido a la llegada del fenómeno La Niña, reforzar la nutrición puede significar un plus aún mayor.

“Bajo las condiciones ambientales actuales y como se pronostican hacia adelante, es importante adoptar estrategias que protejan las estructuras reproductivas de las plantas; es decir, que no haya abortos florales”, resume Garnero.

Y completa: “El déficit hídrico y las altas temperaturas son un combo ideal para que los cultivos se desprendan de las flores, lo que implica menos frutos y menos granos. Por eso la idea es disminuir los abortos, en pos de tener más número de granos por metro cuadrado”.

Otro aspecto favorable es que, al ser Sett un fertilizante que ingresa por hoja, tiene una mayor eficiencia de uso, volviéndose así mas independiente de las condiciones ambientales, maximizando la disponibilidad para la planta.

Clarín