Miércoles, 02 Diciembre 2020 02:27

Cultivo de maíz tardío: claves para lograr la mejor performance

La siembra del cultivo de maíz tardío en la región agrícola central, es una estrategia cada vez más utilizada por los productores maiceros en búsqueda de mayor estabilidad en los rendimientos. Pero para poder aumentar su productividad manteniendo la estabilidad, el cultivo de maíz tardío exige ajustes en el manejo con respecto a maíces de siembra temprana. En ese sentido, los especialistas indican que se debe realizar un adecuado análisis y manejo agronómico, haciendo hincapié en la elección del híbrido, fechas de siembra, densidades, fertilidad y, además, estar atentos al aspecto climático (este verano se pronostica Niña), como temas centrales.

A esos importantes aspectos de la tecnología de manejo, claves para lograr la mejor performance en el cultivo de maíz tardío, se refirió, en diálogo con El ABC Rural, el ingeniero agrónomo Gabriel Espósito.

Se trata de un especialista que se desempeña como profesor de la cátedra de producción de cereales de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba, provincia que desde hace ya varios años es la mayor productora de maíz.

Ajuste de la densidad de siembra más adecuada

“Para lograr la mejor performance del cultivo de maíz tardío, la clave es ajustar la tecnología de manejo para el rendimiento que me puede ofrecer un ambiente determinado”, destacó Espósito.

“La discusión es a qué rendimiento potencial puedo aspirar en cada ambiente de producción según su calidad, por lo que hay que realizar primero un análisis agronómico que nos ubique ambientalmente”, apuntó.

Una vez definido ese rendimiento potencial, el especialista, informó que “la genética nos indica cuál es la producción por planta obtenida, cuando se logra la densidad óptima de siembra, y esa producción por planta es inalterable con el ambiente”.

Entonces, dijo que “ahí se puede ajustar la densidad de siembra para ese potencial productivo e híbrido determinado”.

Fertilización balanceada y ajustar híbrido con densidad y nutrición

Luego, el entrevistado, explicó que “hay que observar cuánto nitrógeno le tengo que ofrecer al cultivo, ya que todos los demás nutrientes que hay que balancear, no están íntimamente relacionados con el rendimiento, sino con el suelo”.

Por eso recomendó realizar un buen análisis de suelo y fertilización balanceada, “para no restringir rendimiento ni perder eficiencia en el uso de nitrógeno y agua, que son los dos grandes problemas que tenemos como faltantes”.

Una vez ajustada la fertilización, Espósito, indicó que “hay que ajustar el híbrido con la densidad y nutrición adecuada, que dependerá de la cantidad de plantas que se coloque y la oferta de nitrógeno que ofrece el suelo”.

En ese sentido, dijo que este ajuste cambia según cual sea el cultivo antecesor. “Si se trata de gramíneas, como trigo, hay que colocar más nitrógeno que si tengo leguminosas como vicia, para poder equilibrar la rotación y la adecuada nutrición de la planta”, advirtió.

Manejo recomendado según potencial del ambiente

-¿Qué manejo recomienda en ambientes de alto potencial de rendimiento?

-Si tengo un híbrido de punta, con potencial para alcanzar los 150 quintales por hectárea, tendría que estar colocando 100 mil plantas por hectárea, estrechando hileras y realizando una siembra de muy buena calidad con perfecta distribución y nacimiento de plantas.

-¿Cómo debe ser la fertilización?

-No tiene que faltar una nutrición bien balanceada, por lo que se debe aplicar fósforo, azufre, boro, magnesio, zinc y calcio en niveles adecuados. Además, para un maíz sembrado detrás de soja, hay que colocar de 2,8 a 3 gramos de nitrógeno por planta, entre lo que tiene el suelo y lo que se ofrece, por lo que hay que realizar un buen análisis de suelo.

-¿Y para ambientes de bajo potencial?

-Para un rendimiento objetivo de 70 a 80 quintales por hectárea, lo ideal es colocar como antecesor un cultivo de servicio, que puede ser en este caso centeno, y sembrar entre 45 a 50 mil plantas de un híbrido de punta.

-¿Se necesitará menos nitrógeno?

-Sí, quizás con 120 a 130 kilos por hectárea alcance, siempre considerando entre lo que tiene el suelo y el fertilizante que se agrega.

ABC Rural – Luciano Venini