Miércoles, 09 Diciembre 2020 02:27

El joven que le cambió la cara a la empresa familiar enfocado en la agricultura de precisión

Nicolás Schifani tiene apenas 23 años pero ni bien terminó el secundario le dio una vuelta de tuerca a la empresa familiar “Don Vincenzo”, presidida por su padre Heraldo y su tío Miguel, la tercera generación. Con el anhelo de ir por mejores resultados productivos, se metió de lleno a la agricultura de precisión con resultados que sorprenden, hasta a su propia familia. Nicolás mamó de muy chico la pasión por el campo. Su bisabuelo comenzó a producir en el sur de Córdoba, puntualmente en la zona de Río Cuarto, y ahora su papá y su tío llevan las riendas de la empresa. Así, comenzó a estudiar en la escuela agrotécnica local y se recibió de Técnico Agropecuario hace 5 años atrás.

Ni bien finalizó sus estudios secundarios, ingresó a la plantilla de la compañía de la familia, que trabaja actualmente una rotación de soja-maíz.

Pero su ingreso no pasó desapercibido. Inquieto por explorar las nuevas tecnologías, y tras estudiar la agricultura de precisión en profundidad en el último año del secundario, quiso implementarla en la explotación.

“Me costó mucho introducir la agricultura de precisión en la empresa. Es difícil cuando se produce de una manera y da buenos resultados”, recordó Nicolás sobre los primeros intentos de meterse en esta tecnología. “Tenía la inquietud, más allá de que lo había estudiado en el secundario, de ir mejorando la siembra y fertilización”, agregó.

Por lo que se decidió e hizo una reunión con el Profesor de la Cátedra de Producción de Cereales de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Gabriel Espósito, que tiene mucha experiencia y ensayos en maíz para que lo oriente.

Entonces, para seducir a su familia, realizó varios ensayos de densidad y de nitrógeno de la mano de Cecilia Cerliani y Rafael Naville, los ingenieros agrónomos que trabajan en el campo con él y ayudan a implementar la agricultura de precisión, y los resultados fueron sorprendentes.

“La familia quedó muy conforme con esos resultados. Nunca pensaron toda la información que podía haber en tan poco espacio”, recordó Nicolás.

En este sentido, ya con la certeza de los resultados productivos de los ensayos, incursionaron en la agricultura de precisión. “Es un camino de ida porque cuando empiezas a ver todas las falencias. Es metro a metro todo lo que pasa en tu lote”, precisó.

En primer lugar, hace 3 años la familia ambientó todos los lotes y comenzaron a realizar la agricultura de precisión: aplicación al voleo de fósforo variable en el invierno, siembra y fertilización en la siembra variable y refertilización en maíz también variable.

Según explicó Nicolás, la agricultura de precisión aumentó los rendimientos y los estabilizó. Además permitió una mayor eficiencia de uso de los recursos, ya que cada sitio del lote se coloca la cantidad exacta del insumo, principalmente en sitios con menor potencialidad y otros donde hay sub aplicación, en sitios con mayor potencial.

“La implementación de la agricultura de precisión generó un incremento del 10% del rendimiento de soja y un 46% de rinde en maíz”, graficó.

Por ejemplo, con una dosis de 140 kilos por hectárea de urea voleada en V6 se obtenían 7.500 kilos en el manejo uniforme mientras que en la última campaña se alcanzaron los 11.000 kilos con una misma dosis promedio por lote, pero distribuida de manera diferencial. En este sentido, el manejo variable no solo incluyó el manejo variable del nitrógeno, sino que incluyó la variación de la fecha de siembra, genética y densidad.

Además, el emprendimiento de los Schifani, en 2017 comenzó a certificar la producción bajo el programa de las Buenas Prácticas Agrícolas que lanzó el Gobierno de Córdoba.

“Como productor te da respaldo y seguridad de que estamos haciendo las cosas bien. Y cuidando el medio ambiente y resguardando, sobre todo, a los demás”, insistió sobre la importancia de cuidar el ambiente.

El campo donde producen tiene un 50% sistematizado para frenar el escurrimiento porque en la zona hay muchas pendientes.

“Este año quisimos comenzar a sembrar cultivos de cobertura pero el 16 de marzo fue la última lluvia, previo a la cosecha y no pudimos hacerlo”, dijo Nicolás sobre los planes que tienen para el invierno, ya que probaron con cebada para cubrir los lotes pero los resultados no fueron los esperados porque el clima no acompañó.

Más allá de todas las mejoras que ha realizado Nicolás en su corta trayectoria en la empresa, asegura que aún le queda muchos desafíos. "Hay factores a mejorar en la siembra, en las aplicaciones de Fitosanitarios incorporando sensores para reducir el impacto ambiental, estudiar la posibilidad de regar por goteo e incorporar cultivos orgánicos", enumeró para cerrar, entre otros. los proyectos que tiene en mente que hagan a la mejora y al crecimiento de la empresa.

Clarín – Esteban Fuentes