Miércoles, 16 Diciembre 2020 02:26

Los mejores del mundo: una cabaña argentina ganó una competencia global

Días atrás, en Jesús María , el cabañero Alejandro Lauret subió a su mujer Lorena y a sus dos pequeñas hijas, Guillermina y Juliana, a la camioneta para ir a visitar a sus parientes a Catamarca. Hacía tiempo que no regresaba a sus pagos y era hora de volver a ver a su hermana. Mientras almorzaba en familia, un Whatsapp a su celular con un video adjunto lo haría explotar de alegría y felicidad. El inicio del video comenzaba con la música del Himno Nacional Argentino y luego aparecía una fotografía de su vaca "Ana Victoria" con una leyenda que decía Miss World 2020 y para concluir con las felicitaciones respectivas de los organizadores del evento.

Así, en un año diferente marcado por la pandemia, la estantería de premios y copas de la cabaña La Dominga sumó un nuevo galardón. Esta vez la del concurso Champion of the World, organizado por el sudafricano Peter Budler, desde Texas, Estados Unidos, donde participan ejemplares de la raza Braford de América, Asia y África.

Hace seis años que Budler, experto en genética ganadera, lleva a cabo ese concurso internacional, a través de una competencia en forma online, donde se evalúan las características fenotípicas de la raza, con videos, fotos y datos que luego se envían de manera anónima a un jurado de cuatro integrantes.

Los festejos para los Lauret no acabarían ahí. Como si eso fuera poco, al día siguiente a la misma hora un nuevo video le anunciaría que su macho "Caín" era también ganador de la raza. "Un nuevo doblete para nuestra cabaña La Dominga", dijo a LA NACION Lauret, recordando que en 2018 ganó en la Exposición Rural de Palermo con el Gran Campeón y el Reservado Gran Campeón Macho de la raza.

Pero el camino para llegar a esas instancias fue arduo, "como siempre en su trabajo diario como cabañero". Comenzó en agosto pasado cuando hubo que enviar la información al centro de la organización. Luego siguió una competencia preliminar con otros ejemplares argentinos de la raza inscriptos, porque al no hacerse la Exposición Rural de Palermo que es la puerta de entrada al concurso, debieron realizar un campeonato nacional.

Cuando ganaron pasaron a una segunda etapa sudamericana, donde también resultaron triunfadores. Finalmente llegó el campeonato global, donde participan cabañas de todo el mundo.

"Lo importante del premio es que es una competencia que genera mucho interés. Además no te jura una sola persona sino cuatro jueces que tienen tres puntos cada uno. Nosotros ganamos de manera absoluta, de manera unánime con 12 puntos totales", contó.

"Es la primera vez que ganamos con una hembra y la segunda vez que ganamos con el macho, que ganamos con el Gran Campeón Macho de Palermo en 2018. La Dominga es la cabaña con más premios a nivel mundial", agregó.

Para el criador, "la competencia, que es muy conocida, da un impulso enorme para exportar, una imagen positiva para la cabaña, una chapa importante, tanto como Palermo pero a nivel global".

La historia de "Ana Victoria" es particular. Tiempo antes de la competencia, Lauret decidió vender el 50% de la propiedad del animal a la cabaña paraguaya Ñasaindy, del empresario Carlos Cabral Talavera. Fue ahí que decidieron en honor a la madre de Cabral, que hoy tiene 94, elegir ese nombre. En tanto Caín fue adquirida por la firma Semex Argentina con anterioridad.

"Tener socios en Paraguay es un impulso más para seguir creciendo en el Mercosur, produciendo genética y embriones. Ya estamos allí con dos núcleos genéticos y estamos entrando en Uruguay con un núcleo genético", señaló.

Con 43 años, la vida de Lauret continua en Jesús María y con su cabaña al norte de Córdoba en el departamento de Ischilín. A pesar de todos los avatares sigue creyendo que se "puede crecer con esfuerzo y trabajo comprometido y genuino". El año que viene no podrá llevar animales a Palermo porque lo han elegido para ser jurado de la raza. "Las cosas se logran con perseverancia y esfuerzo pero sobre todo con humildad. Ese es mi eje en la vida", concluyó.

La Nación – Mariana Reinke