Martes, 15 Diciembre 2020 02:28

Ante la suba del valor de los alimentos, Rusia impondrá un impuesto a la exportación de trigo

Rusia, el principal exportador mundial de trigo, oficializó ayer que las ventas externas del cereal tendrán un impuesto de 25 euros por tonelada (poco más de 30 dólares) entre el 15 de febrero y el 30 de junio, cuando se cierra el ciclo comercial 2020/2021 e ingresa la cosecha 2021/2022. Así lo informó el ministro de Economía ruso, Maxim Reshetnikov, que puso como fundamento de la medida la necesidad de "estabilizar los precios internos de los alimentos". La decisión del gobierno ruso llegó tras las críticas del presidente Vladimir Putin la semana pasada a los integrantes de las cadenas de producción del trigo, el azúcar y el girasol por el aumento de los costos internos del pan, la harina, el azúcar y el aceite de girasol.

El jueves pasado, el primer ministro de Rusia, Mikhail Mishustin, había anticipado que el gobierno tomaría medidas frente al aumento de los precios de los alimentos y había advertido a los productores, los jefes de cadenas minoristas y a los exportadores para que "no se aprovechen de la gente".

El nuevo impuesto a la exportación de trigo se sumará a una cuota de venta externa de cereales de 17,50 millones de toneladas entre el 15 de febrero y el 30 de junio próximos, donde, si bien el mayor volumen está representado por el trigo, también se incluyen el maíz, la cebada y el centeno.

La noticia ahora confirmada dejó de ser el rumor que durante la semana pasada posibilitó subas superiores al 7 por ciento para los precios del trigo en Chicago. A su vez, la confirmación del trascendido con el que especuló el mercado dio lugar ayer a bajas en el mercado estadounidense, que revalidaron la siempre vigente máxima de los mercados de futuros: "Comprar con el rumor; vender con la noticia".

En efecto, la posición marzo del trigo en las Bolsas de Chicago y de Kansas cayó ayer un 2,9 y un 3,3%, al pasar de 225,79 a 219,18 y de 213,57 a 206,59 dólares por tonelada, respectivamente.

Según Andrey Sizov, director de la consultora rusa SovEcon, es probable que el impuesto a las exportaciones de trigo reduzca las ventas externas debido a un "mayor uso del cereal en el mercado interno y, probablemente, a un mayor paso de grano para la campaña 2021/2022, ya que algunos productores podrían optar por posponer sus ventas".

En un análisis de la noticia, el especialista calculó que desde los 40,80 millones de toneladas que SovEcon estimó como volumen exportable de trigo ruso 2020/2021 (se calcula que ya se embarcaron 23,50 millones), el impuesto hará que se despachen "entre 37,80 y 38,80 millones de toneladas". Además, la medida oficial generaría un aumento de entre el 2 y el 4 por ciento en los precios FOB del trigo ruso con embarque entre diciembre y enero, lo que afectaría la competitividad del grano de Rusia en el comercio global.

El jueves pasado, en su informe mensual, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos elevó de 39,50 a 40 millones de toneladas su previsión sobre el volumen de las exportaciones rusas de trigo 2020/2021, tras incrementar de 83,50 a 84 millones de toneladas su cálculo sobre la cosecha.

Sizov agregó que el peso del nuevo impuesto será absorbido principalmente por los productores de granos y calculó que el mercado de trigo caería alrededor de un 10 por ciento en los próximos 1 a 2 meses.

La semana pasada, SovEcon redujo su estimación para la cosecha de trigo de Rusia en el ciclo 2021/2022 de 81 a 76,80 millones de toneladas, por las complicaciones en la siembra de variedades de invierno. Así, la producción quedaría bastante por debajo de los 85,30 millones de toneladas calculados por la firma como volumen de producción de la campaña 2020/2021.

Además del trigo, según informó la agencia Reuters, los productores rusos de azúcar y de aceite de girasol acordaron reducciones de precios para sus productos con las cadenas minoristas. No obstante, si esa medida no funciona, el gobierno advirtió que también podría imponer un impuesto a la exportación de aceite de girasol y reducir los aranceles de importación para la caña de azúcar.

La Nación – Dante Rofi