Lunes, 30 Noviembre 2020 02:27

Advierten que las dificultades con los saldos del IVA desalientan las inversiones en la cadena porcina

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) es una carga fiscal sobre el consumo, que el Estado cobra de forma indirecta a través del vendedor en el momento de toda transacción comercial. En un artículo que escribió el consultor Juan Luis Uccelli, experto en el negocio porcino, recuerda que la producción de carne de cerdo tuvo hasta fines de 2017 una alícuota del 21%. En la reforma tributaria realizada a fines de ese año se decidió bajar la alícuota al 10,5% para la producción primaria y la carne de cerdo. Quedaron exceptuados los chacinados.

En el costo de producción de cerdos hay insumos con alícuota al 10,5%, como los cereales, algunos como el personal que no tienen IVA y el resto la alícuota es del 21%.

El consultor explica que dependiendo de la variación- especialmente del maíz y la soja- en la participación del costo total, la alícuota definitiva puede variar del 11,9% al 12,9%, pero siendo superior al 10,5% de la venta.

“Cuando los resultados del negocio son positivos, las diferencias se compensan y dan saldos positivos de IVA, pero demasiado pequeños. En momentos del negocio ajustado o a pérdida, los saldos pasan a ser negativos y generan cifras importantes para los criaderos que nunca son recuperables”, advierte Uccelli.

Cuando se inició la nueva reglamentación en febrero de 2018 y comparándolo con lo que sucedía un mes antes los resultados del saldo técnico del IVA fueron $ 2,54 en enero y $ - 0,39 en febrero.

Al analizar lo que pasó en los tres últimos años (este año hasta octubre) el promedio de cada año es $ - 0,65 en 2018, $ 0,30 en 2019 y $ 0,45 en 2020.

“En octubre el valor dio $ 0,91, en lo que fue la cifra más alta del año hasta ahora. Los altos valores del maíz y la soja mejoran el resultado al tener el IVA al 10,5%, pero lamentablemente para producir cerdos se necesitan otros insumos que tienen IVA al 21%”, recuerda.

Alta inversión

La participación de las inversiones de la producción primaria en toda la cadena de valor del cerdo es cinco veces más alta que en la avicultura y ocho veces más alta que en feedlot.

Para ejemplificar, Uccelli comparte un trabajo que realizó la Asociación Argentina Productores de Porcinos, que calcula una inversión por madre de U$S 6.000.

Sobre dichos valores el impuesto abonado total es de U$S 1.166, que representa el 19,43% de los U$S 6.000 de inversión neta. Ese valor de IVA es el que se debería recuperar, en un sistema lógico, con el resultado positivo del IVA compra/ventas.

¿En cuánto tiempo se puede recuperar del IVA, considerando una productividad de 3.200 kilos por madre y por año y que no habrá devaluación del peso contra el dólar, teniendo en cuenta que la inversión es dolarizada?

“En el 2018 nunca se hubiera logrado. En el 2019 ni la familia Buendía y toda su descendencia de 100 años de Soledad, lo hubiera recuperado. En lo que va del 2020 apenas 68 años y la mejor de las opciones es el resultado de octubre que se termina de recuperar en apenas 33 años”, precisa el consultor.

En los últimos 20 años, la producción de carne de cerdo creció con fuerza en la Argentina. La tendencia se puede analizar en este gráfico.

Otra forma de mostrar el crecimiento es en la cantidad de madres en producción en el mismo período. En este caso hay un incremento de 2,1 veces, inferior al crecimiento en toneladas.

Una de las razones es la eficiencia de cada madre, mejorada (se pasó de 9,75 capones madre año en el 2002 a 22,17 en el 2020) pero con posibilidades de mejorar aún más. “Lo sorprendente es la baja en la cantidad de madres en los dos últimos años”, destaca Uccelli.

En los últimos tres años han bajado las inversiones a la mínima expresión posible. El consultor asegura que la razón principal es el desaliento que genera el impuesto del IVA en las inversiones, totalmente irrecuperable.

Hasta el 2015 inclusive, la tasa de crecimiento promedio en producción de toneladas fue del 12% con años del 24%. Con respecto al crecimiento en cantidad de madres fue en el mismo periodo del 8% promedio, con años del 18%.

“Si trasladamos este último porcentaje a la cantidad de madres actuales nos da una posibilidad de crecimiento teórica de casi 69.000 madres en un año. En distintos relevamientos personales que realicé con las distintas empresas de genética el techo llegaría a las 50.000 madres”, señala Uccelli.

Una propuesta

El consultor elaboró una propuesta de crecimiento de 50.000 madres, con la posibilidad de recuperar el IVA inversiones en el término de 5 a 6 años, una situación que era normal antes de la "anormalidad" de la reforma tributaria del 2017.

Uno de los problemas históricos de Argentina es la difícil situación de recaudación y que al poner un nuevo impuesto nunca se saca. “En el planteo que proponemos esta inversión no se está haciendo, razón por la cual en nada se ven afectada la caja estatal recaudatoria. Pero al hacerse, se estarían invirtiendo de forma directa U$S 300 millones, una cifra interesante en un momento de no inversión”, plantea Uccelli.

Además hay que considerar las inversiones que se deberán hacer en el resto de la cadena de faena y desposte (unos U$S 60 millones más), que generarán 1.000 puestos de trabajo en la zona rural y otros tantos en centros urbanos para la industria. Se facturará más de U$S 271 millones anuales a partir del segundo año y generará un IVA ventas de U$S 28,5 millones. “De este impuesto (que hoy no se cobra) el 41% sería recuperado por los inversores de las granjas del IVA inversiones durante 5 años”, destaca el consultor.

El crecimiento ofrecería 2 kilos más per cápita a los argentinos y se generarían 40.000 toneladas de exportación, un volumen que duplica el de este año. “Es una propuesta en la que todos ganan, pero fundamentalmente, gana el país”, concluye.

Clarín